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» » Colisiones en el cielo del multiverso

Referencia: QuantaMagazine.org .
por Jennifer Ouellette, 10 noviembre 2014

Los astrofísicos continúan poniendo a prueba su imaginación con hipótesis que se basan en los mismos principios que conceptualizan la teoría del Big Bang. La supuesta 'firma' del CMB, sus cuestionables conceptos del espacio y del tiempo, sus medidas contradictorias de corrimiento al rojo para determinar las distancias, su negación de una electricidad activa en el cosmos y sus concepciones ficticias de entidades oscuras jamás probadas ... Con todo ello siguen elaborando teorías imaginativas de mundos o universos que chocan, universos como burbujas ..., en fin, que están dispuestos a dejar sin trabajo a los autores de la ciencia ficción.


En los comienzos de la historia cósmica, nuestro universo podría haber chocado con otro, un choque primordial que podrían haber dejado huellas en el resplandor del Big Bang.

Como muchos de sus colegas, Hiranya Peiris, una cosmóloga de la Universidad College de Londres, rechazaba la idea de que nuestro universo podría ser sólo uno entre muchos en un vasto multiverso. Era científicamente interesante, pensó, pero también fundamentalmente incontrastable. Ella prefirió centrar su investigación en cuestiones más concretas, como la forma en que las galaxias evolucionan.

Entonces, un verano en el Centro Aspen de Física, Peiris se encontró charlando con Matt Johnson del Instituto Perimeter, quien mencionó su interés en el desarrollo de herramientas para estudiar una idea, y le sugirió su colaboración.


Al principio, Peiris era escéptica. "Creo que en calidad de observador de cualquier teoría, por muy interesante y elegante que sea, resulta deficiente si no tiene consecuencias comprobables", dijo ella. Pero Johnson la convenció de que podría haber una manera de probar el concepto. Si el universo que habitamos chocó hace mucho tiempo con otro universo, el accidente habría dejado una huella en el fondo cósmico de microondas (CMB), el tenue resplandor del Big Bang. Y si los físicos pudieran detectar dicha firma, proporcionaría una ventana al multiverso.

Erick Weinberg, un físico de la Universidad de Columbia, explica este multiverso comparándolo con un caldero hirviendo, con una serie de burbujas que representan universos individuales, como focos aislados de espacio-tiempo. Cuando la olla hierve, las burbujas se expanden y, a veces, chocan entre sí. Un proceso similar pudo haber ocurrido en los primeros momentos del cosmos.

En los años transcurridos desde su primera reunión, Peiris y Johnson han estudiado cómo una colisión con otro universo, en aquellos primeros momentos, habría enviado algo similar a una onda de choque a través de nuestro universo. Y ellos piensan que serán capaces de encontrar evidencias de tal colisión en los datos del telescopio espacial Planck, el que mapea el CMB.

El proyecto podría no funcionar, concede Peiris. Plantea no sólo que vivimos en un multiverso, sino que también nuestro universo chocó con otro en nuestra historia cósmica primigenia. Pero si tienen éxito, tendrán la primera improbable evidencia de un cosmos más allá del nuestro.


- El artículo completo original "Multiverse Collisions May Dot the Sky", lo encontraréis siguiendo el enlace.
- Imagen: Colliding Universes. Olena Shmahalo / Quanta Magazine.
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