Ads-728

Ads-728

Psicología

Astrofísica

Genética

Neurociencia

» » Ramón Gómez de la Serna

por Pedro Donaire

Ramón Gómez de la Serna (1888 – 1963) fue un prolífico escritor y periodista  vanguardista español, generalmente adscrito a la Generación de 1914 o Novecentismo, e inventor del género literario conocido como greguería.

Las greguerías son, en general, textos breves semejantes a aforismos, a modo de primeras impresiones, que tratan de expresar con agudeza pensamientos de cualquier índole, ya sean filosóficos, humorísticos, líricos, etc.

Esta recopilación corresponde a otro blog mio, ahora cerrado, donde he ido poniendo las que por su gracia o agudeza me parecieron meritorias.

Ramón Gómez de la Serna Puig (1888 – 1963)

En resumidas cuentas, el Pensador de Rodin será el hombre que más tiempo ha estado sentado en un retrete.

Las cigüeñas están por redactar un documento no responsabilizándose con el contrabando que les achacan.

No os sintáis tan confiados entre las flores, porque con ellas se hacen las coronas.

Peligroso es ver más estrellas de las que hay

Psicoanálisis: teoría del ojal que se escapó en busca de un botón perdido.

Lo malo del viento es que no tiene peine.

La luna: actriz japonesa en su monólogo de silencio.

Frente al "yo" y al "superyo" está el "qué sé yo".

El defecto de las enciclopedias es que padecen de apendicitis.

En la oscura memoria de la planta siempre consta de qué color eran sus flores.

Psicoanalista: sacacorchos del inconsciente.

Luna: farmacia de turno en la soledad de los campos.

Lee y piensa, que para no pensar tienes siglos.

Antes el convidador se ponía las gafas para ver la clase de los vinos; ahora se las pone para ver los precios.

Es tan violento el mar en las costas porque pleitea para que la tierra le devuelva lo que le robó.

Adán no se divorció de Eva porque no encontró abogado.

Ningún espacio mejor aprovechado arquitectónicamente que una lata de sardinas.

El coliseo en ruina es como una taza rota del desayuno de los siglos.

Quiso unir la alegría con el dolor y estalló el laboratorio.

Hay dos tipos humanos diametralmente opuestos: los que piden sopa siempre y los que no la toman nunca.

Lo más caro de la Naturaleza es el rocío, que sólo se expende con cuentagotas.

Hay días grises que son días medievales, con tejado de pizarra.

Lo mejor de la aurora es que no sabe nada del día anterior.

Entre los carriles de la vía del tren crecen las flores suicidas.

A cada disparo recula el cañón, como asustado por lo que acaba de hacer.

Los que fechan cualquier cosa con números romanos —MCMXXXV—, son unos MMMEMOS.

Tocar el arpa es tener el arte delicioso de las caricias y los pellizcos.

El mármol sabe esperar su estatua durante siglos.

Amor que ha perdido la memoria: desamor.

Cuando el sociólogo habla de la moda es cuando más pierde el tiempo, pues la moda está hecha sólo para despistar a los sociólogos.

Catálogo: recuerdo de lo que se olvidará.

Si la realidad es apariencia, resulta que la apariencia es la realidad, eso si no es la realidad la apariencia de la irrealidad.

En el desengaño hasta las luces de las estrellas hieren el corazón.

El jugo pancreático es el jugo más griego que poseemos.

Se enfadó porque no la oía, pero es que estaba pensando en lo mismo que no escuchaba.

Era de esos hombres que cuando se pizcan la nariz con los dedos ya están seguros de todo.

En las chimeneas en que arde la leña parecen arder libros de memorias, diarios íntimos y cartas de amor.

No hay nada que enfríe más las manos que el saber que nos hemos olvidado los guantes.

¿Por qué cuando vamos a pedir los gemelos de teatro al compañero de palco es cuando él se los lleva a los ojos?

Era tan susceptible que creía que se reían de él las dentaduras postizas de los escaparates.

Cuando hemos sentenciado a muerte a la mosca, parece que se da cuenta y desaparece.

Un tumulto es un bulto que le sale a las multitudes.

Los globos de los niños van por la calle muertos de miedo.

La nieve dota de papel de escribir a todo el paisaje.

La media luna mete la luna entre paréntesis.

En el algodón retoña la barba blanca de la experiencia de la tierra.

Al oir que dice el bruto: “Yo solo me he hecho a mi mismo”, pensamos en lo mal escultor que ha sido.

La mayor ingenuidad del novel círculo literario es el nombramiento del tesorero.

El cerebro es un paquete de ideas arrugadas que llevamos en la cabeza.

La lógica es el pulverizador de la razón.

La A es la tienda de campaña del alfabeto.

Diccionario quiere decir millonario en palabras.

Cuando al casorio se le llama himeneo, parece que va a ser boda con rumba final.

Los académicos deberían tener derecho a usar en las sesiones gorros de dormir.

Lo más importante de la vida es no haber muerto.

Las únicas que saben de arquitectura comparada son las golondrinas.

El mar se pasa la vida duchando a la tierra para ver de hacerla entrar en razón.

El que está en Venecia es el engañado que cree estar en Venecia. El que sueña con Venecia es el que está en Venecia.


- Imagen: Ramón Gómez de la Serna .
- Relacionados:
- Ramón Gómez de la Serna, en Wikipedia.
- Ramón Gómez de la Serna, vida y obra.
- Café Pombo, tertulias, en Wikipedia.
.

«
Next
Entrada más reciente
»
Previous
Entrada antigua
Editor del blog Pedro Donaire

Filosofía

Educación

Deporte

Tecnología

Materiales