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» » » Consecuencias del pragmatismo

por Jaime Ernesto Vargas Mendoza (2007)
México: Asociación Oaxaqueña de Psicología A.C.

CONSECUENCIAS DEL PRAGMATISMO
Richard Rorty, University of Minnesota, Press. 1982
* * * *

1. PLATONISTAS, POSITIVISTAS Y PRAGMATISTAS. - 

Los ensayos que contiene este libro son intentos para delinear las consecuencias de una teoría pragmática sobre la verdad. Esta teoría afirma que la verdad no es la clase de cosa que uno esperaría que contara con una teoría filosófica interesante sobre ella. Para los pragmatistas, “verdad” es solo el nombre de una propiedad que comparten todas las proposiciones verdaderas ... Los pragmatistas dudan que se pueda decir mucho sobre esta característica en común ...

Ellos ven ciertas acciones como buenas para ser ejecutadas, bajo las circunstancias, pero dudan que haya algo general y útil de expresar, que las haga buenas a todas ellas. Expresar cierta proposición (o la adopción de la disposición para expresar la proposición, la adquisición consciente de la creencia) es un acto justificable y digno de alabanza en ciertas circunstancias. Pero, finalmente, es improbable que haya algo general y útil de decirse sobre lo que hace buenas a TODAS esas acciones (comparado con la característica común de todas las proposiciones que uno pudiera adquirir la disposición de expresar).

2. Alguna gente ... pudo haber encontrado algo interesante que decir sobre la esencia de la Verdad. Pero la realidad es que no es así. La historia de los intentos por lograrlo y de las críticas a tales intentos es casi equiparable a la historia de ese género literario llamado “filosofía” (género fundado por Platón). De manera que los pragmatistas ven la tradición Platónica como algo que ha vivido mas de lo que resulta útil. Lo que no quiere decir que nos ofrezcan un nuevo conjunto de respuestas no-platónicas a las preguntas platónicas, sino que ellos piensan que no deberíamos hacernos mas esas preguntas.

3. Los  pragmatistas  persisten  en  encontrar  formas  de  hacer planteamientos anti-filosóficos en un lenguaje no-filosófico. Pero  enfrentan  un  dilema,  si  su  lenguaje es muy no-filosófico, muy “literal”, serán acusados de hablar de otra cosa y si su lenguaje es muy filosófico, entonces incorporará supuestos platónicos, que harán imposible que el pragmatista establezca la conclusión que desea alcanzar.

4. Todo esto se complica ya que  la  “filosofía”,  como  la “verdad”  y lo “bueno” son temas ambiguos. “Bonomía”  y “verdad” con minúsculas, se refieren a propiedades de las proposiciones o también, de las acciones y las situaciones. Con mayúsculas, son los nombres propios de objetos (metas o estándares, que uno podría desear con todo el corazón, el alma y la mente, objetos de deseo).De manera semejante, “Filosofía” podría significar simplemente lo que Sellars llamaba “un intento por ver cómo las cosas se conjuntan, en el sentido mas amplio del término” ... aunque la expresión también podría denotar algo mas especializado, al tiempo que dudoso ... con la idea  de  creer  en  mas verdades  y  hacer  mas  el  bien  o  ser mas racional por saber mas acerca de la Verdad, la Bondad o la Racionalidad. Hay que escribir con mayúscula el término “filosofía” cuando se usa en este segundo sentido, con objeto de dejar en claro que la Filosofía, la Verdad, la Bonomía y la Racionalidad son concepciones Platónicas entrelazadas. Los pragmatistas, por su parte, nos indican que la mayor esperanza para la filosofía está en no practicar la Filosofía. Son de la idea de que no sirve de nada  decir  algo  verdadero cuando  se  piensa  sobre  la Verdad,  ni  ayuda  en  nada  el actuar  bien  cuando  se  piensa en lo Bueno, ni resulta útil ser racional cuando se piensa en la Racionalidad.

