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» » Humanos de un pasado de fuerza brutal a un presente de huesos frágiles

Referencia: ScienceDaily.com, 22 de diciembre 2014
“Hunter-gatherer past shows our fragile bones 
result from inactivity since invention of farming”
.

Los últimos análisis de huesos prehistóricos muestran que no hay razón anatómica por la que una persona que nace hoy no pueda desarrollar la fuerza del esqueleto de un recolector prehistórico o de un orangután moderno. Los resultados apoyan la idea de que la actividad a lo largo de la vida es la clave para construir una fortaleza ósea y prevenir el riesgo de osteoporosis en años posteriores, según los investigadores.

Comparación de masa ósea de un cazador-recolector con la de un agricultor.
Crédito: Timothy Ryan
Una nueva investigación bucea a través de miles de años de evolución humana, para demostrar que nuestros esqueletos se han vuelto mucho más ligeros y más frágiles desde la invención de la agricultura, un resultado de nuestro estilo de vida cada vez más sedentarios debido a nuestros asentamientos para la agricultura.

El nuevo estudio, publicado hoy en la revista PNAS, muestra que, mientras que los cazadores-recolectores humanos, desde hace unos 7.000 años tenían huesos comparables en fuerza a los orangutanes modernos, los agricultores de la misma época, posteriores a 6.000 años, tenían huesos significativamente más ligeros y más débiles que los hacían más susceptibles de fractura.

La masa ósea era de alrededor de un 20% más alta en los agricultores, el equivalente a lo que una persona promedio perdería después de tres meses de ingravidez en el espacio.

Después de descartar diferencias en la dieta y los cambios en el tamaño del cuerpo como posibles causas, los investigadores han llegado a la conclusión de que las reducciones en la actividad física son la causa fundamental de la degradación de la resistencia ósea humana a través de los milenios. Es una tendencia que está alcanzando niveles peligrosos, dicen, la gente hace hoy menos con sus cuerpos que nunca antes.

Los investigadores creen que los resultados apoyan la idea de que el ejercicio en lugar de la dieta es la clave para prevenir el riesgo elevado de fracturas y enfermedades como la osteoporosis en la edad adulta: el mayor ejercicio en edades tempranas de la vida ofrecen un pico más alto de resistencia ósea alrededor de los 30 años, es decir, el inevitable debilitamiento de los huesos con la edad es menos perjudicial.

De hecho, no hay razón anatómica de por qué una persona que nace hoy no pudiera lograr la fortaleza de los huesos de un orangután o de un primitivo recolector humano, afirman los investigadores; pero, incluso las personas más activas físicamente, resulta poco probable que tengan sus huesos con la frecuencia de tensión e intensidad para permitir el aumento de la resistencia ósea vista en los cazadores-recolectores tradicionales y los huesos de primates no humanos.

"Los humanos contemporáneos viven en un medio cultural y tecnológico incompatible con nuestras adaptaciones evolutivas. Son siete millones de años de homínida evolución orientada hacia la acción y la actividad física para la supervivencia, pero la última palabra la tienen los 50 a 100 años que hemos sido tan peligrosamente sedentarios", dijo el co-autor Dr. Colin Shaw de la University of Cambridge's Phenotypic Adaptability, Variation and Evolution (PAVE) Research Group.

"Sentados en un coche o frente a un escritorio no es precisamente hacia lo que nos preparó la evolución."

Los investigadores han radiografiado muestras de huesos de fémur humanos del registro arqueológico, junto con los fémures de otras especies de primates, centrándose en el interior de la cabeza femoral: la bola en la parte superior del fémur que encaja en la pelvis para formar la articulación de la cadera, es una de las conexiones óseas que soporta la carga de la mayoría en el cuerpo.

Hay dos tipos de forma tejido óseo: el cortical o revestimiento exterior de hueso "duro", y el trabecular o hueso 'esponjoso': una malla en forma de panal por dentro de la cáscara cortical que permite la flexibilidad, pero también es vulnerable a las fracturas.


Los investigadores analizaron el hueso trabecular de la cabeza femoral de cuatro poblaciones humanas arqueológicas distintas, que representan a los cazadores-recolectores nómadas y a los agricultores sedentarios, todos se encuentran en la misma zona del estado de Illinois (y en consecuencia, probablemente sean genéticamente similares).

