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» » El núcleo léxico de las lenguas se mantiene estable a largo plazo

por Søren Wichmann, 6 de octubre 2014

La frecuencia con la que se utilizan diferentes palabras cambia a lo largo del tiempo, con nuevas palabras que son inventadas u otras que caen en desuso. Sin embargo, poco se sabe acerca de la dinámica del cambios léxicos que atraviesan las diferentes lenguas. 


Encontraron que las grandes transformaciones sociales, como las guerras, causan rápidos cambios en la distribución de la frecuencia de palabras, mientras que la evolución léxica se amortigua en tiempos de estabilidad, p.ej., en la época victoriana. Además, los investigadores descubrieron que el inglés británico y el americano se fueron separando durante la primera mitad del siglo XX, pero luego comenzaron de nuevo a converger, probablemente debido a los medios de comunicación. Aparte de estas peculiaridades, también hallaron tasas similares de cambio a través de las lenguas en escalas de tiempo mayores, revelando tendencias universales que gobiernan la evolución léxica.

El léxico de una lengua refleja el mundo de sus hablantes. En consecuencia, los cambios en el léxico de una lengua reflejan los cambios en el medio ambiente. En su estudio actual, Søren Wichmann, del Instituto Max Planck de Antropología Evolutiva y sus colaboradores de la Universidad Federal Kazan, estudiaron la dinámica de evolución del léxico a través del tiempo y en diferentes idiomas. Con este objetivo, los investigadores utilizaron el Google Books N-Gram Corpus (wiki) para supervisar el uso de la palabra durante los últimos cinco siglos. Wichmann y sus colegas se centraron en una sola palabra, denominada 1-grams, en seis idiomas diferentes, y observaron específicamente con qué frecuencia se utilizaban estas palabras por año.

Wichmann y sus colegas descubrieron que los grandes cambios en la frecuencia son probablemente provocados por acontecimientos históricos, como la Primera y la Segunda Guerra Mundial o la Revolución de Octubre en Rusia. "Cualquier transformación en la sociedad podía cambiar la frecuencia de las palabras", afirmó Wichmann. "Con el inicio de una guerra o durante una revolución, entran en el lenguaje palabras nuevas que van reflejando los cambios en la forma en que las personas se ven afectadas por el mundo que les rodea". En tiempos estables, como por ejemplo la época victoriana en Gran Bretaña, el idioma se mantenía relativamente constante y los cambios léxicos ocurrían con menos frecuencia. "Curiosamente, en este proceso, el inglés británico va por detrás del ingés americano en unos 20 años."

 Analizando la variación léxica entre el inglés americano y el inglés británico, los investigadores hallaron que en la década de 1850 ambos dialectos del idioma inglés continuaron divergiendo cada vez más, hasta que en la década de 1950, empezaron de nuevo a converger. "A mediados del siglo XX, las dos variantes comienzaron a converger, probablemente debido a la llegada de los medios de comunicación, incluyendo la radio y la televisión, y en este proceso de convergencia es el inglés británico el que trata de ponerse al día ante la evolución del inglés americano, en lugar de al revés", señala Wichmann.

En general, los investigadores hallaron que las palabras que se utilizan con más frecuencia en un idioma, como los artículos, preposiciones y conjunciones, se mantienen más estables en el tiempo, mientras que las palabras de uso menos frecuente son más propensas a cambiar. En todas las lenguas, la velocidad de cambio también es menor para las palabras que forman parte del "núcleo léxico", esas palabras que constituyen el 75 por ciento de los textos en lengua escrita.

"Estos resultados sugieren que una vez que miramos en intervalos de tiempo más amplios, los efectos de los cambios históricamente contingentes se anulan, y las lenguas empiezan a comportarse de manera muy similar", concluye Wichmann.
 SJ / HR

- Imagen ilustración de distintas lenguas. Anónimo.
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