Ads-728

Ads-728

Psicología

Astrofísica

Genética

Neurociencia

» » » Pensar en un modelo de Estado de futuro

Referencia: Austroanarquistas.com,18 diciembre 2012

Pensar en el Estado, en qué modelo queremos de Estado, de esto trata esta interesantísima entrevista al Príncipe Hans-Adam II de Liechtenstein, recogida en su libro "El Estado en el tercer milenio", donde reflexiona sobre las condiciones idóneas de evolución de un Estado de futuro.

¿Cuál es el rol del Estado en un mundo globalizado?

El modelo tradicional de Estado-nación, el cual ha asumido incontables tareas, enfrenta uno de sus más enormes retos en el mundo globalizado. El Estado tiene básicamente que reinventarse.

Tendrá que convertirse en un proveedor de servicios (a modo de una compañía de servicios), que esté en pacífica competencia con otros Estados y organizaciones.

¿Cómo será el Estado del futuro?

Tan solo podemos especular cómo se verá el Estado del futuro. Un Estado-proveedor de servicios, que le sirva a las personas, tiene que ser, en mi opinión, democrático, y tendrá varias tareas, como la política exterior, la cual permanecería. Otra es el imperio de la ley (la más importante obligación del Estado, y tal vez las más desafiante), sin la cual los criminales regirían y el Estado colapsaría tarde o temprano.

La tercera tarea es la educación. En un mundo globalizado, con una fuerte competencia, no es posible ni poner en marcha una compañía ni un Estado con personas analfabetas. Por lo tanto, un sistema educativo, de primera clase, al alcance de toda la población, es esencial. Dicho esto, no es la tarea del Estado manejar el sistema educativo desde preescolar hasta la universidad, lo cual podría delegar al sector privado o a las comunidades locales. Asimismo, debería financiar a los padres de los niños o a los estudiantes a través de un sistema de vales, para que así puedan escoger cuáles colegios o universidades son las mejores para ellos. Sin embargo, todavía sería labor del Estado supervisar los colegios y universidades donde esos bonos pueden ser canjeados.

En un mundo pacífico, donde los Estados se han convertido en compañías de servicio, que sirven a las personas, ya no habrá necesidad de un presupuesto de defensa.

Y el que ofrece un mal servicio, debido a impuestos elevados, perderá sus clientes, en caso de que se haya introducido el derecho a la autodeterminación en un nivel comunitario. En Liechtenstein, por ejemplo, cada una de nuestras once comunidades o pueblos tiene el derecho a dejar su principado, si una mayoría de votantes en la comunidad lo decide así. Por tanto, el principado está obligado a ofrecer un buen servicio a un precio razonable y asequible, de otro modo las comunidades podrían unirse a otro Estado o volverse independientes.

Por otro lado, si la tarea del Estado es reducida a la política exterior, al imperio de la ley y al financiamiento del sistema educativo, requerirá menos ingresos. Todas las demás tareas serían delegadas ya sea al sector privado o a las comunidades locales. Estas deberían tener la autoridad de elevar sus impuestos directos, ya sea a los individuos, las compañías, bienes raíces, etc., ya que ellos tendrán responsabilidad sobre asuntos como el servicio social o el transporte local. El Estado se financiaría a sí mismo a través de los impuestos indirectos, como el Impuesto al Valor Agregado o impuestos de importación y debería apuntar a producir un excedente para que este pueda ser distribuido a las comunidades locales, de acuerdo con el número de sus habitantes.

¿De qué manera puede el mundo llegar a ese Estado?

En una democracia, el primer paso es introducir la democracia directa en un Estado, a nivel local y de manera integral, como lo es el caso de Suiza y Liechtenstein. El siguiente paso es instaurar el derecho a la autodeterminación a nivel local, como hemos hecho en Liechtenstein. Solo entonces será posible convertir al Estado en un proveedor de servicio o una compañía de servicios, como se mencionó anteriormente, que sirva a la gente y no que la gente le sirva a él.

¿Cómo debería ser la relación entre el Estado y el sector privado para construir un mundo más equitativo?

Es el Estado el que tiene la responsabilidad de construir un mundo más equitativo, estableciendo las reglas dentro de las cuales el sector privado puede actuar. El primero tiene que asegurarse de que esas reglas sean seguidas y cumplidas, con ayuda, cuando sea necesario, de la policía, la fiscalía y las cortes; sin embargo, debe asegurarse también de que ni el Gobierno, la legislación, la policía, la fiscalía ni las cortes sean corruptos. Una administración del Estado, pequeña y transparente, en diferentes niveles, junto con leyes simples, que sean fácilmente comprensibles, es de mucha ayuda en este aspecto.

« La mayoría de las personas piensa que el papel del Estado ha sido buscar la equidad del mundo, cuando a lo largo de los siglos ha sido en realidad el mayor obstáculo en los esfuerzos para alcanzar esa meta. »

¿Cuál es rol del sector privado en el Estado del futuro?

El principio global de que no es posible reducir la pobreza y la iniquidad sin un compromiso poderoso con el imperio de la ley y con la lucha contra la corrupción aplica en cualquier parte del mundo, independientemente del nivel de los estados o del PIB.

Con respecto a la política económica, nuestra experiencia en Liechtenstein ha demostrado que impuestos bajos, así como leyes tributarias simples y fácilmente ejecutables, atraen inversiones, mientras que los impuestos elevados y las leyes tributarias complejas frenan las inversiones.


- Imagen 1) Príncipe Hans-Adam II de Liechtenstein, en Wikipedia.
- Imagen 2) Libro, "El estado en el tercer milenio", AulaMagna.
.

,

«
Next
Entrada más reciente
»
Previous
Entrada antigua
Editor del blog Pedro Donaire

Filosofía

Educación

Deporte

Tecnología

Materiales