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» » » ¿Naturaleza o cultura? Todo está en el mensaje

Referencia: ScienceDaily.com , 3 de septiembre 2014

Basta con decir a la gente que el trabajo duro es más importante que la genética para producir unos cambios positivos en el cerebro y disponerles a un mayor esfuerzo. "Darle a la gente mensajes que fomentan el aprendizaje y la motivación promueve un funcionamiento más eficiente", señalaba el investigador principal de este estudio. "Por el contrario, decirle a la gente que la inteligencia está fijada genéticamente pueden obstaculizar inadvertidamente su aprendizaje."

Hans Schroder, de pie, ajustando el gorro para medir la respuesta cerebral. Crédito: G.L. Kohuth
¿Nacieron tan brillantes Albert Einstein y Leonardo da Vinci, o adquirieron su inteligencia a través del esfuerzo?

Nadie lo sabe a ciencia cierta, pero decirle a la gente esto último, que el trabajo duro supera a los genes, produce cambios instantáneos en el cerebro y puede hacerles estar más dispuestos a luchar por el éxito, según indica un nuevo estudio de la Universidad Estatal de Michigan.

Los hallazgos sugieren que el cerebro humano es más receptivo al mensaje de que la inteligencia proviene del entorno, independientemente de si es o no verdad. Y este simple mensaje, dijo el investigador principal, Hans Schroder, puede impulsarnos, en última instancia, a esforzarnos más.

"Dar a la gente mensajes que fomentan el aprendizaje y la motivación puede promover un funcionamiento más eficiente", señaló Schroder, estudiante de doctorado en psicología clínica, cuyo trabajo está financiado por la National Science Foundation. "Decirles lo contrario, que la inteligencia ya viene fijada genéticamente pueden obstaculizar y desanimar inadvertidamente el aprendizaje."

En una investigación anterior llevada a cabo por Carol Dweck, psicólogo de la Universidad de Stanford, los estudiantes de primaria que realizaron una tarea fueron elogiados tanto por su inteligencia ("¡Eres muy inteligente!") o por su esfuerzo ("¡Has trabajado muy duro!") después de contestar las respuestas correctas. A medida que la tarea se fue haciendo más difícil, los niños de un primer grupo tuvieron peores resultados en comparación con el grupo que habían oído que su esfuerzo era importante.

El estudio de MSU, que aparece en la revista Biological Psychology, ofrece lo que podría ser la primera evidencia fisiológica para apoya estas conclusiones, en forma de una respuesta cerebral positiva. "Estos mensajes sutiles parecen tener un gran impacto, y ahora podemos ver que tienen un impacto inmediato en la forma en que el cerebro maneja la información sobre el rendimiento", explicó Schroder.

En el estudio, dos grupos de participantes leyeron diferentes artículos. Un artículo informaba que la inteligencia es casi enteramente genética, mientras que el otro decía que la brillantez de Leonardo da Vinci y de Einstein fue debido probablemente al desafío medioambiental. Su genio tenía poco que ver con la estructura genética."

Los participantes fueron instruidos para que recordasen los puntos principales del artículo y completaran una tarea sencilla en el ordenador, mientras se registraba su actividad cerebral.

Los resultados, en pocas palabras:

El grupo que leyó que la inteligencia era principalmente genética prestó más atención a sus respuestas, como si estuvieran más preocupados por su rendimiento. Esta atención extra, sin embargo, no se relacionaba con el rendimiento en los ensayos después de los errores, lo que sugiere una falta de conexión entre el cerebro y el comportamiento.

Por el contrario, los que habían leído que la inteligencia se debía a un entorno desafiante mostraron una respuesta cerebral más eficiente después de cometer un error, posiblemente porque pensaron que podían hacer mejor en el próximo ensayo. Cuanto más atención prestaban estos participantes a sus errores, tanto más rápidos en sus respuestas fueron en el siguiente ensayo.

Este estudio no pretende adentrarse en el secular debate de "naturaleza versus cultura", apuntó Schroder. Más bien, investiga los mensajes acerca de la naturaleza de las habilidades a las que las personas están expuestas de manera regular, desde el negativo consuelo de un profesor a un estudiante ("Está bien, no todo el mundo puede ser bueno en matemáticas") hasta el determinismo de un locutor deportivo comentando la habilidad de un jugador ("¡wow, es pura naturaleza!"). Estos mensajes contribuyen a las actitudes o "modos de pensar" que las personas tienen acerca de su inteligencia y habilidades.


- Fuente: Michigan State University.
- Publicación: Hans S. Schroder, Tim P. Moran, M. Brent Donnellan, Jason S. Moser. Mindset induction effects on cognitive control: A neurobehavioral investigation. Biological Psychology, 2014; 103: 27 DOI: 10.1016/j.biopsycho.2014.08.004.
- imagen. Hans Schroder, de pie, ajustando el gorro para medir la respuesta cerebral. Crédito: G.L. Kohuth
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