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» » » Las teorías de los úteros errantes y de las histerias femeninas

Referencia: Wired.com
por Matt Simon, 7 mayo 2014

Yo no tengo útero, pero sé que las mujeres sí, porque todo el tiempo, me dicen "¡Perdona, estoy de mal humor, mi útero ya está empezando a moverse!" Y yo les digo que probablemente deberían ver de inmediato a un médico, o al menos, a un hechicero.

Suena loco, pero en la antigua Grecia, esta conversación en realidad se vería con frecuencia, sólo que en griego antiguo, claro. Para los griegos no había ninguna dolencia más peligrosa para una mujer que su útero espontáneamente vagara errante alrededor de su cavidad abdominal. Una enfermedad que no es otra que la que el gran filósofo Platón, igual que Hipócrates, el padre de la medicina moderna, ya describiera en detalle .

El neurólogo francés Jean-Martin Charcot demuestra la hipnosis en una mujer "histérica". No mucho antes de la época de Charcot , se pensó que la causa de la histeria femenina era el útero vagaba errante por el abdomen. Wikimedia
Los médicos griegos estaban positivamente obsesionados con el útero. Para ellos, era la clave que explicaba por qué las mujeres son tan diferentes de los hombres, tanto física como mentalmente. Para Hipócrates y sus seguidores, estas diferencias podían explicarse por un "útero errante". El médico Areteo de Capadocia [wiki] llegó más lejos a la hora de considerar el útero materno "un animal dentro de un animal", un órgano que "se movía por sí mismo de aquí para allá por los flancos".

El útero puede dirigirse hacia arriba y hacia abajo, de izquierda a derecha, para chocar con el hígado o el bazo, argüía Areteo, que se manifiestan como diferentes enfermedades en las mujeres. Si se mueve hacia arriba, por ejemplo, el útero causado pereza, falta de fuerza y vértigo, y la mujer le duelen las venas de cada lado de la cabeza”. Si el útero descendía, habría un "fuerte sentido de ahogo, pérdida del habla y de la sensibilidad" y en los casos más fuertes, "una muerte increíblemente repentina".

Areteo de Capadocia era un hombre severo que no aprobaba
los marcos llamativos. Image: Biblioteca Nacional de Medicina .
Por suerte, el útero tenía una debilidad. "Se deleita en los olores fragantes”, añadía Areteo, "y avanza hacia ellos, tiene una aversión a los olores fétidos y huye de ellos." Y, en efecto, lo has adivinado: Para curar un útero errante, los médicos podían atraerlo de vuelta a su posición con aromas agradables aplicados a la vagina, o alejarlo de la parte superior cuerpo y hacerlo retroceder haciendola olfatear olores fétidos.

Hubo un griego disidente de esta idea, sin embargo, de nombre Sorano. Este médico, escribe Helen King en su ensayo "Once Upon a Text: Hysteria From Hippocrates", argumentaba que el vientre no era móvil, y que el éxito de las terapias de aroma no se debía a que órgano animal reaccionara violentamente a los olores, sino a que tales aromas provocaban la relajación o la contracción de los músculos.

La cuestión de cómo los hombres podían tener todos esos síntomas del un útero errante (dolores de cabeza, vértigo, e incluso la muerte increíblemente repentina) sin ser dueños realmente de un útero, es bastante problemático para la teoría. Pero para los griegos, el útero era claramente el asiento de las formas astutas de una mujer, y en gran medida una debilidad (Aristóteles sostenía que la mujer era una "deformación" o un macho "mutilado"). El útero era como una versión más íntima de talón de Aquiles, o algo así

Y cómo no podía ser de otra manera, la inminente amenaza de un útero errante fue utilizada para reafirmar el poder sobre las mujeres, comenta King. Una prescripción, por ejemplo, era que las mujeres estuvieran embarazadas tan a menudo como fuera posible para mantener el útero ostensiblemente ocupado, y por lo tanto en su justo lugar. Los médicos también prescribían el sexo de manera consistente.

Las mujeres en su agónica "histeria", una palabra comodín para lo que hoy identificamos como una serie de enfermedades, como la esquizofrenia y los trastornos de pánico. Imagen: Wikimedia.
Los romanos, por suerte, se distanciaron de la noción de un útero verdaderamente errante, como el médico Galeno señaló, que si bien puede parecer que se mueve, en realidad es la tensión de las membranas lo que lo mantienen en el lugar, tirando hacia arriba ligeramente. El problema, según él, era la "asfixia" del útero por una acumulación de sangre menstrual o, peor aún, la versión femenina de la "semilla" que se mezcla con el esperma masculino. Esas semillas retenidas procederían a pudrirse y a producir vapores que corrompen a los otros órganos.