La estructura trabecular es muy similar en todas las poblaciones, con una notable excepción: dentro de la malla, los cazadores-recolectores tienen una cantidad mucho mayor de hueso real al aire.

"El hueso trabecular tiene mucha mayor plasticidad que otros huesos, va cambiando de forma y dirección en función de las cargas que se le imponen. Puede cambiar su estructura de ser similar a una barra a ser mucho más gruesa, casi similar a una placa. En los huesos de los cazadores-recolectores, todo estaba más engrosado", apuntó Shaw.

Este engrosamiento es el resultado de una carga constante sobre los huesos, debido a la actividad física como cazadores-recolectores, recorriendo el paisaje en busca de sustento. Este feroz esfuerzo resultaría en daños menores que causaban que la malla ósea volviera a crecer cada vez más fuerte y más gruesa a largo de la vida; la construcción de un "pico máximo" de resistencia ósea contrarrestaba el deterioro de los huesos con la edad.

Shaw cree que hay valiosas lecciones que aprender de los esqueletos de nuestros antecesores prehistóricos. "Uno puede transformar sus huesos para que puedan lidiar con el estrés y la tensión de manera más efectiva. Las fracturas de cadera, por ejemplo, no tienen que ocurrir, simplemente porque te haces mayor, si uno construye su fortaleza de huesos tempranamente en la vida, por lo que a medida que envejece nunca cae por debajo de ese nivel donde pueden ocurrir fácilmente las fracturas."

Otras teorías de la evolución humana son más ligeras, un esqueleto más frágil incluye cambios en la dieta o la selección de un esqueleto más ligero y más eficiente, lo cual ya nunca se revirtió.

Mientras que el cambio inicial a la agricultura causó un hundimiento de la salud humana debido a las dietas de monocultivo carentes de variedad, las poblaciones analizadas no se vieron afectadas por esta ventana de la historia. "Por supuesto que necesitamos un nivel de calcio para mantener la salud ósea, pero más allá de ese nivel, el exceso no resulta necesario", dijo Shaw.

La investigación también contradice la teoría de que, en algún momento de la evolución humana, nuestros huesos se hicieron más ligeros, tal vez porque no había suficiente comida para apoyar un esqueleto tan denso. "Si eso fuese cierto, los esqueletos humanos serían totalmente distintos del de otros primates. Hemos demostrado que los cazadores-recolectores eran equiparables con los primates de tamaño corporal similar. Los esqueletos humanos modernos no eran sistémicamente frágiles. No es cierto que estemos limitados por nuestra anatomía."

"El hecho es que somos humanos, podemos ser tan fuertes como un orangután, pero va a ser que no, porque no estamos desafiando a nuestros huesos con la suficiente carga, predisponiéndonos a tener huesos más débiles de forma que, a medida que envejecemos, corren el peligro de fracturarse", dijo Shaw.

Mientras que los antiguos cazadores-recolectores de hace 7.000 años, tenían huesos mucho más fuertes que los agricultores de hace 700 años, Shaw señala que ni tan siquiera ello compite con los homínidos anteriores, de hace unos 150.000 años. "Algo pasaba en ese lejano pasado capaz de crear una resistencia ósea que sobrepasaba todo lo habido en los últimos 10.000 años."

El siguiente paso para el equipo de investigación de Shaw será mirar cómo eran los diferentes tipos de cuerpos y huesos para la carga y movilidad, dadas las referencias cruzadas de registros arqueológicos con las pruebas en los modernos corredores de ultra-maratón, que cubren las distancias más castigadoras sobre una diversidad de terrenos, desde el Himalaya hasta el desierto de Namibia. Se espera que este trabajo futuro proporcione información sobre el tipo de movilidad que le dio a nuestros antepasados una fuerza física tan poderosa.



- Fuente: Universidad de Cambridge.
- Publicación: Timothy M. Ryan and Colin N. Shaw. Gracility of the modern Homo sapiens skeleton is the result of decreased biomechanical loading. PNAS, December 22, 2014 DOI: 10.1073/pnas.1418646112 .
- Imagen: Comparación de masa ósea de un cazador-recolector con la de un agricultor. Crédito: Timothy Ryan
- Vídeo: "Forager past shows our fragile bones result from physical inactivity since invention of farming".
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