5. Sin embargo, hasta aquí, mi descripción del pragmatismo ha dejado una distinción importante fuera de consideración. Dentro de la Filosofía, ha existido una diferencia de opinión tradicional sobre la Naturaleza de la Verdad, una batalla entre los dioses y los gigantes (en palabras de Platón). Por un lado ha habido Filósofos como Platón mismo, poseedores de una enorme esperanza, fuera de este mundo. Claman estos, por que los seres humanos se empeñen en respetarse a sí mismos solo debido a que tienen un pié mas allá del espacio y el tiempo. Por el otro lado (especialmente desde que Galileo mostró como los eventos espacio-temporales pueden caer bajo una elegante ley matemática, que platón suponía solo podía sostenerse en un mundo diferente), ha habido Filósofos (e.g., Hobbes, Marx) quienes insisten en que el espacio y el tiempo conforman toda la realidad que existe y que la Verdad es una Correspondencia con esa Realidad. En el Siglo XIX, esta oposición cristalizó en una entre “la filosofía trascendental” y “la filosofía empírica”, entre “Platonistas” y “positivistas”. Tales términos eran, incluso entonces, desesperadamente vagos, aunque cada intelectual sabía aproximadamente donde se ubicaba en relación a estos dos polos. Estar del lado trascendental era pensar que la ciencia natural no tenía la última palabra (que había mas Verdad que averiguar). Estar del lado empírico era considerar que la ciencia natural (hechos sobre como funcionan las cosas espacio-temporales) era toda la Verdad que existía.

6. Es  importante  darse cuenta  que los filósofos empíricos (los positivistas) todavía se mantenían haciendo Filosofía. La presuposición Platónica que unía a los dioses y los gigantes, Platón con Demócrito, Kant con Mill, Husserl con Russell, es lo que el vulgo llamaría “la verdad”; el entramado de proposiciones verdaderas, mismo que ha de considerarse como dividido en una parte baja y una parte alta, en los términos de Platón, la distinción entre la mera opinión y el conocimiento genuino. Es un trabajo de los Filósofos el establecer las diferencias entre proposiciones  tales  como “Ayer  llovió”  y  “El hombre debería  de  ser justo  en sus  tratos”.  Para  Platón, el primer tipo de proposición era una de segunda, pistis o doxa. La segunda, si no epistémica, era al menos una candidata plausible. Para la tradición positivista que venía de Hobbes a Carnap, la primera proposición era un paradigma de cómo se vería la Verdad, mientras la segunda era o una predicción sobre los efectos causales de ciertos eventos o una “expresión emotiva”. Lo que los filósofos trascendentes consideraban como espiritual, los filósofos empíricos lo veían como emocional. Lo que los filósofos empíricos consideraban que era n logros de la ciencia natural en el descubrimiento de la naturaleza de la Realidad, los filósofos trascendentes lo veían como algo banal, verdadero pero irrelevante para la Verdad.

7. Los pragmatistas se deslindan de esta distinción trascendente/empírica al cuestionar la presuposición común de que hay una diferencia entre tipos de verdades. Para los  pragmatistas las  proposiciones  verdaderas  no  son verdaderas porque correspondan con la realidad, por lo que no hay que preocuparse acerca de qué tipo de realidad, si es que hay alguna, con la que correspondiera una proposición.

8. Esta despreocupación condujo el desprecio de ambos tipos de Filósofos contra los pragmatistas ... quienes tratando de defenderse, afirman que uno puede ser un filósofo siendo anti-Filosófico y que la mejor manera de conjuntar las cosas, es alejarse de las discusiones entre Platónicos y positivistas.

9. PRAGMATISMO Y FILOSOFÍA CONTEMPORÁNEA. - 
Entre los filósofos contemporáneos, usualmente el pragmatismo es considerado como un movimiento filosófico sin registro (que floreció en los primeros años del Siglo XX en una atmósfera campirana y que actualmente ha sido superado). Los grandes pragmatistas (James y Dewey) ocasionalmente son reconocidos por sus críticas al Platonismo (Dewey trabajando contra las concepciones tradicionales de la educación y James contra los pseudoproblemas metafísicos). Pero su anti-Platonismo es considerado por los filósofos analíticos como insuficientemente riguroso y por los filósofos no-analíticos como insuficientemente radical. Para la tradición que se origina en el positivismo lógico, los ataques pragmatistas contra la filosofía “trascendental” cuasi-Platónica, necesitan de mayor agudeza y de un cuidadoso y detallado análisis de ideas como “el significado” y “la verdad”. Para la tradición anti-Filosófica en el pensamiento contemporáneo Francés y Alemán, que tiene su punto de inicio con la crítica de Nietzsche a los dos brazos del pensamiento en el Siglo XIX (positivista y trascendental), los pragmatistas americanos son pensadores que nunca rompieron realmente con el positivismo y por ello, nunca rompieron realmente con la Filosofía.

