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» » » » El ajedrez no es un deporte, sino un juego. ¿Cuál es la diferencia?

Referencia: AEON.co .
por David Papineau, 27 de enero 2016
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¿Son deportes el ajedrez y el bridge? El Comité Olímpico Internacional cree que sí, y los considera habitualmente incluidos en los juegos de verano, junto con otros contendientes marginales como el esquí acuático, el juego de la soga y el squash. Ni el ajedrez ni el bridge han logrado aún ganarse su lugar, pero sus órganos rectores son incansables en la búsqueda de ese objetivo.


Dos niños de una escuela de ajedrez, en la fase de Apertura del juego, en Los Molles. Chile (2009). Wikipedia
En mi opinión, sin embargo, el ajedrez y el bridge no deberían tan siquiera ser candidatos, y mucho menos incluidos. Son juegos, no deportes. Los requerimientos son diferentes. Si bien muchas actividades son a la vez juego y deporte, p.ej. tenis y golf, también hay deportes que no son juegos (dicen que el esquí y el surf) y juegos que no son deportes, como la serpiente y escaleras, o el ajedrez y el bridge, para el caso que nos ocupa.

El filósofo Ludwig Wittgenstein afirmó una vez que los juegos eran indefinibles, desafiando a que cualquier pueda producir un conjunto de condiciones necesarias y suficientes para tal concepto. Es una lástima que él no viviera para leer al filósofo canadiense, Bernard Suits, en su libro "The Grasshopper: Games, Life and Utopia" (1978), quien respondía al desafío de Wittgenstein con esta pulcra definición: 'el intento voluntario de superar obstáculos innecesarios'.

La idea de Suits es que todos los juegos especifican un estado objetivo acordado (como llegar a un sitio final en serpientes y escaleras, o conseguir meter la pelota de golf en el hoyo) y luego ponen restricciones arbitrarias a los medios permitidos (tienes que conseguir bajar a las serpientes, no subirlas; o debes impulsar la pelota con tus palos, no transportarla por la calle.

Como en todo juego, esto parece el objetivo. Ahí Suits si sitúa en un terreno menos sólido, sin embargo, argumenta que todos los deportes son juegos. Mientras que hay deportes que sí tienen reglas arbitrarias, como el golf o el tenis, que se ajustan a su definición de juego, Suits tiene problemas para ajustarlos con las actividades libres como el esquí o el surf. Él trata de forzarlos en su definición, centrándose en las reglas que estructuran las versiones competitivas de estos deportes. Sin embargo, ¿qué pasa con el esquí recreativo o el surf? Para la mayoría de gente, estos siguen siendo deportes, incluso sin ningún tipo de reglas que los convierta en juegos.

Poner en las reglas el énfasis de los juegos, tampoco le viene bien cuando se trata de darle valor de deporte. Tal como él lo ve, el punto de deportes, junto con el de los demás juegos, es enfrentar el desafío de los "obstáculos innecesarios", colocados en el camino hacia un destino convenido. Esto resulta poco convincente. Yo diría que, si hay algo que no vale la pena hacerlo, tampoco vale la pena hacerlo, incluso cuando esté lleno de dificultades. Un deporte ha de ser más que la simple superación de obstáculos innecesarios.

El punto real de los deportes es el ejercicio de las capacidades físicas. El orgullo por la superación del propio rendimiento físico es un rasgo profundo de la naturaleza humana. Los humanos perfeccionan sus talentos físicos y se deleitan practicándolos. Yo diría que un deporte es una actividad que facilita la visualización de las habilidades físicas.

Incluso cuando un deporte se configura como un juego, como el tenis, el valor de la actividad reside en la experiencia física, no en la estructura del juego. Un tiro cruzado, de revés, y con efecto, se consideran buenos porque son admirablemente hábiles, no porque uno tenga que superar las reglas arbitrarias del tenis a fin de ganar un punto.

En línea con esto, hay que destacar la cantidad de deportes que han surgido de las actividades físicas cotidianas. Sus adeptos comienzan a desarrollar sus talentos para el remo, o el tiro con arco, esgrima, montar a caballo salvaje, pesca manual de siluros, guía directiva de perro pastor, remolque inverso de camión, y se espera que se conviertan en  deportes organizados. Es natural que alguien que se enorgullece de su capacidad de remar rápido desee comprobar que lo hace más rápido que otros.

Es por esto que el ajedrez y el bridge no pueden considerarse deportes. Se podría argumentar la energía física que se gasta en el movimiento de las piezas o al tocar los naipes, tal vez incluso más energía que en los deportes estáticos como el tiro al blanco. Sin embargo, eso no es en lo que los competidores están tratando de ser buenos. Después de todo, tendría mucho sentido jugar al ajedrez sin brazos o instruir a alguien más sobre cómo jugar al bridge en su nombre. Pero por más que uno arregle para que alguien más pueda apuntar el arma y apretar el gatillo para usted, en realidad uno no está compitiendo en un evento de disparo. Los deportes son esencialmente físicos, de manera que el ajedrez y el bridge no lo son.

Por supuesto, esto no significa que los juegos que no son deportes no tengan valor propio. Siendo así, como ocurre con los deportes, este valor siempre implica algo más que la mera superación de obstáculos innecesarios. Para muchos juegos, el punto está en generar el entusiasmo a través de la aleatoriedad, como los juegos de dados y serpientes y escaleras de los niños, o los juegos de azar como la ruleta. Y también están otros muchos juegos que facilitan el ejercicio de una loable capacidad mental.

El ajedrez y el bridge crean de forma preeminente en sus practicantes exigencias mentales. Cualquier persona familiarizada con el ajedrez será consciente de la brillantez, a menudo mostrada por los grandes maestros. Y yo mismo puedo dar testimonio, de jóvenes que jugando al bridge a nivel de condado, realizan regularmente hazañas mentales prodigiosas de inferencia y de ingenio.

Así que, concediendo mi admiración por el ajedrez y el bridge, que son actividades espléndidas, y están llamados a estar en los más altos niveles de sofisticación mental; pero, no son deportes.

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- David Papineau es profesor de filosofía de la ciencia en el Kings College de Londres y el Centro de Graduados de la City University de Nueva York. Su último libro es "Philosophical Devices" (2012).
- Imagen: Dos niños de una escuela de ajedrez, en la fase de Apertura del juego, en Los Molles. Chile (2009) . Wikipedia.
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