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» » Nuestras pupilas se ajustan a como imaginamos las escenas, claras y oscuras

Referencia: EurekAlert.org .
por Bruno Laeng, 3 diciembre 2013

Evocar una imagen visual en la mente, tal como un día de sol o un cielo nocturno, tiene un efecto que se corresponde con el tamaño de nuestros pupilas, como si estuviésemos viendo realmente la imagen.

Los hallazgos de esta nueva investigación, publicados en el journal Psychological Science, sugieren que el tamaño de nuestros pupilas no es simplemente una respuesta mecánica, sino también un ajuste a la sensación subjetiva de luz.

"La imaginería visual es una experiencia privada y subjetiva que no está acompañada de fuertes cambios fisiológicos sentidos o visibles", explica el científico psicólogo e investigador principal, Bruno Laeng, de la Universidad de Oslo. "Es un tema particularmente difícil de investigar, con años de controversia sobre la naturaleza testificadora de las imágenes mentales."

Junto con el co -autor Unni Sulutvedt, también de la Universidad de Oslo, Laeng llevó a cabo una serie de experimentos para ver si podían aprovechar la imaginería mental subjetiva, monitoreando el tamaño de la pupila con un dispositivo de seguimiento ocular.

Inicialmente, se les pidió a los participantes que mirasen una pantalla mientras aparecían unos triángulos con diferentes niveles de brillo. Cuando más tarde se les pidió que imaginaran activamente dichos triángulos, las pupilas de los participantes variaban de tamaño según el brillo original del triángulo. Cuando imaginaban triángulos brillantes, sus pupilas eran más pequeñas, cuando imaginaban triángulos oscuros, sus pupilas se hacían más grandes.

En una serie de experimentos adicionales, los investigadores encontraron que las pupilas de los participantes también cambiaban de diámetro al imaginar un cielo soleado, una habitación a oscuras o una cara frente al sol o en la sombra, es como una preparación para experimentar diversos escenas.

Los experimentos demostraron, además, que estos resultados no se deben a cambios voluntarios en el tamaño de la pupila o por diferencias en el esfuerzo mental necesario para imaginar escenas.

" Debido a que los humanos no pueden contraer voluntariamente las pupilas de los ojos, la presencia de ajustes de la pupila ante una luz imaginaria presenta un caso fuerte de imaginería mental, tal como un proceso basado en los estados cerebrales similares que surgen durante la percepción real", explicó Laeng.

Los investigadores sugieren que este trabajo puede tener otras aplicaciones, que nos podría permitir explorar las experiencias mentales de los animales, bebés, e incluso pacientes con trastornos neurológicos graves.


- Fuente: journal APS Psychological Science.
- Imagen: cielo soleado
.

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Editor del blog Pedro Donaire

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