Ads-728

Ads-728

Psicología

Astrofísica

Genética

Neurociencia

» » Los fundamentos de la Panarquía

Referencia: Panarchy.org .
por Michael S. Rozeff , 2008


Los gobiernos no tienen lo que yo llamo derechos primarios u originarios. Sólo las personas, tomadas a la vez, tienen estos derechos. En palabras de Thomas Jefferson en la Declaración de Independencia:

    "Sostenemos que estas verdades son evidentes: que todos los hombres son creados iguales, que están dotados por su creador de ciertos derechos inalienables, y que entre estos está la vida, la libertad y la consecución de la felicidad."

En la teoría de Jefferson, las personas tienen derechos inalienables a la vida, la libertad y a perseguir la felicidad. Si un gobierno tiene lo que parecen ser derechos, estos son poderes presentes en ese gobierno por el acuerdo voluntario de aquellos que eligen asociarse con tal gobierno. Yo llamo esos derechos derivados o derechos secundarios. Los gobiernos no tienen derechos primarios sino sólo los derechos secundarios.

Y Jefferson continuaba:

"- Que para asegurar que estos derechos, los gobiernos se instituyen entre los hombres, derivando sus justos poderes del consentimiento de los gobernados ..."

Esta es una declaración donde los gobiernos sólo tienen derechos secundarios (o justos poderes), no derechos primarios, y que tales derechos secundarios provienen del acuerdo voluntario de las personas que están siendo gobernadas, desde un "consentimiento por parte de los gobernados".

Jefferson entendió o propuso que tal acuerdo tenía el propósito de garantizar los derechos primarios. Los propósitos por el que los hombres eligen los gobiernos en realidad son muchos y muy complejos, entre ellos el de proveer la defensa común y el de promover el bienestar general. Sin embargo, más tarde en la Declaración, Jefferson indica que el gobierno obtiene sus derechos secundarios con el objeto de conseguir la seguridad y la felicidad de las personas. Esto puede conciliarse con la idea de Jefferson de que el objetivo general es garantizar los derechos, caso de entender como él pensaba, que la garantía de esto derechos es el camino hacia la consecución de la seguridad y la felicidad.

Probablemente, hay varias razones por las que Jefferson hizo hincapié en esa garantía de los derechos. Una era la intención de obtener la Independencia de una autoridad que podría estar violando los derechos. Jefferson también pretendía limitar los poderes del gobierno. Él quería asegurar los derechos de los gobernados y creía que eso era un propósito legítimo. Procuró que la garantía de esos derechos fuese el objetivo principal de los gobiernos.

Pero aquí entran dos grandes lagunas en la teoría de Jefferson. De qué manera se articulan los gobernados para convertirse en un pueblo que se gobierna y en cómo este pueblo ofrece su consentimiento, son los procesos más críticos, y en la Declaración no dice cómo van a cumplirse.

Jefferson aparentemente concibió a "los gobernados", como un cuerpo, porque se refiere a ellos como "el pueblo", y él habla del "derecho del pueblo":

"- Siempre que una forma de gobierno se vuelva destructora de estos principios, el Pueblo tiene el Derecho a reformarla o abolirla e instituir un nuevo gobierno que se funde en dichos principios, y a organizar sus poderes de tal forma que a su juicio ofrezca las mayores probabilidades de alcanzar su seguridad y felicidad ".

Lo importante aquí es la noción de que el pueblo actúa como un cuerpo. La Declaración dice "nosotros" sostenemos que estas verdades son evidentes por sí mismas. Y cierra diciendo ...

     "Nosotros, por lo tanto, los Representantes de los Estados Unidos de América, reunidos en Congreso General, apelando al Juez Supremo del mundo por la rectitud de nuestras intenciones, en su nombre y por la Autoridad del Pueblo de estas colonias, solemnemente hacemos público y declaramos ... "

Jefferson y otros concibieron un Congreso representativo como la voz legítima del pueblo, donde se derivaba el derecho a hablar en su nombre en virtud de la representación de sus miembros.