Después de la caída del Imperio Romano, un médico bizantino con el nombre de Pablo de Egina propuso una cura imaginativa: Hacer que la dama estornudara y, no es broma, le gritara. Cando los escritos griegos originales sobre el movimiento del útero, Gynaikeia [ginecología], fueron pasando al mundo islámico, los médicos de allí adoptaron tanto el concepto de Areteo de órgano errante como la idea de Galeno de la asfixia, ampliando en gran medida las causas y las curas con vapores para úteros malignos.

Todo este conocimiento, y uso ese término holgadamente, llegó a Italia en el siglo XII, y en los siguientes cien años, se puso mucho énfasis en la terapia del aroma y los estornudos (oye, que estornudar pueden detener tu corazón, pero hace maravillas con el útero –vale, estornudar en realidad no detiene tu corazón, pero tampoco hace nada con el útero). Y allá por los años 1500, sostiene King, "la tradición de la histeria era completa. "Mientras que ya no se pensaba que los úteros se movían, sí que eran muy culpables de la aparente irracionalidad de las mujeres. A lo largo de varios miles de años, el útero había pasado de explicar cada vez menos las dolencias físicas, a explicar cada vez más una disfunción psicológica.

"Ducha pélvica", usada para tratar la histeria
del spa europeo, alrededor de 1860. "Spa" proviene del
latín, y significa "lugar donde uno no debe confiar en las
personas con las ideas locas.” Image: Wikimedia / Source.
En los 1700, la teorizada causa de la histeria comenzó a cambiar del útero al cerebro. Pero esto no impidió el surgimiento de la conmoción generalizada de la histeria femenina en el siglo XIX, en el que innumerables curas caóticas para úteros se vendían a la población, incluyendo la hipnosis y los dispositivos vibradores (no es una broma). y la voladura del abdomen de una mujer con chorros de agua (por desgracia, tampoco es una broma). Y pensar que esas mujeres de la literatura victoriana, que fueron tan superadas por la emoción –y en absoluto por los asfixiantes corsés–, que se derrumbaban después de anunciar que tenían "un toque de vapores". Sí, esos mismos vapores. Y ¿cómo despertar a estas mujeres? Oliendo sales. Sí, esos mismos fétidos olores de la medicina hipocrática .

Más tarde vino Sigmund Freud, que dijo, “Whoa, let’s everyone just settle down”. Con este ‘dejemos que la gente se calme’, los hombres también consiguen experimentar la histeria. Freud, de hecho , autentificó haberlo experimentado por sí mismo y su estudio de la histeria masculina, sin duda acabaría informando a su famoso complejo de Edipo. Lo más importante, es que Freud dejó muy claro que los trastornos psicológicos provienen del cerebro, y no de un útero con mal funcionamiento.

Hoy día, lo que los antiguos griegos, romanos o árabes pensaban que era la histeria, en realidad es una amplia gama de trastornos psicológicos, desde la esquizofrenia a los ataques de pánico. (La teoría perdura en la misma palabra "histeria": Se deriva de la palabra griega para "útero"). Y el útero, ese órgano tan confundido por los médicos de antaño, ahora es ampliamente apreciado como esa cosa que, ya sabes, nos parió a todos nosotros. A menos que seas Zeus, y puedas dar a luz por la cabeza. Estos son los misterios del parto masculino, supongo.


Referencias :
- King, H., et al. (1993) Hysteria Beyond Freud. “Once Upon a Text: Hysteria From Hippocrates.” University of California Press
- TTasca, C., et al. (2012) Women and Hysteria in the History of Mental Health. Clinical Practice and Epidemiology in Mental Health. 2012; 8: 110-119 .
- Imagen.1. El neurólogo francés Jean-Martin Charcot demuestra la hipnosis en una mujer "histérica". No mucho antes de la época de Charcot , se pensó que la causa de la histeria femenina era el útero vagaba errante por el abdomen. Wikimedia 
- Imagen.2. Areteo de Capadocia era un hombre severo que no aprobaba los marcos llamativos. Image: Biblioteca Nacional de Medicina .
- Imagen.3. Las mujeres en su agónica "histeria", una palabra comodín para lo que hoy identificamos como una serie de enfermedades, como la esquizofrenia y los trastornos de pánico. Imagen: Wikimedia.
- Imagen.4. "Ducha pélvica", usada para tratar la histeria del spa europeo, alrededor de 1860. "Spa" proviene del latín, y significa "lugar donde uno no debe confiar en las personas con las ideas locas.” Image: Wikimedia / Source.

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