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» » La información es el problema del planificador, no la propiedad

por Artir, 2 de marzo 2014

Una crítica a este artículo de Hans-Hermann Hoppe ”Socialism:A Property or Knowledge Problem?”. En el artículo en cuestión, Triple H compara los argumentos de Mises y Hayek sobre la imposibilidad de cálculo económico en un sistema de planificación central, encontrando débil el de Hayek y sólido el de Mises.


Mises dice que si no hay propiedad privada de los factores de producción, entonces no pueden tener precios de mercado, por tanto el cálculo económico (el cálculo de beneficio empresarial, ingresos y gastos expresados en una unidad común de cuenta) es literalmente imposible. Por tanto el error del socialismo sería la ausencia de propiedad privada en los medios de produción y la ausencia por tanto de cálculo económico.

Hayek dice que el problema no es una falta de propiedad, sino una falta de conocimiento: el conocimiento de las circunstancias particulares de cada momento y lugar existe sólo de forma dispersa en las mentes de varios individuos, por lo que es prácticamente imposible juntar ese conocimiento y procesarlo en la mente de un único planificador central. Su solución sería no la propiedad privada, sino la descentralización del uso del conocimiento.

¿Qué problemas le encuentra Hoppe a Hayek?

1.    Si el uso centralizado del conocimiento es el problema, ¿Cómo es que las familias, clubes o empresas no tienen el mismo problema? En ellas también hay planificación central. Mises simplemente diría que en estos casos hay propiedad privada, mientras que en el socialismo no.

2.    Si la solución es simplemente el uso descentralizado del conocimiento en la sociedad, es difícil explicar por qué los problemas del socialismo son diferentes a los de cualquier otra forma de organización social. En el socialismo también se usa el conocimiento de forma descentralizada, dentro del marco del plan central: los trabajadores emplean su conocimiento particular al trabajar en su empresa, así como los gestores de las mismas. Para Hayek no habría diferencia entre el socialismo y una empresa privada.

3.    Hayek dice que  ”En un sistema donde el conocimiento de los hechos relevantes está disperso entre mucha gente, los precios pueden actuar para coordinar las acciones separadas de diferentes personas y el sistema de precios puede servir como un mecanismo para comunicar información”. Dice Hoppe que eso sólo sería cierto si los precios fuesen información, pero no lo son. Dice que transmiten conocimiento, pero que son sólo ratios de intercambio históricos entre diversos bienes que son resultado de la interacción voluntaria de distintos individuos que cooperan en un marco de propiedad privada. Sin propiedad privada no hay precios. El conocimiento de los precios, además, puede centralizarse, es información pública. Entonces, para Hayek, el problema estaría en la ineficiencia de dicha centralización, pero esto implicaría que la ausencia de precios y por tanto de propiedad privada no tiene nada que ver con los problemas del socialismo.

A lo que respondo:

1.    Empezaré diciendo que familias, clubes y empresas tienen exactamente el mismo problema. A continuación explicaré de cuál se trata.

2.    La solución no es simplemente el uso descentralizado de la información,  y los problemas del socialismo en este tema no son diferentes a los de cualquier otra forma de organización.

3.    Los precios en efecto son relaciones históricas de intercambio que efectivamente pueden centralizarse, pero también son información bajo cualquier definición de información estándar que uno quiera aplicar.

Para empezar, el cálculo económico no necesita precios. El cálculo económico consiste en la distribución de recursos escasos entre usos mutuamente excluyentes (Boettke 1998). Boettke acto seguido expone el argumento Miseano, sentenciando que sin propiedad privada de medios de producción el cálculo económico racional no es posible, ya que no se tendría constancia de pérdidas y ganancias que indicarían que las acciones correspondientes están generando valor para los agentes implicados.

Una familia, club o empresa (Grupos Internamente Planificados, GIP) llevan a cabo cálculo económico interno sin precios ni propiedad privada interna. Esto es: en una familia a efectos prácticos y en primera aproximación, todo pertenece a los padres, en un club, todo pertenece a sus presidentes y en una empresa, a su presidente (pongamos que es una empresa que no cotiza en bolsa). En una familia, los hijos informan a sus padres de qué quieren y los padres compran tanto para ellos como  para sus hijos. No siempre recibirán éstos lo que quieren, ciertamente, pero nadie llamaría a la planificación familiar ‘ineficiente’. Una alternativa sería que los hijos tuviesen dinero y los padres pusiesen un precio a sus servicios de ir a comprarles cosas, pero esto se antoja innecesariamente complicado sin necesidad de más explicaciones.

En una empresa, el presidente es el propietario de los medios de producción y tiene un plan que sus empleados ejecutan. La empresa, es cierto, compra y vende con el exterior. Pero en el interior las relaciones entre los diversos individuos que conforman la empresa (las no muy grandes, al menos) no involucran precios, y sin embargo la actividad interna de la empresa aparenta ser racional.