10. Yo pienso que la filosofía analítica culmina con Quine, Wittgenstein viejo, Sellars y Davidson (que es afirmar que se trasciende y cancela a sí misma). Estos pensadores, de manera exitosa y correcta, acabaron con la distinción positivista entre lo semántico y lo pragmático, lo analítico y lo sintético, lo lingüístico y lo empírico, la teoría y la observación.

11. El holismo y el coherentismo de Davidson demuestra como se ve el lenguaje cuando llegamos a las presuposiciones centrales de la Filosofía: que las proposiciones verdaderas se dividen en una parte superior y otra parte inferior (las proposiciones que corresponden con la Realidad y aquellas que son “verdaderas” solo por cortesía o convención).

12. Esta forma Dvidsoniana de ver el lenguaje ... nos lo muestra no como un tertium quid (puente) entre el Sujeto y el Objeto, no como un medio para tratar de hacer pinturas de la realidad, sino como parte del comportamiento de los seres humanos. En su enfoque, la actividad de expresar proposiciones es una de las cosas que hace la gente con el propósito de lidiar con su ambiente. Hasta aquí está bien la noción Deweyana del lenguaje como una herramienta. Pero debemos ser cuidadosos de no llevar esta analogía como para sugerir que podemos separar la herramienta, el Lenguaje, de sus usuarios y preguntarnos sobre su “adecuación” para lograr nuestros propósitos. Esta sugerencia presupone que hay alguna forma de separar el lenguaje con objeto de compararlo con algo mas. Pero no hay forma de pensar sobre el mundo o sobre nuestros propósitos, excepto usando nuestro lenguaje. Podemos usar el lenguaje para criticar y hacerlo mas basto, así como podemos ejercitar nuestro cuerpo para hacerlo mas fuerte y de mayor talla, pero uno no puede ver al lenguaje como-un-todo en relación de algo mas sobre lo que se aplica o para lo que resulta un medio hacia un fin. Las artes y las ciencias, y la filosofía como su auto-reflejo e integración, constituyen ese proceso que hace mas basto y fortalece al lenguaje. Pero la Filosofía, ese intento por decir “como el lenguaje se relaciona con el mundo” al indicar lo que hace verdaderas a ciertas proposiciones o hace a ciertas actitudes y acciones buenas y racionales, es, en este enfoque, imposible.

13. Es este intento imposible de salirnos al exterior de nuestra piel (de nuestras tradiciones, lingüísticas y de otros tipos, con las que elaboramos nuestros pensamientos y auto-críticas) y comparar nuestra naturaleza contra algo absoluto. Esta urgencia Platónica de escapar de nuestra finitud en el tiempo y en el espacio, de lo “meramente convencional” y de los aspectos contingentes de nuestras vidas, esto es lo que resulta responsable de la distinción originalmente Platónica entre dos tipos de proposiciones. Mediante su ataque de esta distinción, el brazo “pragmaticista” holístico de la filosofía analítica, nos ha ayudado a ver cómo trabaja la urgencia metafísica (frecuente en los seguidores mareados de Whitehead y otros “realistas científicos”). Nos ha ayudado a ser escépticos acerca de la idea de que alguna ciencia particular (como la física) o algún género literario en particular (como la poesía Romántica o la filosofía trascendental) nos diga que hay alguna especie de proposiciones verdaderas que no son solo proposiciones verdaderas, sino pedazos de la Verdad misma. De hecho estas proposiciones pueden ser muy útiles , pero no habrá una explicación Filosófica de su utilidad. Esta explicación, como la justificación original de la afirmación de una proposición, será una cuestión coloquial (una comparación de la proposición de que se trate con proposiciones alternativas formuladas en el mismo o en diferentes vocabularios). Aunque tal comparación sería el trabajo de, por ejemplo, un físico o un poeta o quizá de un filósofo (no del Filósofo, el extranjero experto en la utilidad, la función o el nivel metafísico del Lenguaje o del Pensamiento).

