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» » » Una nueva arma en esa guerra contra las superbacterias

Referencia: Science.Daily.com, 2 de diciembre 2013

En la carrera de armamentos entre las bacterias y la medicina moderna, las bacterias nos han sacado ventaja. En las últimas décadas, la resistencia bacteriana a los antibióticos se ha desarrollado más rápidamente que la producción de nuevos antibióticos, por lo que las infecciones son cada vez más difíciles de tratar. Los científicos temen que el ataque de alguna particularmente virulenta y mortal "superbacteria" podría algún día unirse a las filas de esas ya existentes bacterias intratables, provocando una catástrofe de salud pública comparable con la ‘peste negra’.

Ahora, una investigación liderada por el Dr. Udi Qimron, del Departamento de Microbiología Clínica de la Universidad de Tel Aviv y de Inmunología de la Facultad Sackler de Medicina, ha descubierto una proteína capaz de matar a las bacterias. El aislamiento de esta proteína, producida por un virus que ataca a las bacterias, es un paso importante hacia el desarrollo de un sustituto de los antibióticos convencionales. "Para mantener un paso por delante de la resistencia bacteriana, tenemos que seguir con el desarrollo de nuevos antibióticos", dijo el Dr. Qimron, "y lo que hemos encontrado es una pequeña proteína que podría servir como un poderoso antibiótico para el futuro."

El Dr. Ido Yosef, Ruth Kiro y Shahar Molshanski-Mor, de la Facultad Sackler de Medicina de TAU, y la Dra. Sara Milam y el prof. Harold Erickson, de la Universidad de Duke, han contribuido a esta investigación, publicada en Proceedings of the National Academy of Sciences.

Trabajando con un asesino

La resistencia bacteriana es un proceso natural. Pero en los últimos sesenta años, más o menos, el mal uso y abuso de antibióticos ha empujado a las bacterias a hacerse cada vez más resistentes, lo que socava uno de los pilares de la atención sanitaria moderna. Recientemente, la Organización Mundial de la Salud señaló a esta creciente resistencia a los antibióticos como una de las tres mayores amenazas para la salud pública.

Los bacteriófagos, a menudo referidos como "fagos", son virus que infectan y se replican en las bacterias. Porque coevolucionaron junto con las bacterias y están optimizados para matarlas. Como prueba de su resistencia, los fagos son la forma más común de la vida en la tierra, superando en número a las bacterias en 10 a 1. En lugares como la antigua Unión Soviética, los fagos se han estado utilizando para tratar las infecciones bacterianas en los últimos cien años. Al ser inofensivos para los humanos, ellos inyectaban su ADN en las bacterias y rápidamente se replicaban matando a sus anfitriones.

"Desde el descubrimiento de los bacteriófagos en el siglo XX, los científicos han entendido ese principio que reza "el enemigo de mi enemigo es mi amigo", y con su uso médico podría entablarse una lucha contra los virus", dijo el Dr. Qimron.

Buscando ese pequeño armamento

El Dr. Qimron y sus colegas se propusieron entender cómo todas las 56 proteínas descubiertas en T7 (un fago particularmente virulento que infecta a la bacteria Escherichia coli), contribuyen a su funcionamiento. Descubrieron que una de las proteínas, llamada 0.4, impide la división celular de la E. coli, causando que las células de esta bacteria se alarguen y luego mueran. Esta proteína es común a muchas bacterias e igualmente siguen un proceso similar en todas las bacterias, por lo que el hallazgo puede tener una amplia aplicación .

En el tratamiento de infecciones bacterianas sistémicas no se ha aprobado en la medicina occidental ninguna preparación bacteriófaga. Una de las razones es su incapacidad para penetrar en los tejidos del cuerpo con eficacia. Los fagos se filtran de manera efectiva desde el flujo sanguíneo al bazo y al hígado, y de vez en cuando son neutralizados por los anticuerpos. Pero la proteína 0.4 es mucho más pequeña que un fago, y debería ser capaz de penetrar mejor en los tejidos hasta llegar a las bacterias y hacer su trabajo mortal.

El gran desafío para las compañías farmacéuticas será averiguar de qué manera exactamente administrar la proteína como fármaco, indicó el doctor Qimron. Entre tanto, la caza de otras proteínas continúa con el objetivo de matar bacterias.


- Fuente: American Friends of Tel Aviv University.
- Publicación: R. Kiro, S. Molshanski-Mor, I. Yosef, S. L. Milam, H. P. Erickson, U. Qimron. Gene product 0.4 increases bacteriophage T7 competitiveness by inhibiting host cell division. Proceedings of the National Academy of Sciences, 2013; 110 (48): 19549 DOI: 10.1073/pnas.1314096110.
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Editor del blog Pedro Donaire

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