Queda probado pues que el cálculo económico es posible sin precios al existir al menos dos ejemplos donde es el caso. Entonces ¿Tiene realmente el socialismo algún problema? Sí.

El problema real es determinar el tamaño óptimo de los GIPs en una sociedad. En el extremo, todo estaría planificado centralmente o todo serían individuos realizando transacciones individuales y no habría empresas, familias ni clubes. El punto es que estos grupos aparecen para reducir costes de transacción, como señaló Coase . Así pues, en cada momento y en cada lugar, el tamaño de los GIPs sería diferente. Si un GIP fuese demasiado grande, sufriría pérdidas y se vería forzado a menguar, y si fuese demasiado pequeño, tendría incentivos a crecer por puro interés propio. Sin embargo, esto es también cierto para GIPs que no puedan quebrar: esto es, organizaciones autocontenidas que no dependan en absoluto del exterior, como el ejemplo que pondré a continuación:

Supongamos que un multimillonario compra un trozo de tierra del tamaño de la URSS y a él migran socialistas de todo el mundo. Se instaura un comité de planificación central calcado al de la URSS y así es como se maneja el país. Naturalmente, los resultados serán los mismos que los de la URSS si partimos de que el diseño institucional será el mismo y de que las condiciones iniciales también lo son. La diferencia radica en que aquí sí hay propiedad privada (de todo el país) y que no hay coacción ilegítima (los ciudadanos viven allí, por hipótesis, voluntariamente). Si el multimillonario hubiese montado la versión rusa de los EEUU, dejando libertad interna de mercado, con toda probabilidad este segundo país sería mucho más rico que el primero.

Aquí tenemos propiedad privada sin precios de mercado ni cálculo económico racional salvo que uno quiera aceptar el cálculo económico de la URSS como racional. Aquí racional no significa “legítimo” (que lo es), sino “eficiente”.

Podemos ver unas cuantas cosas de aquí:

1.    Que para tener precios de mercado necesitamos propiedad privada
2.    Que podemos tener propiedad privada en una sociedad y no tener precios de mercado
3.    Que el cálculo económico racional no requiere precios de mercado siempre

Si el cálculo económico racional no requiere precios de mercado siempre, no necesita propiedad privada siempre pues la existencia de precios requiere la de propiedad privada. Es el caso antes expuesto de las familias y las empresas. La diferencia es una de escala de GIPs, no de coerción o de algo que sea específico al socialismo.

¿Cuál es entonces el papel de la propiedad privada?: Afirmo que para una sociedad compleja la propiedad privada es necesaria para el cálculo económico racional, por el hecho de que permite que surjan, se transformen y desaparezcan GIPs y lo harán según lo marque, precisamente, el sistema de precios y le capacidad de calcular en términos monetarios. Una sociedad con propiedad privada interna puede dar rienda suelta a GIPs para que optimicen allí donde encuentren oportunidades, mientras que en caso de una sociedad donde no la hay, sólo existe un GIP gigante que no permite competencia. En el ejemplo del multimillonario, lo que terminaría sucediendo seguramente sería que sus habitantes se darían cuenta de que vivir así no es eficiente y de que no estaría mal poder ellos poseer sus propios medios de producción y desarrollar sus propios planes. El multimillonario podría concedérselos (y problema resuelto) o no hacerlo, en suyo caso la población emigraría a otros lugares si pudiese. Aquí no hay cálculo de precios, pero sí de costes subjetivos (de pertenecer a un sitio o a otro). A largo plazo y si hay suficientes sitios para huir, las preferencias del multimillonario quizá cambien, al pensar él que su sueño utópico planificado no es tan utópico, o quizá podrían no hacerlo. Siendo su propiedad, a la larga terminaría siendo un erial poblado por sus más acérrimos fieles ideológicos.

En suma: El problema del cálculo económico es uno de captación, procesamiento, transmisión e integración de información en acciones, y ello se ve apoyado y permitido en órdenes extensos por la propiedad privada ‘interna’. La confusión entre la explicación de Hayek y la de Mises creo que surge del hecho de no haber entendido bien la problemática del problema del cálculo. La idea del cálculo económico expuesta antes “distribución de recursos escasos entre usos mutuamente excluyentes “ implica precisamente la información que informa la acción: ¿Qué recursos? ¿Cómo pueden combinarse? ¿Qué queremos hacer con ellos?. No es que haya dos explicaciones para el problema, hay una. No es cuestión de descentralizar el uso del conocimiento porque sí o de privatizar internamente todo (esto sería convertirnos a todos en individuos aislados que no GIPs), sino de dar libertad a los agentes para que decidan el grado de planificación que voluntariamente quieren aceptar en sus proyectos. La propiedad privada dentro permite que diferentes planes coexistan en armonía, ciertamente, pero esto no es condición necesaria (caso de la familia donde sí hay cálculo económico racional) ni suficiente (caso del multimillonario, donde no la hay).


- Imagen: Friedrich Hayek, Hans-Hermann Hoppe y Ludwig von Mises. De Wikipedia.
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