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» » ¡Todo está perdido! ¿Por qué es un problema la ansiedad catastrófica?

Referencia: PsychologyToday.com .
“All Is Lost! Why is catastrophic anxiety such a problem?”
por Nigel Barber, 14 de enero 2015, en The Human Beast.

* * * *
Si un tsunami barre con su hogar, familia y amigos, uno tiene derecho a sentir que todo está perdido. Mas la mayoría de las personas se recuperan de los desastres, tarde o temprano. Sin embargo, muchas personas sienten una ansiedad catastrófica en su vida diaria sin que medie ninguna catástrofe, ¿por qué?

La mayor parte de la ansiedad parece irracional. Para las personas muy ansiosas, su nivel de ansiedad es casi siempre excesivo en proporción a la magnitud de cualquier amenaza objetiva. De hecho, la ansiedad, en sí misma, puede constituir el mayor peligro para aquellos que es el objeto de su miedo.

Desde una perspectiva evolutiva, hay un número limitado de posibles explicaciones de por qué la ansiedad de una persona debe ser lo suficientemente grande como para causar problemas con el sueño, la digestión, el dolor, el trabajo, la vida social y las relaciones íntimas.

¿De dónde viene, entonces, la ansiedad catastrófica?

Las víctimas de los trastornos de ansiedad a menudo se involucran en un pensamiento catastrófico. Sienten que sus vidas están de más, que no hay nada por lo que valga la pena vivir. Ese tipo de desesperación es irracional y extrema en la superficie. Sin embargo, las emociones subyacentes tienen sentido para un evolucionista como parte de una respuesta de huida. Si un conejo asustado está corriendo por su vida, ya no es momento para sentir ese miedo.

¿Por qué entonces algunos individuos sufren mucho más que otros de esta ansiedad irracional?

Aparte de las influencias genéticas sobre una ansiedad generalizada, los problemas acumulados de la vida cotidiana, desde el clima y los atascos de tráfico a las situaciones fraudulentas o una riña con el jefe, también juegan juegan un papel predominante. Este tipo de eventos son desagradables, impredecibles y difíciles de controlar. Si añadimos que los sucesos más desagradables puedan ocurrir juntos, hacen que una persona sea más susceptible de ansiedad. Finalmente, la suma de muchos pequeños males pueden desencadenar una ansiedad catastrófica.

La vulnerabilidad a este tipo de eventos puede estar exagerada por una infancia estresante. Los investigadores han comprobado que las víctimas de abuso infantil experimentan cambios en su anatomía y funciones cerebrales de manera que les hace más sensibles a las experiencias estresantes en su vida de adultos (1). La misma conclusión probablemente se aplica al estrés post-traumático, donde se experimenta el trauma durante la vida adulta.

Los estudiosos de experiencias traumáticas, tales como la guerra, saben que la mayoría de la gente tiene una notable capacidad para soportar un estrés severo, pero reconocen que prácticamente todo el mundo tiene grietas ante la presión, desarrollando el conocido trastorno por estrés postraumático. Es como si fueran sumando puntos de ansiedad hasta alcanzar proporciones catastróficas.

Los diferentes factores estresantes sumados, junto al mismo evento desagradable pueden añadirse al mismo si se repite con suficiente frecuencia.

Los muchos diferentes factores estresantes versus el mismo evento repetido

Las investigaciones con animales han descubierto que administrar una descarga eléctrica leve repetidamente a ratas o perros les hizo romper de forma predecible con la conocida Indefensión Aprendida (2), en particular cuando no podían hacer nada para evitar el shock, unos procedimientos que fueron prohibidos por razones éticas.


Hay muchas analogías con la vida cotidiana, como el estrés de quedarse en repetidas ocasiones sin dinero para pagar el alquiler u otras necesidades. De igual modo, los problemas crónicos de salud, el dolor recurrente o las tensiones étnicas pueden cobrarse un peaje acumulado. Lo mismo puede decirse de aquellos argumentos repetidos con miembros de la familia que no consiguen llegar a ninguna parte, o ese odioso ruido generado por vecinos desconsiderados.

El desagrado por tales experiencias se magnifica debido a que son anticipados e interpretados como eventos continuos de una larga secuencia de episodios dolorosos sobre los que apenas tenemos un mínimo control.

Los experimentos con animales de hace ya medio siglo, sugieren que muchos acontecimientos desagradables menores pueden quedar resumidos en ansiedad catastrófica. Una conclusión similar surge de las investigaciones que muestran que las molestias menores de la vida cotidiana contribuyen a la ansiedad y la depresión en un grado sorprendente (3).

Así que no es de extrañar que las personas vulnerables que viven vidas estresantes, puedan llegar a pensar en sus vidas de la misma manera que las víctimas de un desastre real. Llegan a experimentar ansiedad catastrófica sin tener ninguna catástrofe objetiva donde situarla.

# # #
- Autor: Nigel Barber nació en Irlanda, doctorado en Biopsicología en Hunter College, CUNY, y enseñó psicología en la Universidad Estatal de Bemidji y en Birmingham Southern College.
- Imagen: Ansiedad catastrófica, imagen anónima.
- Citas:
(1). Teicher, M. H., Andersen, S. L., Polcari, A., Anderson, C. M., & Navalta, C. P. (2002). Developmental neurobiology of childhood stress and trauma. Psychiatric Clinics of North America, 25, 397-426.
(2). Seligman, M. E. P. (1993). What you can change and what you can’t. New York: Fawcett Columbine.
(3). Charles, S T., et al. (3013). The wear and tear of daily stressors on mental health. Psychological Science, 24, 733-741.

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