Ads-728

Ads-728

Psicología

Astrofísica

Genética

Neurociencia

» » » La estética del socialismo

por Pedro Donaire

Desde los albores de la Revolución francesa, donde se iniciaron las diferentes corrientes de socialismo, éste siempre ha tratado denodadamente de contrarrestar al que para ellos es su más odiado y acérrimo enemigo: el capitalismo.

Socialistas utópicos, socialdemócratas, marxistas, anarcosocialistas, comunistas y marxistas en diferentes ocasiones han hecho y aún hacen de las suyas en diferentes países del globo.

En todos los sitios donde se establece algún tipo de socialismo rápidamente alza su bandera de la universalidad, la justicia social, la igualdad y toda una serie de lindezas morales. Pero inapelablemente la cruda realidad nos indica otra cosa, pobreza y desarraigo de las gentes.

Si hay algo que define al socialismo es el intervencionismo del Estado, es la idea de que el Estado debe dirigirlo todo, controlar a la sociedad civil (¿miedo a la libertad?), haciendo crecer la estructura estatal hasta ahogar la iniciativa privada con impuestos de todo tipo y regulaciones que impiden el crecimiento económico.

El socialismo siempre entona un do de pecho por la libertad, pero a renglón seguido no para de violarla y transgredirla. Económicamente, se escuda en que el Estado debe equilibrar las asimetrías del mercado, sus desigualdades y para ello fomenta los oligopolios, monopolios, privilegios de clase, sectores, géneros, grupos, etc., con sus leyes desequilibrantes, o sea, crea más desigualdades que las que pretende eliminar.

El socialismo no cree en la realidad económica, sólo mira los datos estadísticos de los balances contables (la típica macroeconomía keynesiana), entonces ven si hay que empujar un vector por aquí y otro por allá. Así jugando a ser Dios, creen que dominan la inconmensurable realidad de los intercambios de todos los agentes económicos que puede haber en la sociedad.

La sociedad va lenta en sus decisiones, por eso en estos tiempos tan intervencionistas, aún le quedarán vivencias y tiempo para darse cuenta que tras las bonitas palabras, sólo queda el expolio más flagrante y la usurpación de la responsabilidad y la libertad de los individuos, los cuales ahora, todavía se dejan llevar ciegos por su estética ideológica.


- Artículo relacionado de Juan Ramón Rallo "Izquierda, catástrofe y expiación"
.

,

«
Next
Entrada más reciente
»
Previous
Entrada antigua
Editor del blog Pedro Donaire

Filosofía

Educación

Deporte

Tecnología

Materiales