La Constitución de Estados Unidos sigue este concepto comenzando con "Nosotros, el Pueblo de Estados Unidos ..."

Igualdad ante la ley
La noción de "Nosotros el Pueblo" esconde una debilidad crítica en esta teoría política de Gobierno, que de otro modo sería muy atractiva en su afirmación de los derechos de las personas y en su visión de los derechos derivados (o poderes) de un Gobierno. La teoría deja sin responder dos cuestiones. En primer lugar, ¿cómo es que el pueblo se convierte en pueblo? En segundo lugar, ¿cómo un pueblo puede proporcionar su consentimiento a un gobierno?

¿No debería un pueblo, lógicamente, llegar a serlo manteniendo sus derechos primarios? ¿Y no debería proporcionar su consentimiento a un Gobierno, manteniendo sus derechos primarios? Debería. De lo contrario, se contradicen los fundamentos de esta teoría.

Además, hay otro hueco muy importante en la teoría. Conforme pasa el tiempo y nacen nuevas personas y llegan a la madurez, ¿cómo ejercen su derecho a escoger su pueblo y su gobierno? ¿Serán considerados que forman parte automáticamente de un pueblo "bajo" un Gobierno, por el simple hecho de vivir en un territorio sobre el que dicho Gobierno afirma su autonomía reguladora? Esto no puede ser así, porque supone que se han tomado decisiones basadas en sus derechos, pero tales decisiones no han sido evidenciadas. Los recién llegados no han tomado decisión fundamental alguna sobre qué pueblo y qué Gobierno. Se limitan a tomar la decisión de quién está en el Gobierno, e incluso eso está circunscrito. Su forma, sus muchas leyes, sus impuestos, sus deudas y sus poderes, se hallan más allá de sus elecciones.

Esto me lleva a concluir en una fuerte declaración respecto a esta teoría política: Si los poderes que justifican un gobierno o si los derechos secundarios provienen del pueblo, entonces, los procesos de formación del pueblo bajo ese gobierno deben ser consistentes con las gentes que posean tales derechos primarios, en tanto que ellos formen ese Gobierno y se conformen a sí mismos como pueblo bajo dicho Gobierno. Además, a medida que pasa el tiempo, el proceso de continua afirmación o no afirmación de pertenencia a un pueblo y a un gobierno, debe también respetar los derechos primarios de los recién llegados.

Si cada persona tiene derecho a la vida, la libertad y a la consecución de la felicidad, y si cada persona quiere mantener esos derechos absolutos y completos, ellos deben mantenerlos en todas sus elecciones. Esto incluye las dos importantes elecciones aludidas: ¿Con qué personas elijo estar asociado a fin de formar un pueblo?, ¿Qué Gobierno elijo bajo esta asociación?

Puesto que estas aplicaciones son de derechos fundamentales primarios de una persona, estas dos elecciones de pueblo y gobierno, [legitimidad y gobernabilidad] son clara y sumamente importantes. Sin embargo, históricamente no se ha contado con ellas. No han estado claramente articuladas. Han sido relegadas a un segundo plano, o ni siquiera eso. Prácticamente han sido enterradas. Y me planteo la hipótesis de que la razón de este entierro es que son preguntas explosivas. Se plantean cuestiones sobre la legitimidad y los poderes propios de cualquier gobierno que sea. Los gobiernos y los simpatizantes gubernamentales no quieren que sus fundamentos sean cuestionados, y por todos los medios querrán ignorar cuestiones como éstas.

Una persona puede responder a estas preguntas, posiblemente, permitiendo que su elección se combine con las decisiones de los demás a través del voto, o por medio de un gobierno de mayoría, o por medio de los representantes que elijan. Pero estos procedimientos ya suponen la amalgama de personas conformando un pueblo bajo un gobierno. Tales procedimientos son, por lo tanto, de ninguna manera necesarios. No son la única manera en que pueden hacerse tales decisiones. Como modos de elección, son deficientes. No significan que total y fundamentalmente permitan que estas personas sean soberanos para elegir su pueblo y su Gobierno, debido a que los resultados de las elecciones de cada persona dependen de lo que los demás elijan. Imagínese elegir un lugar de culto (o no culto) por la regla de la mayoría. No sería realmente ninguna elección en absoluto.

