Ads-728

Ads-728

Psicología

Astrofísica

Genética

Neurociencia

» » » » Notas sobre el Cosmos: El Plasma

Referencia: Thunderbolts.info .
“Notes on an Incipient Cosmos Part Two”
por Mel Acheson, 17 de agosto 2015
*********************************************
La astronomía institucional tiene un punto ciego en su visión intelectual desde el principio. Aunque los astrónomos reconocen que todo lo que ven es plasma, no consiguen (o se niegan) a ver las propiedades electromagnéticas empíricamente descubiertas del plasma. Los hábitos de pensamiento etiquetan el plasma como el cuarto estado de la materia; en esa despreocupada familiaridad se imaginan que es un gas ionizado; la inercia de esta previa creencia deriva sus propiedades de de la dinámica de gas con una pizca de magnetismo incorporado. Se convierte así en el "tercer estado", y por tanto, simplemente en otro nombre para el gas. Este pensamiento se relaja a sus formas más habituales.

Sin embargo, lo que se pierde es el conocimiento de que las propiedades electromagnéticas de plasma podrían explicar la sorpresa ante cada nueva observación viendo que se desvía lejos de la esperado. Los astrónomos enfocan las nuevas observaciones esperando ver lo que ellos creen. Ellos miran un universo que tiene un 96 por ciento de plasma y ven un universo que tiene un 96 por ciento inexplicable con las teorías tradicionales. Así que les toca salvar el abismo con juegos malabares.

Un siglo de experimentos con plasma indican que no es simplemente otro estado de la materia. Es un patrón de comportamiento —la actividad electromagnética— que puede aparecer en cualquier estado. Es descrito por las leyes de Maxwell, no por Newton ni por Einstein. Las leyes de Maxwell dan cuenta de que las nuevas observaciones son más coherentes, concretas y empíricas que con las leyes de Newton o Einstein: no se requieren malabarismos (1)

Pensar que el plasma es un gas ionizado induce a la visión posterior de la dinámica de gases, la termodinámica y a la dinámica gravitacional. La electrodinámica se pasa por alto. La importancia de mover partículas cargadas en el espacio desapareció con los modelos electrostáticos simplistas, que ignoran los movimientos de las partículas, y concluyen que "no hacen nada" eléctricamente. El hecho de que las partículas cargadas en movimiento constituyen de por sí una corriente eléctrica e implican la presencia de un circuito eléctrico pasa desapercibido. Las cargas en movimiento se llaman "vientos" y "lluvias", y los nombres meteorológicos eclipsan los efectos eléctricos.

Las fuerzas pinch (pinzamiento) de plasma Bennett organizan la materia en filamentos; los astrónomos se sorprendieron al ver los filamentos pero desistieron de su sorpresa cuando empezaron a calificarlo de "frentes de choque" y "colapso gravitacional". Los electrones de las corrientes de campo alineado (Birkeland) de plasma emiten radiación de sincrotrón, pero la radiación desde el espacio se traduce en una temperatura del gas es sorprendentemente alta o de múltiples valores. Las dobles capas contienen fuertes campos eléctricos que pueden acelerar los iones a energías de rayos cósmicos, y además, pueden explotar con energías procedentes de todo el circuito, es decir, con más energía que lo que está disponible localmente. Al no estar al tanto de las propiedades del plasma demostradas en laboratorio, los teóricos convencionales idean mecanismos incontrastables para el colapso de las estrellas, el rebote, que genera una sobrenatural explosión de energía, y un "lanzamiento" de partículas cargadas a energías de rayos cósmicos.

Los hábitos, la familiaridad, la inercia ..., si uno piensa con los mismos viejos esquemas, siempre verá el mismo viejo escenario. Los astrónomos nunca utilizarían un telescopio sin primero entender cómo funciona y se calibra. Sin embargo, rara vez prestan atención a las labores de su instrumento principal: su aparato sensorial y cognitivo.