14. El ataque de Wittgenstein-Sellars-Quine-Davidson a la distinción entre clases de proposiciones es la contribución especial de la filosofía analítica a la insistencia anti-Platónica de la ubicuidad del lenguaje.

15. ... (gracias al holismo y al pragmatismo de los autores que he citado) la filosofía analítica del lenguaje estuvo en la posibilidad de trascender estos motivos Kantianos y adoptar una actitud ante el lenguaje, naturalista y conductista.

16.La pragmatización de la filosofía analítica gratificó las esperanzas del positivismo lógico, pero no de la forma que hubieran querido pues no se encontró una manera de que la Filosofía se volviera “científica”, sino que se  encontró la forma de hacer a la  Filosofía a un lado. Esta forma post-positivista de la filosofía analítica empezó a parecerse a la tradición Nietzsche-Heidegger-Derrida, al iniciar criticando el Platonismo y terminar criticando a la Filosofía como tal.

17. LA REACCIÓN REALISTA (I): REALISMO TÉCNICO. -
 Antes de especular sobre como se vería una cultura post-Filosófica, debo dejar en claro que mi descripción de la escena actual de la Filosofía ha sido deliberadamente sobresimplificada. Hasta ahora he ignorado el lastre anti-pragmatista. La imagen que he delineado muestra como se veían las cosas hace unos 10 años, al menos, como las vería un pragmatista optimista. En la década siguiente ha habido, en ambos lados del Canal, una reacción a favor del “realismo” (término que se vuelto sinónimo de “anti-pragmatismo”). Esta reacción ha tenido 3 motivos distintivos: (1) la impresión de que los desarrollos técnicos recientes en la filosofía del lenguaje han levantado la duda acerca de la crítica pragmatista tradicional sobre la “teoría de la correspondencia para la verdad” o al menos, han hecho necesario para el pragmatista contestar algunas preguntas duras y técnicas antes de proceder adelante; (2) la sensación de que lo “profundo”, la significancia humana, del libro de texto tradicional “problemas de filosofía” se ha menospreciado, que el pragmatista ha revuelto problemas reales junto con pseudo-problemas en una orgía inconsciente de “perdición”; (3) la sospecha de que algo importante se perdería si la Filosofía, como una disciplina autónoma, desapareciera de la escena cultural (en la forma en que desapareció la teología).

18. Este tercer motivo, el miedo de lo que pasaría si hubiera solo filosofía, pero no Filosofía (que no es simplemente la reacción defensiva de especialistas amenazados con el desempleo). Resulta una convicción que una cultura sin Filosofía sería “irracional” (que una preciada capacidad humana estaría soslayada sin uso o que una virtud central no daría mas sus ejemplos). Este motivo es compartido por muchos profesores de filosofía en Francia y Alemania y por muchos filósofos analíticos en Inglaterra y América. A los primeros les gustaría hacer algo que no fuera la “deconstrucción” permanente, repetitiva, hostorico-literaria de la “metafísica de la presencia” de Occidente, que tiene el legado de Heidegger. Los otros quisieran recapturar el espíritu de los primeros positivistas lógicos, la sensación de que la filosofía es la acumulación de “resultados” mediante un paciente, riguroso, preferentemente trabajo cooperativo, sobre problemas definidos con precisión (el espíritu característico del joven Wittgenstein y no del viejo).

19. Ahora me voy a concentrar en el primero y el segundo motivo, de los que acabo de enlistar. Estos se asocian con dos tipos muy diferentes de gentes. El primer motivo es característico de filósofos del lenguaje como Saul Kripke y Michael Dummett, el segundo con escritores menos especializados y de un rango mas amplio como Stanley Cavell y Thomas Nagel. Me referiré como “realistas técnicos” a aquellos que llevan el enfoque de Kripke sobre la referencia, con los propósitos de una epistemología realista (Hartry Field, Richard Boyd y, a veces, Hilary Putnam).

