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» » Memoria extrema

por Eric Jaffe, 30 de julio 2014

En el escenario, el investigador de la memoria Henry L. Roediger, III, dijo dígitos al azar a un ritmo de uno cada 2 segundos. A unos metros a su izquierda, el atleta de la memoria, Nelson Dellis, sentado en una silla iba absorbiendo cada uno. Dellis encorvado, con las manos apretadas sobre sus ojos, su cara un poco roja por la intensidad. Más tarde, Roediger anunciaba el dígito número 100, Dellis se echó hacia atrás y le pidió un momento antes de sumergirse... Él iba a recitar todos los dígitos hasta el 100, de espaldas al público.
La gente guardó un sepulcral silencio anticipatorio.


Roediger y Dellis habían pasado la última hora revelando los secretos de la memoria mnemotécnica, como parte de la Bring the Family Address en la Convención Anual 2014 de la APS. Roediger, anterior Presidente de la APS y un científico psicológico en la Universidad de Washington en St. Louis, ha dado un giro a la investigación para prestar su atención a las espectaculares proezas de los memorizadores extremos. Dellis, tres veces campeón reinante de Memoria de EE.UU. le ayudó a demostrar a la gente cuán espectaculares son estas hazañas.

Las técnicas mnemónicas vuelven a los días cuando los antiguos griegos tenían que memorizar largos discursos, dijo Roediger. Más tarde, los romanos entrenaban a los esclavos brillantes, conocidos como graeculi o pequeños griegos, para que memorizaran las cosas para ellos. En el siglo XVI, el sacerdote jesuita Matteo Ricci, creó el llamado "palacio de la memoria", un espacio físico donde podía deambular por su mente y recuperar información, basándose en unas claves de recuperación espaciales.

Enlazar, marcar y viajar

Roediger habló de los tres favoritos convencionales entre las técnicas mnemotécnicas. Uno de ellos es el método de "enlace", que encadena una serie de imágenes que recuerdan los usuarios de un tema. Otro es el método de "marcar", que establece una serie de marcas mentales para "colgar" en la memoria. El recurso mnemónico más popular es el "viaje" o método "loci". En el espíritu de los palacios de la memoria de Ricci, los usuarios del método de viaje visionaban una ruta física que no podían olvidar, como un paseo por sus casas, e iban colocando cosas que deseaban recordar en diversos puntos a lo largo de ellas. Todas estas técnicas mnemónicas confían en el poder de las imágenes mentales o la visualización, la capacidad de imaginar objetos en espacios, lo que proporciona un potente impulso para recordar.

Roediger estudió por primera vez el poder de la mnemónica hace varias décadas. Él dio a los participantes del estudio tres listas de palabras para memorizar en orden usando una de las tres principales técnicas mnemócnicas. Los participantes de control no utilizaron la mnemónica para recordar las cinco palabras en orden. Los participantes que utilizaron el método de enlace los doblaron, y los que utilizaron los métodos loci y de marcar lo hicieron aún mejor, según informaba Roediger en una edición de 1980 del journal Experimental Psychology: Human Learning and Memory.

"Aquí, sin mucho esfuerzo, sin mucha práctica, demostramos que se recuerda mucho mejor utilizando técnicas sencillas en un entorno de laboratorio estándar," dijo. Él ahora se arrepiente de no haber seguido esta línea de trabajo en aquel momento.

Después de un largo paréntesis, Roediger se zambulló de nuevo en el mundo de la mnemónica. Él y sus colaboradores (David A. Balota, Kathleen B. McDermott y María PYC, de la APS, y todos sus colegas de la Universidad de Washington) reunieron recientemente a siete atletas de la memoria de nivel mundial (incluyendo a Dellis) en el laboratorio, para una serie de pruebas y compararon su rendimiento frente al de 15 “desafortunados” estudiantes universitarios. No era mucho de un partido. De una lista de 100 palabras ofrecidas con 2 segundos de diferencia, los atletas recordaron aproximadamente 70 y los controles unas 10. En una prueba sorpresa un día más tarde, los atletas consiguieron unas 50 palabras y los controles una o dos.

Roediger estaba impresionado por lo bien que estos atletas de memoria realizaban las más complejas tareas de memoria de trabajo. Estas tareas se hacen para evaluar el control atencional así como la memoria, donde estos atletas eran excelentes. Durante una tarea, la de "período de cómputo", los participantes tenían que indicar si una ecuación, como 5+4=9 era verdadero o falso al mismo tiempo que debían recordar el dígito del medio. En una serie de siete ensayos presentados a un ritmo rápido, los atletas consiguieron seis o siete correctos, y los controles solamente dos. Los atletas de memoria también lo hicieron igual de bien en otras tareas que implicaban el control mental y de combinados de colores y palabras.