Y debido a que este tipo de medidas de voto no son necesarios como modos de elección, e incluso fallan a la hora de reflejar lo que cada persona quiere, no pueden ser asumidas como medidas adecuadas y apropiadas. Medidas como éstas no pueden darse por sentado, aunque sean las que todos los gobiernos enfatizan. Y con razón, porque estas medidas son las que someten a las minorías y aseguran que prevalezca un solo Gobierno.

Pero si seguimos la lógica de los derechos personales y las distintas historias que están diseñadas para legitimar el monopolio del Estado, si apartamos nuestra vista desde esos magos oradores e intelectuales, que nos desvían la mirada mientras hacen sus trucos, para hacernos aceptar nuestras posiciones subordinadas y sin elección o para que nuestras posiciones queden diluidas por medio de votación, del gobierno de la mayoría y el de los Representantes, entonces, nos damos cuenta de ello: La única medida que puede asegurarse como esencial es cuando una persona elige un pueblo y un gobierno, que significa que cada persona debe tomar sus propias decisiones, porque ese es el único procedimiento que mantiene sus derechos primarios.

Esta conclusión sería la verdadera visión revolucionaria y el resultado del pensamiento de Jefferson. Es su pensamiento llevado a su conclusión lógica. Y por este razonamiento, se llega a la teoría política conocida como Panarquía. La afirmación de los derechos que Jefferson esbozó para cada persona, combinado con la aplicación coherente de esos derechos cuando una persona elige un pueblo y un gobierno, conduce directamente a la Panarquía. Son los fundamentos para ello.


Según las palabras de John Zube, la Panarquía es lo siguiente.

     "Panarquía: La realización de tantas comunidades políticas distintas y autónomas como quieran formarse por los mismos voluntarios, todas conviviendo de forma no-territorial, al lado unas de otras o entremezcladas, ya que sus miembros están, en el mismo territorio o incluso a nivel mundial, separados entre sí por leyes personales, administraciones y jurisdicciones, como si fueran diferentes iglesias o como deberían ser."

En la Panarquía, de la misma manera que las personas eligen amigos, un club, un cónyuge o una iglesia, eligen una Comunidad y un Gobierno. Ellos no son inducidos automáticamente en un gobierno y unas leyes que no han sido de su elección, como es el caso de hoy. El Gobierno que reina sobre un territorio dado y un pueblo en el mundo de hoy no existe y no puede, por tanto, como lo hace hoy, evitar que otros Gobiernos y pueblos se formen por el ejercicio de sus derechos básicos. Por otra parte, la noción de que los Estados y los Gobiernos de hoy sean legítimos se ve como totalmente falaz. Las mismas bases de su ser se ponen en entredicho cuando se aplica de forma exhaustiva las ideas de Jefferson sobre los derechos primarios y secundarios.

De hecho, ahora podemos ver, aún más claramente, que los Gobiernos de hoy en día, los cuales son los brazos operativos de los Estados de este mundo, que todos ellos al pretender gobernar únicamente sobre un pueblo y un territorio, necesariamente están violando los derechos primarios de todos aquellas personas que prefieren elegir otros pueblos y Gobiernos por sí mismos. Es como si cada persona se despertara para encontrarse a sí misma perteneciendo a la Iglesia de los EE.UU., y que la única manera de registrarse en una creencia alternativa fuese  votar cada cierto tiempo junto a muchos otros. El derecho a elegir estaría severamente limitado. Así pues, ¿no sería mucho mejor, simplemente elegir la iglesia que uno prefiere? ¿No sería eso una expresión mucho más directa de las preferencias de uno? Uno podría en cualquier momento dejar una iglesia y unirse a otra. La Panarquía es esa idea aplicada al Gobierno.