20. Denominaré a Cavell, Nagel (y otros como Thompson Clarke y Barry Stroud) como “realistas intuitivos”. Estos últimos objetan que la disolución pragmatista de los problemas tradicionales es un “verificacionismo”: esto es, los pragmatistas piensan que nuestra incapcidad para afirmar cual es el elemento para confirmar o desconfirmar una solución determinada de un problema, es razón para hacer el problema a un lado. Nagel nos dice que, tomar este camino es  no  aceptar que  “los  problemas  irresolubles no por eso son irreales”. Los realistas intuitivos juzgan el verificacionismo por sus frutos y argumentan que la creencia pragmatista de la ubicuidad del lenguaje los lleva a la inhabilidad de reconocer que los problemas filosóficos surgen precisamente donde el lenguaje es inadecuado ante los hechos.

21. Al contrario, el realismo técnico considera equivocado al pragmatismo, no porque conduzca a descuidar superficialmente los problemas profundos, sino por que se basa en una falsa filosofía “verificacionista”. No les gusta el “verificacionismo”, no por sus frutos meta-filosóficos, sino porque ven esto como un malentendido de la relación entre el lenguaje y el mundo. Según ellos, Quine y Wittgenstein equivocadamente siguieron a Frege, pensando que el significado (algo determinado por las intenciones del usuario de la palabra) determina la referencia, lo que la palabra denota del mundo. Toman sus bases de la “nueva teoría de la referencia” originada en Saul Kripke.

22. Kripke ve al mundo como ya seccionado no solo en particulares, sino en clases naturales de particulares e incluso, en caracteres esenciales y accidentales de esos particulares y esas clases. Así, la pregunta “¿Será verdad que X es f?” es contestada descubriendo a qué (como si fuera un hecho físico y no las intenciones de alguien) se refiere ‘X’ y descubriendo si f es un particular o una clase.  Solo  mediante  tal  teoría  “fisicalista” de  la referencia, dicen los realistas técnicos, puede preservarse la idea de “la verdad como correspondencia con la realidad”.

23. En contraste, el pragmatista responde a la pregunta, después de varias consideraciones (y especialmente los propósitos de usar los términos ‘X’ y ‘f’) investigando cuándo ‘X es f’ resulta una creencia mas útil de tener que otras contradictorias o que algunas otra creencia expresada en términos diferentes. El pragmatista está de acuerdo en que si uno quiere preservar la idea de la “correspondencia con la realidad”, entonces, es necesaria una teoría fisicalista de la referencia (pero él no ve justificación para preservar tal idea). El pragmatista no concibe la verdad de manera que le lleve a entender el reclamo de que si logramos todo lo que alguna vez esperamos lograr, haciendo afirmaciones, aún seguiríamos haciendo afirmaciones falsas, que no “correspondieran” con algo. Como lo expresa Putnam: “El problema es que para un extremo anti-realista (e.g., un pragmatista) la verdad no tiene sentido, excepto como una noción intra-teórica. El anti-realista puede usar la verdad intra-teóricamente en el sentido de una “teoría de la redundancia” (como una teoría de acuerdo con la que “S sea verdadera” signifique, solo, lo que S quiera decir), pero no considera a la verdad o a la referencia, mas allá de su teoría ... En lugar de tratar de mantener la idea de verdad por la vía de un embarazoso operacionalismo ... como Dewey, puede retroceder a la noción de “afirmación garantizada” en lugar de verdad ..”

24. Para el pragmatista, la noción de “verdad” como algo “objetivo” es solo una confusión entre (I) que el mundo es lo que es sin importar lo que pensemos sobre él (esto es, que nuestras creencias tienen un efecto causal muy limitado) y (II) hay algo ahí afuera además del mundo, llamado  “la  verdad  acerca  del  mundo”. El pragmatista,  desde  el  fondo  de  su  ser  asienta que (I) no es un artículo de fe, pero si una creencia de la que nunca hemos tenido razón para dudar de ella y que (II) es una afirmación que no tiene ningún sentido. Mientras que el realista trata de explicar (II) con (III) que afirma que la verdad acerca del mundo consiste de una relación de “correspondencia” entre ciertas proposiciones y el mundo en sí. El pragmatista, regresando al principio, afirma, otra vez, que muchos siglos han pasado en el intento infructuoso de explicar qué es la “correspondencia”.

