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» » » » ¿Cómo aprenden los niños el valor de la propiedad?

Referencia: Observer, APS.org, Vol.27, Nº 4 abril, 2014
por Ori Friedman .

La propiedad influye en cómo la gente utiliza los objetos, tú usas tu propio coche, pero por lo general no es correcto usar el de cualquier otra persona, al menos sin permiso. Y la propiedad también tiene importantes consecuencias sociales. Aunque tu vecino pueda sorprenderse si te ve pintando tu coche, pero su sorpresa se convertiría en furia si te ve pintando el suyo, y otras personas probablemente vean la situación de otra manera.

La propiedad está en el corazón de muchas acciones, incluyendo la compra, el préstamo y el robo. Debido a esto, apreciar la propiedad es crucial para entender y predecir las acciones y los acontecimientos cotidianos. Si no valoras la propiedad, no entenderás por qué tu vecino recoge flores de su propio jardín, pero el tuyo lo deja en paz, y no podrías anticipar su ira si rocías de pintura su coche.

Estas consideraciones subrayan la importancia de la propiedad en la vida diaria. Pero, ¿qué es la propiedad?

Reglas de carretera

Una posibilidad es que la propiedad sea similar a las normas de tráfico. Las normas de tráfico son productos creados por la cultura y las leyes humanas para garantizar que el tráfico fluya sin problemas y evitar los accidentes de tráfico. Se espera que los conductores y los peatones sigan estas reglas de tráfico, a menos que se enfrenten a una pena o sanción .

La propiedad puede ser igualmente una invención cultural y legal, tal vez instituida para reducir los conflictos sobre los objetos y de nuevo crear la expectativa de que las personas sigan este conjunto de reglas.

Este punto de vista de la propiedad conduce a predicciones directas sobre cómo los niños pequeños aprenden a valorar la propiedad . Si el concepto es una invención cultural o jurídica, los niños pequeños deberían comenzar sin expectativas sobre ello, igual que, inicialmente, tampoco tienen expectativas acerca de las normas de tráfico. A medida que se van haciendo mayores, los niños podrían gradualmente llegar a aprender más acerca de la propiedad mediante la observación y las interacciones con la gente ya informadas al respecto. La observación casual de los niños pequeños puede parecer consistente con esta imagen de desarrollo, ya que los niños pequeños a menudo parecen no darse cuenta de la propiedad y su importancia. A menudo se pelean por los juguetes, y es notorio que reclaman cosas ("Mío") que en realidad no les pertenece.

Sin embargo, los hallazgos experimentales recientes sugieren otra cosa: Los niños pequeños valoran la propiedad. Por ejemplo, a la edad de 2 niños ya pueden identificar quién es dueño de un objeto, y aunque a veces reclaman la propiedad sobre cosas que no les corresponde, por lo general, sus reclamaciones de propiedad son correctas. Con dos años de edad aprenden quién es el dueño de un objeto partiendo de declaraciones verbales, y también suelen asumir que un objeto pertenece a la primera persona conocida que físicamente la posee. A los 3 años, los niños entienden algunas transferencias de propiedad, y conocen más formas de identificar quién es dueño de un objeto. Por ejemplo, ellos usan la edad y los estereotipos de género para identificar a los propietarios, son más propensos a decir que las llaves de un coche pertenecen a un adulto que a un niño, y que una muñeca pertenece a una una niña que a un niño.

Rastreando la historia de un objeto

Aunque los niños pequeños utilizan muchas señales diferentes para identificar a los propietarios de los objetos, tales juicios pueden depender muchas veces de una más amplia comprensión de que la propiedad de un objeto depende de su historia. Por ejemplo, para identificar quién es el dueño de uno de tres objetos idénticos, los niños consideran la historia del objeto, y recuerdan quién tuvo la titularidad antes. De igual modo, los supuestos que asumen estos niños pequeños de que un objeto pertenece a la primera persona conocida que la poseía físicamente, puede descansar sobre la inferencia de que esta persona adquirió la propiedad del objeto anteriormente. Consistente con esto, los niños de 4 años, y mayores, infieren acontecimientos históricos cuando se les inquiere que expliquen los casos de propiedad. Por ejemplo, cuando se le preguntó por qué una pintura pertenece a una niña o por qué una piedra pertenece a un niño, sugieren que la niña hizo esa pintura y que el niño encontró esa piedra. Estos hallazgos nos dan la idea de que en lugar de aprender acerca de la propiedad de forma gradual y fragmentada (tal como podemos ir aprendiendo las normas de tráfico), el pensamiento de los niños pequeños acerca de la propiedad puede depender principalmente en unos principios generales.

La valoración temprana de la propiedad por parte de los niños pequeños, también se apoya en su comprensión de que los propietarios tienen derechos sobre su propiedad. En un experimento, los niños de 2 y 3 años vieron como una marioneta amenazaba con llevarse un objeto o tirarlo a la basura. A los niños no les importaba eso cuando el objeto pertenecía a la marioneta; sin embargo, los niños de ambas edades protestaron por el comportamiento de la marioneta cuando el objeto era de ellos, y los niños de 3 años también protestaron cuando el objeto pertenecía a otra persona. Estos resultados muestran que los niños pequeños no sólo defienden sus propios derechos de propiedad, sino que, incluso, los derechos de propiedad de otros.