"Así que el sello distintivo de ser un atleta de la memoria no es sólo tener una gran memoria, sino ser capaz de controlar su atención realmente bien", subrayó Roediger. "Además de utilizar estas técnicas mnemónicas, uno tiene realmente que ser capaz de concentrarse."

Con las cartas

Está claro que el enfoque no es un problema para Nelson Dellis. Él ha memorizado 310 dígitos consecutivos en 5 minutos y 193 nombres consecutivos en 15 minutos; con lo que mantiene el record de memoria, incluyendo record nacional de EE.UU. en memorizar una baraja de cartas barajadas en 63 segundos. (Lo primero que hizo en el escenario de la Convención APS fue recitar una baraja que Roediger había barajado antes del show.) Cual ávido montañero, Dellis decidió seguir la aventura de la intensa memorización después de ver a su abuela sufrir de la enfermedad de Alzheimer. Ahora dirige Climb for Memory, una organización benéfica cuyo objetivo es sensibilizar sobre dicha enfermedad.

Lo que intrigó a Dellis la primera vez que fue testigo de esas proezas de los atletas de la memoria fue que ninguno de ellas parecían ser naturales. Al contrario, dijo, todos los participantes en los eventos competitivos de memoria afirmaron haber mejorado su promedio de memoria mediante la formación y la práctica.

"Lo que yo hago no es más que lo que hacen todos estos atletas de memoria, seguir aprendiendo", declaró. "Antes no tenía esta habilidad. Leí un libro y practiqué mucho,  por eso que estoy aquí ".


Para Dellis, las dos claves para la memorización, son la visualización y el almacenamiento. La visualización consiste en utilizar una imagen increíblemente detallada para representar la información que desea recordar. Eso funciona mejor que simplemente tratar de memorizar una lista de números, según él, porque nuestras mentes evolucionaron para recordar con mucha más precisión las escenas.

Para el almacenamiento, Dellis se basa principalmente en la técnica mnemónica del "viaje". Para demostrar su poder, mostró al público una lista de 14 palabras en una pantalla durante un minuto, y luego preguntó si alguien podía recordarlas. Nadie se ofreció. Luego mostró una nueva lista de 14 palabras y se paseó entre la multitud a través de una especie de proceso usado por él para encerrarlo en su mente.

Dellis divide el escenario en siete localizaciones, cada una de las cuales se convierte en el hogar de un par de palabras. Los pares de palabras son adornados con imágenes muy detalladas. Así, la jirafa y el pie del podio se convertían en un enorme pie humano justo al lado del micrófono, con líneas de deriva hacia arriba desde los dedos de los pies. Después de que Dellis condujo a la audiencia a través de los siete lugares (sin tan siquiera dedicar un tiempo para la memorización directa) la multitud recitó las 14 palabras completamente sin ningún problema.

"¿Te vas a ir a casa esta noche y, por desgracia, no te vas a olvidar de estas palabras", dijo. "El mero hecho de haber hecho este proceso, de hacerlo tan visual y su almacenamiento en una forma en que usted sabe dónde están, ya puede usted cerrar los ojos y tanto la foto donde yo estaba, así como la capacidad de recordar esas palabras seguirán vivas durante mucho tiempo."

No fue hasta que las rondas de intervenciones terminaron, que Roediger desafió a Dellis a recordar los 100 dígitos. Usando su palacio de la memoria, Dellis dijo que iba a utilizar un hotel de Katmandú, donde se había alojado antes de escalar el monte Everest. La multitud se estremeció con una mezcla entre asombro y placer, mientras Dellis hacía su camino a través de la lista, mostrada en una pantalla detrás de él, a dos dígitos a la vez. Se perdió sólo dos números, tropezó con la imagen de Oscar de la Hoya comiendo una rebanada de pizza.

Eso le hizo sentir un poco decepcionado a Dellis, pero aún así hizo las cosas más memorable para el público. La usual capacidad de memoria estudiada por los psicólogos es de unos 7 objetos, la de Dellis era de 98.


- Fuente: Observer Vol.27, No.6 July/August, 2014 .
- Imagen.1. recreación ilustrada de Nelson Dellis.
- Imagen.2. Ilustración de escena mnemónica por National Geographic magazine.
- Vídeo: 2014 APS Bring the Family Address .
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