25. ... el pragmatista no piensa que, cualquier cosa que haga la filosofía del lenguaje, va a traer consigo algo mas de lo que definió como verdad James.

26. De la misma manera que el pragmatista no debe sucumbir a la tentación de capturar el contenido intuitivo de la noción de “verdad” (con todo lo que tenga esta idea y haga tentador al realismo), tampoco debe dejarse tentar por lo que dice Michael Dummett y tomar algún lado en el tema de la “bivalencia”.

27. “Bivalencia”  es la propiedad de ser, una de dos, o verdadero o falso. Dummett piensa que es una visión “realista” que en ciertas áreas (como los valores morales o los mundos posibles) sea posible contar con proposiciones bivalentes. Su manera de formular el tópico del realismo vs. el anti-realismo sugiere que el pragmatista niega la bivalencia para todas las proposiciones, el realista “extremo” la acepta para todas las proposiciones, mientras la mayoría de la gente equilibrada distingue entre proposiciones bivalentes (por ejemplo, en la física) y proposiciones no bivalentes (por ejemplo, en la moral) ... Pero, por supuesto, esta no es la imagen que tiene el pragmatista de sí mismo, pues él no se concibe como un metafísico y no entiende la idea de “estar allá afuera” (excepto en su sentido literal, que significa “en una posición en el espacio”).

28. LA REACCIÓN REALISTA (II): REALISMO INTUITIVO. -
 Lo que en verdad necesita debatirse entre el pragmatista y el realista intuitivo no es lo que respecta a nuestras intuiciones sobre si “la verdad es algo mas que la opinión acertada” ... Por supuesto que podemos tener tales intuiciones ¿cómo podríamos escapar de tenerlas? Si hemos sido educados dentro de una tradición intelectual construida sobre tales proclamaciones (de la misma forma como hemos sido educados con tradiciones intelectuales como “Si Dios no existiera, todo sería permitido”, “La dignidad del hombre se forma de sus vínculos con el orden superior” y “Hay que respetar todo lo sagrado”). Queda así la cuestión entre pragmatistas y realistas, que afirma que debemos encontrar un enfoque filosófico que “capture” estas intuiciones. Ante ello, el pragmatista nos urge para que hagamos nuestro mejor esfuerzo para impedir el tener tales intuiciones y para que desarrollemos una nueva tradición intelectual.

29. Lo que increpa al realista intuitivo, como una ofensa a partir de esta sugestión, es que parece tan deshonesto suprimir las intuiciones, como lo sería el suprimir losdatos experimentales. En la concepción que ellos tienen, la filosofía (no solo la Filosofía) necesita hacer justicia a las intuiciones de todo mundo. De la misma forma que la justicia social es lo que traerían las instituciones cuya existencia quedaría justificada para cada ciudadano ...

30. El pragmatista, por otro lado, piensa que la cuestión a la que se enfrenta la comunidad humana universal tendrá un planteamiento auto-destructivo si intenta preservar los elementos de cualquier tradición intelectual, todas las “profundas” intuiciones que cualquiera hubiera podido tener ... Un buen ejemplo de esta estrategia está en la forma en que Nagel quiere actualizar a Kant trayendo a cuenta un montón de problemas aparentemente sin relación, bajo la rúbrica de lo “Subjetivo-Objetivo” ...

31. Los estados mentales conscientes pueden ser estados reales de algo, ya sean míos o de una criatura alienígena. Posiblemente el enfoque de Wittgenstein pueda acomodarse a esta intuición, pero yo no veo cómo poder hacerlo, en este momento ... De hecho Wittgenstein no puede ubicar esta intuición.

32. Aquí  es  donde  nos  topamos  con  una  cuestión meta-filosófica: ¿podrá argumentarse filosóficamente la existencia de un conocimiento no-lingüístico? ... la cuestión o es profunda o es vacía ... el pragmatista la ve como una cuestión vacía ... (en palabras de Sellars) “Toda conciencia es una cuestión lingüística”.