Las elecciones panárquicas pueden incluir la elección de ningún pueblo ni Gobierno, o la elección de un pequeño grupo o comunidad, o la elección de lo que otros pueden ver como un gobierno opresivo, con muchos y grandes poderes sobre su pueblo. Y puesto que los Gobiernos de hoy en día, que son el funcionamiento visible de los Estados del mundo, violan los derechos primarios, y esos derechos (siguiendo a Jefferson) son el medio por el cual las personas logran el bienestar social, seguridad y felicidad, entonces, podemos estar seguros de que los Gobiernos de hoy reducen estas mismas cosas en un gran número de personas que no desean voluntariamente asociarse con dichos gobiernos. Un pueblo bajo tales Gobiernos no está, no hace falta mencionarlo, unánimemente adherido a dichos Gobiernos. De hecho, los pueblos de este mundo, es decir, un gran número de ellos, adolecen el estar bajo el régimen autoritario de la mayoría, sino de todos, los Gobiernos. Todavía no han encontrado los medios para lograr este objetivo. La teoría de la Panarquía es un paso en esa dirección, y conforme la gente entienda esta teoría y entienda su mérito intrínseco y el por qué la Panarquía mejora su bienestar, entonces el mundo se moverá en esa dirección.

Podemos estar seguros de que en la Panarquía, el bienestar, la seguridad y la felicidad de los pueblos podrá elevarse, porque las personas forman y disuelven sus propios pueblos y gobiernos de forma pacífica y sin derramamiento de sangre. Y que tal inferencia usa la misma lógica que ahora subyace en la Declaración de Independencia, que son los derechos seguros que dan lugar a una mayor felicidad, sólo que esa lógica está ahora siendo más coherentemente perseguida en el desarrollo de la teoría de la Panarquía.

En la Panarquía, los que eligen tener un Gobierno como el actual de EE.UU. pueden tenerlo. Pero ese tipo de Gobierno existiría al lado de muchos otros posibles pueblos y gobiernos de las mismas regiones ahora conocidas como de EE.UU., y que no tendrían derechos secundarios (o poderes) sobre esos otros pueblos y gobiernos.

Dado que las personas pueden elegir un Gobierno, también pueden elegir dejar un Gobierno. Ellos sólo necesitarían conservar la opción de salir en su elección de Gobierno. Pero, en realidad, las personas no podrían renunciar a esa opción. No se puede renunciar voluntariamente a su voluntad. Una persona se puede comprometer a quedarse con un Gobierno determinado, pero no tiene garantía de que vaya a cumplir con ese compromiso, esa es la razón de que no pueda renunciar a su voluntad. Un Gobierno no puede estar seguro de que tal compromiso no se romperá en el futuro, ya que no tiene la propiedad directa sobre la voluntad de esa persona. Por lo tanto, su salida siempre se cernirá sobre las cabezas de los delegados con funciones de gobierno.

Porque la gente puede salir y entrar libremente a los Gobiernos, esto producirá un sistema generalizado de controles y equilibrios sobre los de la Panarquía, una que es muy superior a lo que vemos hoy en día, que es un sistema terriblemente deficiente y defectuoso.

La Panarquía es el verdadero sistema político revolucionario americano, inscrito en el espíritu de Jefferson. Es hora de que nos demos cuenta de esto y lo pongamos en práctica. Esa es la única manera de que Estados Unidos tenga la oportunidad de redimirse. La única oportunidad de acabar con el Imperio y volver a lo que  realmente es Estados Unidos. La única oportunidad, una vez más, de levantar la cabeza con orgullo y no con vergüenza. Es la única manera de que podamos volver a convertirnos en un faro que ilumina un camino de progreso para el mundo.


- Michael S. Rozeff eMichael S. Rozeff es profesor jubilado de finanzas que vive en East Amherst, Nueva York. Algunos de sus ensayos cortos se puede encontrar en lewrockwell.com.
- Imágenes combinadas ilustrando derechos.

.

«
Next
Entrada más reciente
»
Previous
Entrada antigua
Editor del blog Pedro Donaire

Filosofía

Educación

Deporte

Tecnología

Materiales