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» » ¿Qué es el síndrome de fatiga crónica?

Referencia: Science.Alert.com.au .
por Sonya Marshall-Gradisnik, 10 de enero 2014

El síndrome de fatiga crónica, o encefalomielitis miálgica, es una enfermedad muy debilitante y, a menudo, muy mal entendida.

Como su nombre indica, la enfermedad se caracteriza por una fatiga profunda, dolor muscular y articular y el deterioro de la memoria y la concentración. Quienes lo padecen también experimentan deterioro de la función cardiovascular, trastornos intestinales y disfunción sensorial, así como intolerancia al ruido y problemas con el equilibrio.

Los síntomas llegan a ser tan serios que los pacientes de fatiga crónica suelen experimentar la descomposición familiar y social y el aislamiento. En muchos casos pueden continuar durante meses o años, y los síntomas no suelen mejorar con el reposo.

El síndrome de fatiga crónica se ha trivializado durante años, debido a la ausencia de evidencias científicas que apoyen su diagnóstico, y se ha menospreciado como "gripe del yuppie". Los pacientes siguen sufriendo el estigma de una enfermedad que es a menudo mal reconocida por la comunidad médica y tratada con escepticismo por los familiares, amigos y compañeros de trabajo.

Todo esto a pesar del hecho de que la fatiga crónica se cree que tiene una tasa de prevalencia mundial de 0,2 a 2,6%. Una estimación conservadora del número de personas que lo padecen en Australia ronda las 180.000.

La fatiga crónica afecta principalmente a adultos jóvenes entre las edades de 20 y 40 años. El ratio de diagnóstico de mujer a hombre es de seis a uno, pero el porqué de su mayor frecuencia en mujeres que en hombres aún se desconoce.

La gestión del síndrome de fatiga crónica puede ser tan compleja como la propia enfermedad. No existe una cura y no hay medicamentos prescritos que se hayan desarrollado específicamente para ello, por lo que es muy difícil de tratar. Los síntomas también pueden ir variando con el tiempo.

Las personas con el síndrome de fatiga crónica deben vigilar de cerca su salud junto a su médico, para crear un programa de tratamiento individualizado que mejor se adapte a sus necesidades. Este programa debe basarse en una combinación de terapias que aborden los síntomas, técnicas de afrontamiento y maneras de gestionar actividades diarias normales.

Es crucial descubrir una base biológica para la fatiga crónica a fin de que podamos empezar a trabajar formas de tratar mejor la enfermedad.

El diagnóstico es un proceso largo y costoso, y con una serie de otras enfermedades que comparten síntomas que deben ser excluidas. Dado que el diagnóstico es tarea ardua, encontrar marcadores únicos para esta enfermedad ha sido el centro de investigación durante más de 20 años.

Los investigadores han observado diferencias significativas entre las células del sistema inmune de los enfermos de fatiga crónica y de las personas sanas. Este descubrimiento podría conducir a la identificación de biomarcadores de la fatiga crónica (indicadores biológicos examinables que puedan utilizarse para el diagnóstico).

Esto, a su vez, podría conducir al desarrollo de pruebas que detecten la fatiga crónica, en lugar de tener que depender de los síntomas reportados.

Otros investigadores han identificado una fuerte asociación entre el síndrome de fatiga crónica y un sistema inmune desregulado (o de mal funcionamiento), lo que podría señalar el mecanismo subyacente de la enfermedad.

En los enfermos de fatiga crónica, los investigadores observaron que la función de "células asesinas naturales" (células inmunes que tienen la capacidad de matar a las células infectadas del cuerpo) era reducida. Esto significa una incapacidad de eliminar los patógenos de manera eficiente.

Investigadores australianos han descubierto cambios en el número de otras células inmunes requeridas para luchar contra los virus. En particular, han identificado cambios específicos en el gen que controla estas células, y en los receptores que los activan. Esto sugiere que hay una posible explicación de por qué estas células son incapaces de funcionar con eficiencia.

En conjunto, estos resultados proporcionan los primeros pasos hacia un sistema de diagnóstico precoz de la fatiga crónica. También pueden proporcionar evidencias de que estos cambios en la función inmune están involucrados en la causa de la enfermedad.

Pero mientras que estos hallazgos tienen el potencial de llevar alivio a muchos enfermos de fatiga crónica, la investigación está todavía en sus etapas preliminares. En esta coyuntura, los investigadores están probando estos biomarcadores potenciales contra una serie de otras enfermedades, para garantizar que sean únicos a los pacientes con síndrome de fatiga crónica.

Con una mejor comprensión de las causas biológicas de la fatiga crónica, podremos no sólo hacer frente a los síntomas de la fatiga crónica, sino también al estigma.


- Vía The Conversation.
- Imagen síndrome de fatiga crónica.
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Editor del blog Pedro Donaire

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