33. Así que, este panorama de confrontación entre el pragmatista y el realista intuitivo acerca del estatus de las intuiciones, puede describirse como un conflicto de intuiciones sobre la importancia de las intuiciones o como la preferencia de un vocabulario sobre otro.

34. UNA CULTURA POST-FILOSÓFICA. -
 Empecé diciendo que el pragmatista se negaba a aceptar la distinción Filosófica entre verdades de primera con correspondencia a la realidad y verdades de segunda, como algo que es bueno creer. Mencioné también que esto hace surgir la duda de si una cultura puede arreglárselas sola sin la Filosofía, sin el intento Platónico de escapar de lo meramente contingente y de la verdad convencional, para alcanzar la Verdad, que es algo mas que eso. En las últimas dos secciones revisé las objeciones “realistas” al pragmatismo, lo que me condujo nuevamente a mi distinción inicial entre filosofía y Filosofía. El pragmatismo rechaza la posibilidad de ir más allá de la noción de Sellars de “ver como las cosas se conjuntan” (que para el letrado intelectual de los tiempos modernos, significa ver como todos los diferentes vocabularios de las diferentes épocas y culturas, se conjuntan). Las “Intuiciones” son solo un recurso que nos conduce de la filosofía a la Filosofía.

35. Mencioné con anterioridad ... el miedo a que desaparezca la Filosofía, lo que es justificable pues se perdería el aspecto central de la vida intelectual occidental, de la misma forma como algo central se perdió cuando las intuiciones religiosas fueron sacadas de la articulación Filosófica. Aunque fue mejor el pensamiento de la Ilustración (que las sustituyó). El pragmatista , a su vez, está apostando a que es mejor lo que viene después de la cultura positivista y “científica” que trajo la Ilustración en su momento.

36. El asunto está en ver si el pragmatista está en lo correcto al ser tan sanguinario, cuestión que se torna en ver si es imaginable o deseable una cultura en la que nadie o al menos ningún intelectual crea que tenemos un aspecto profundo de nuestro ser, que nos sirva como criterio para decirnos cuando estamos en contacto con la realidad, cuando tenemos la Verdad. Esta sería una cultura en donde ni el clérigo ni el físico o el poeta, se considerarían como el mas “racional” o el mas “científico” o el mas “profundo”, en comparación con el otro.

37. Al final, semejante cultura no tendría nadie a quien llamar “el Filósofo”, quien pudiera explicar porqué y cómo ciertas áreas de la cultura gozaran de una relación especial con la realidad. Sin duda, tal cultura tendría especialistas que vieran como las cosas se conjuntan, pero se trataría de personas, quienes no tendrían “problemas” especiales que resolver, ni un “método” especial que aplicar ... ni una imagen colectiva como profesionales. Parecerían mas como los profesores de filosofía contemporáneos al estar mas interesados en la responsabilidad moral que en la prosodia ... Semejante cultura hipotética avasallaría a Platonistas y positivistas dejándolos como “decadentes”.

38. De tal manera que la interrogante sobre si es deseable una cultura post-Filosófica puede plantearse preguntando: ¿puede alguna vez tomarse en serio la ambigüedad del lenguaje? ¿podemos contemplarnos como aquellos que encontramos la realidad solo en una descripción particular que escogemos? (como en la frase de Nelson Goodman: “hacer los mundos, en lugar de encontrarlos”).

39. En una cultura post-Filosófica es claro que todo lo que la filosofía puede ser ... es un estudio de las ventajas y desventajas comparativas de varias formas de hablar, entre las que ha inventado nuestra raza.

40. Mañana, después de mi muerte, algunas personas podrían decidir establecer el fascismo, mientras los demás cobarde y miserablemente se los permitieran. En ese momento, el fascismo sería la verdad para el hombre, como también sería lo peor para nosotros. En la realidad, las cosas son como el hombre decide que sean.


- Libro: "Consecuencias del pragmatismo", en ISBN .
- Imagen: pensamientos. crédito anónimo.
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