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» » » » » Reino, Estado o libertad

por Pedro Donaire

No es difícil imaginar un antiguo reino con un rey opresor y vilipendiante. En un punto histórico, la gente llegó a estar tan harta de los desatinos y la opresión que al final todos ellos se rebelan contra el rey.

Pero como la gente ya había aprendido la lección, y estaba harta de que alguien tuviese la absoluta propiedad de todo, dictando órdenes a diestro y siniestro y poniendo impuestos agobiantes cada vez que le venía en gana, se dispusieron a pensar en otra forma mejor de llevar las cosas.

La gente más concienzuda se reunió para inventarse otra cosa: qué tal si le quitamos todas las propiedades al rey, y todos esos bienes se los damos a otra gente que de manera temporal lo posean, pero no para siempre.

Nos inventamos una suerte de votaciones entre nosotros, por ejemplo, cada cuatro años, para elegir a la gente por mayoria que va a poseer todo eso, pero sólo durante cuatro años.

Bien, más o menos con esa idea surgieron los Estados modernos y los regímenes democráticos.

Hasta aquí, el recorrido histórico del concepto de Estado (ese bien común de todos, y propiedad de unos pocos, que lo gestionan temporalmente), lo único que ha demostrado es que no fue tan buena idea.

Estos gestores temporales (llamados políticos) han ido acaparando cada vez más poder y haciendo más grande su dominio a costa de la población, además, basándose en la idea del interés general, han ido entrometiéndose más y más en la vida y las propiedades de la gente, coartando su libertad para decidir incluso sobre lo que en propiedad les pertenece a los individuos.

Los atropellos históricos que los Estados han sometido a la población, dependiendo del color de su gestión, pasa por guerras sin ton ni son y la imposición de formas educativas y morales que mejor han convenido a ese poder instituido. Incluso limitando las formas de intercambio comercial entre las gentes para así poder dirigir la misma estructura económica sobre la que se sostiene la vida de la población.

Tal ha sido la capacidad del Estado para la reeducación de la gente, que hoy día a muchos les resulta muy difícil imaginar siquiera que una sociedad pueda sobrevivir sin la existencia del Estado, ya que lo identifican con los distintos gobiernos y su modus vivendi.

Para entender esto mejor, volvamos a una anterior situación, cuando estaban pensando qué hacer con los bienes del antiguo rey.

Imaginemos que deciden que todos esos bienes del rey lo reparten entre toda la población, todos adquiern propiedades o participaciones en propiedades. La cuestión se remite a contratos voluntarios entre las personas según los servicios que prestan. Se fundan organizaciones y asociaciones que gestionan y cooperan, por voluntad de las partes, los distintos modelos de servicios necesarios, como la justicia y los controles comunes que van configurando los modelos de participación e intercambios en las gentes. Igualmente, pueden ser partícipes de organizaciones de defensa territorial y de otros intereses regionales o comunitarios.

¿Es posible y realizable este modelo de auto organizativo de la sociedad? Pienso que sí. Un modelo libre de imposiciones fraudulentas, un modelo que deja el máximo de libertad aunque siempre dentro de un orden, el que voluntariamente ha pactado la gente. Sin más autoridad que la de cumplir con lo pactado. Un modelo de paz e intercambio, libre de las coacciones de los autoritarios y parásitos gestores de ese espurio Estado.


- Imagen ficticia de reino.
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