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» » » El núcleo sólido interno puede ser la reliquia de los primeros días de la Tierra

Referencia: Science.News.org, 18 de diciembre 2015
"Solid inner, inner core may be relic of Earth’s earliest days"
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Una simulación sugiere que el centro del planeta se formó 3 mil millones de años antes que el resto de su capa más profunda. Las nuevas simulaciones de la formación del planeta sugieren que la parte más interna del núcleo interno se solidificó poco después de la formación de la Tierra.
Núcleo de la Tierra. El hierro de la parte más interna del núcleo (rojo) está orientado en un ángulo completamente diferente (líneas azules) que el resto del núcleo (naranja). Una nueva investigación sugiere que esta parte más profunda en realidad se formó miles de millones de años antes de lo que se pensaba anteriormente, muy poco después de la formación del planeta.
Aunque no todos los científicos están convencidos, la nueva propuesta ofrece una visión de los primeros días de la Tierra y de otros planetas rocosos como Marte, explicaba George Helffrich, que presentó sus estudios en la reunión otoñal de la American Geophysical Union.

"Este núcleo interno primitivo, en realidad, podría ser uno de los más antiguos objetos sólidos que tenemos en todo el planeta", añadió Helffrich, geofísico del Instituto de Tecnología de Tokio.

El interior de la Tierra se divide en capas: un núcleo sólido interno, rico en hierro, un núcleo externo de hierro fundido, un manto viscoso y una rígida corteza exterior. Las ondas sísmicas que viajan a través del planeta y que rebotan en los límites entre estas capas, permiten a los científicos vislumbrar la estructura del planeta.

En 2002, los científicos descubrieron que el núcleo interno, de unos 2.440 kilómetros de ancho, estaba dividido en capas. La orientación del hierro en el núcleo depende de qué condiciones tenía cuando el hierro se solidificó. Los científicos pueden medir dicha orientación al comprobar lo rápido que estas ondas sísmicas se mueven en los diferentes ángulos: Se mueven más rápido cuando están alineadas con la orientación del hierro. Las ondas sísmicas revelan que el centro de este núcleo interno, una región alrededor de 1.200 kilómetros de diámetro, tiene una orientación diferente a la del resto del núcleo interno. La causa de ello se ha convertido en un misterio sin resolver para la comunidad geofísica.

Helffrich y Ramón Brasser, también geofísico del Instituto de Tecnología de Tokio, no tenían la intención de abordar este asunto cuando se dispusieron a hacer la simulación. Estaban estudiando cómo se formó la superficie de la Tierra primitiva. El planeta se fue haciendo, inicialmente, una bola cada vez mayor de roca fundida. El equipo simula grandes rocas que azotaban a esta Tierra primitiva hace unos 4.500 millones años, añadiéndose a su masa. Estas rocas fueron aportando el material que más tarde se convertiría en el núcleo más interno: El metal de estos impactos fue cayendo al interior del planeta, y la energía liberada durante este descenso se convirtió en calor. A medida que el planeta crecía en tamaño, el metal de los impactos adicionales también se hundía profundamente en el planeta. Conforme este metal se hundía, se iba calentando más que el viejo metal de las primeras rocas del núcleo. Esto creó un centro, relativamente frío, rodeado por un material caliente.

Unos 100.000 años después comenzó el proceso de acrecimiento de la Tierra, según mostraron las simulaciones, el aumento de las presiones en el interior del planeta causaron que el núcleo más  frío del interior se solidificara. El trabajo predice que, este núcleo tendría alrededor de 300 a 2.000 kilómetros de diámetro, un relativao buen ajuste para el tamaño real del núcleo más interno. Más de 3 mil millones de años más tarde, el resto del núcleo interno sólido creció alrededor de la capa antigua conforme se disipaba el calor (SN:. 9/19/15, p 18), propone el equipo.

Este proceso debería aplicarse a otros planetas rocosos como Mercurio, Venus y Marte, sugieren Helffrich y Brasser. El InSight rover, de la NASA, programado para ir hacia el planeta rojo en marzo, tiene la capacidad de utilizar la sismicidad del planeta para detectar la presencia de un núcleo más interno similar en el interior de Marte, señaló Helffrich.

Aunque interesante, las simulaciones ignoran los procesos importantes que dieron forma a la evolución de la Tierra, aduce Peter Driscoll, geofísico de Carnegie Institution for Science en Washington. El material caliente que rodea el centro primitivo de la Tierra debería haber mantenido temperaturas lo suficientemente calientes que evitaran la solidificación en el tiempo. Los impactadores masivos, como el que formó la luna también podrían haberse mezclado en el interior de la Tierra, redistribuir el calor del planeta y eliminar el centro frío. "No estoy seguro de que este argumentario funcione con la Tierra."

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- Publicación: G. Helffrich and R. Brasser. Age and formation mechanism for an innermost inner core. American Geophysical Union annual fall meeting, San Francisco, December 17, 2015.
- Imagen: cortesía de Lachina Publishing Services

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Editor del blog Pedro Donaire

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