Hace más de un siglo, los médicos inventaron un procedimiento para eliminar las cataratas de los ojos de la gente. Entre sus primeros pacientes se contaban personas que por ese motivo estaban ciegas desde su nacimiento. La cirugía les permitió ver por primera vez como recién nacidos. Pero a diferencia de los recién nacidos, ellos habían adquirido el lenguaje y así fueron capaces de contar a los médicos lo que experimentaban (2).

No vieron "cosas" que estaban "ahí fuera"; veían manchas sin sentido de color en movimiento. Las manchas no sólo se confundían en sí mismas, sino que les causaba confusión con otros sentidos. Su más reciente visión de las personas y su comprensión del mundo quedaron interrumpidas. Tuvieron que dar sentido a todo de nuevo. Los pacientes tuvieron que aprender a interpretar esas manchas de color de forma que fueran compatibles con sus otras sensaciones.

Esto les obligó a concebir nuevas ideas de las "cosas". Ahora, una cosa no era sólo un hecho dado, sino un grupo de sensaciones que nuestra mente combina bajo un concepto de unidad. Estamos tan acostumbrados al proceso que lo damos por sentado. Una cosa es una construcción cognitiva de fragmentos sensoriales y conceptuales. Las personas que recién podían ver estaban inundados por estos fragmentos de sensación y no tenía ninguna estructura conceptual para darles sentido. Ellos tuvieron que desarrollar un concepto de "espacio" sobre el cual las cosas podían interrelacionarse.

La mayoría de ellos, no tenían el concepto de espacio. Las "cosas" situadas en un "espacio" era una forma totalmente nueva de entendimiento. Pero antes de que pudieran aprenderlo, ellos tenían que "desaprender" muchas formas de entender las cosas y las relaciones que se habían desarrollado sin las sensaciones visuales. Las viejas ideas no podían adaptarse a las nuevas sensaciones visuales.

La tarea era difícil. Algunos pacientes se dieron por vencidos, cerraron los ojos y volvieron a su antigua vida en un hogar para personas ciegas. Los médicos se sorprendieron al descubrir que el hecho de ver (la comprensión de las sensaciones visuales como "cosas" en el "espacio") era algo que se tenía que aprender. La mayoría de nosotros lo damos por sentado. La metáfora, ‘ver para creer’, nos la tomamos literalmente, ninguna interpretación o teoría parece ser necesaria.

Los nuevos instrumentos de la era espacial han eliminado las "cataratas" de nuestras conocidas limitaciones sensoriales biológicas, y percibir desde el principio las manchas de los nuevos "colores". Nunca hemos visto rayos X o las ondas de radio. Nunca habíamos visto el universo desde fuera de la superficie terrestre. Nunca antes habíamos recogido un puñado de tierra marciana, ni un rociado de agua en Encelado. Nunca antes se había quedado nuestro dedo  atrapado en el enchufe de alto voltaje del Sol

Tenemos que aprender nuevas formas de ver las cosas en un nuevo espacio. No es sorprendente que los expertos del viejo enfoque estén teniendo dificultades para aprender, y muchos se refugien en la casa de la ciega astronomía. Lo que los astrónomos piensan que ven es mayormente "pensar" y muy poquito de "ver". Los mismos viejos pensamientos inspirados en el goteo de fotones desde el continuo titilar de las estrellas filtran la corriente ahora henchida de fotones en los mismos viejos colores de sus teorías. Interponiendo un computador entre el telescopio y el ojo han mejorado la visión, pero han convertido el pensamiento en un videojuego. Para ver el plasma bajo una nueva luz empírica, debemos primero descartar los viejos pensamientos.

********************************
Imagen: plasma. crédito thunderbolt.info
(1) See Boris V. Somov, Fundamentals of Cosmic Electrodynamics, Springer, 1994 or Anthony L. Peratt, Physics of the Plasma Universe, Springer, 1992
(2) Marius von Senden, Space and Sight: The Perception of Space and Shape in the Congenitally Blind Before and After Operation, Methuen and Co. Ltd., 1960.

,

,

«
Next
Entrada más reciente
»
Previous
Entrada antigua
Editor del blog Pedro Donaire

Filosofía

Educación

Deporte

Tecnología

Materiales