De hecho , los niños pueden dar más prioridad a los derechos de propiedad que los adultos. En una serie de experimentos, los niños de 3 a 7 años y unos adultos se contaban historias sobre conflictos de propiedad. En una de esas historias, una chica estaba usando un crayón (lápiz de cera) para hacer una tarjeta. Pero el crayón pertenecía a un chico, y él quería que se lo devolvieran. Para decidir quién debe prevalecer, la gran mayoría de los niños de todas las edades consideraron que el crayón debería volver a su propietario, el chico; sin embargo, muchos adultos eligieron la chica que ese momento lo utilizaba. Esta diferencia entre los niños y los adultos se redujo en gran medida cuando en la historia el crayón no pertenecía a ninguno de los personajes sino al maestro. En este caso, tanto los niños como los adultos dijeron que la chica debía seguir utilizando el crayón. El conjunto de estos resultados demuestra que los niños pequeños se preocupan por el papel de la propiedad en la resolución de los conflictos, y que pueden darle más importancia que los adultos, quienes incorporan otros factores en sus decisiones. No obstante, esto es justo lo contrario de lo que se esperaría si los niños hubiesen aprendido de los adultos acerca de la importancia de la propiedad.

Derechos corporales

Quizás la propiedad no es sólo un producto de la cultura y la ley, y podría tener una base más natural. Nuestro sentido de la propiedad podría estar conectado como el comportamiento territorial de los animales, o podría surgir de una valoración más básica como los derechos corporales. Normalmente,  juzgamos que es un error manipular los cuerpos de otras personas, por lo menos sin su permiso –tú no puedes ir pisándole el pie de tu vecino o intentar pintarle las uñas de sus pies, a menos que esa persona dé su consentimiento. Tales juicios son muy similares a los derechos de propiedad, semejantes al juicio de que no deberías pintar el coche de tu vecino sin su permiso. Dadas estas similitudes entre nuestra valoración de los derechos corporales y los derechos de propiedad, podría ser que gran parte de nuestra valoración de la propiedad se derive de nuestro sentido de los derechos corporales.

De acuerdo con esta posibilidad, los últimos hallazgos revelan paralelismos sorprendentes entre nuestros juicios sobre las acciones dirigidas a cuerpos y objetos. En un estudio, con niños de 4 años y adultos, se les contó algunas historias en las que un "agente" actuaba en el cuerpo de otra persona o sobre la propiedad de la otra persona. Por ejemplo, un niño tocaba el cabello de una niña o tocaba su osito de peluche. Si la gente concibiera los derechos de propiedad y los derechos corporales de forma distinta, sus juicios acerca de la admisibilidad de tales acciones deberían también ser diferentes, dependiendo de si las acciones del niño se dirigen a los cabellos de la niña o a su osito de peluche. Pero no se encontraron diferencias: Tanto niños como adultos juzgaron que dichas acciones eran admisibles cuando la chica lo aprobaba e inadmisibles lo desaprobaba, sin importar si las acciones iban dirigidas al cabello de la niña o a su osito de peluche.

Esto sugiere que los niños ven los derechos corporales y los derechos de propiedad de manera similar, y además, que en lugar de ser un producto de la ley y la cultura, nuestras nociones de la propiedad pueden tener una base natural. Y esto puede arrojar una luz sobre la naturaleza uniforme de nuestro pensamiento al respecto y del tratamiento que damos a los objetos de propiedad, como el coche del vecino o oso de peluche de la chica, que tal vez podríamos verlos como una extensión de los cuerpos de sus propietarios.


- En el artículo original señalan estas referencias y lecturas adicionales:
- Blake, P., Ganea, P. A., & Harris, P. L. (2012). Possession in not always the law: With age preschoolers increasingly use verbal information to identify who owns what. Journal of Experimental Child Psychology, 113, 259–272.
- Blake, P. R., & Harris, P. L. (2009). Children’s understanding of ownership transfers. Cognitive Development, 24, 133–145.
 - Friedman, O., Van de Vondervoort, J. W., Defeyter, M. A., & Neary, K. R. (2013). First possession, history, and young children’s ownership judgments. Child Development, 84, 1519–1525.
- Gelman, S. A., Manczak, E. M., & Noles, N. S. (2012). The non-obvious basis of ownership: Preschool children trace the history and value of owned objects. Child Development, 83, 1732–1747.
- Kanngiesser, P., & Hood, B. M. (2014). Young children’s understanding of ownership rights for newly made objects. Cognitive Development, 29, 30–40.
- Nancekivell, S. E., Van de Vondervoort, J. W., & Friedman, O. (2013). Young children’s understanding of ownership. Child Development Perspectives, 7, 243–247.
- Nancekivell, S. E. & Friedman, O. (in press). Preschoolers selectively infer history when explaining outcomes: Evidence from explanations of ownership, liking, and use. Child Development.
- Neary, K. R., & Friedman, O. (2014). Young children give priority to ownership when judging who should use an object. Child Development, 85, 326–337.
- Rossano, F., Rakoczy, H., & Tomasello, M. (2011). Young children’s understanding of violations of property rights. Cognition, 121, 219–227.
- Shaw, A., Li, V., & Olson, K. R. (2012). Children apply principles of physical ownership to ideas. Cognitive Science, 36, 1383–1403.
- Stake, J. E. (2004). The property “instinct.” Philosophical Transactions of the Royal Society Series B: Biological Sciences, 359, 1763–1774.
- Van de Vondervoort, J. W. & Friedman, O. (in press). Parallels in preschoolers’ and adults’ judgments about ownership rights and bodily rights. Cognitive Science.
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