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» » » » » Unschooling: una conversación con el profesor David Friedman

Referencia: Plataforma.por.la.Libertad.Educativa .
Por Laura Mascaró, 24 de enero 2013

David Friedman
"Mirando atrás puedo decir que una gran parte de mi educación sucedió fuera de la escuela." 

"Una de las quejas de mi hija sobre la universidad fue que le hacían escribir ensayos que sólo iba a leer una persona, el profesor, y sólo para calificarlos no porque tuviera algún interés en lo que había escrito, y ella quería hacer cosas que fueran reales." 

 "En general, los padres siempre van a preocuparse más por sus hijos que cualquier profesor." 

 "La tarea de los padres no consiste en enseñar cosas a sus hijos sino en ayudarles a aprender, indicarles cuáles son las direcciones posibles." 
Laura Mascaró

 "En realidad no es muy diferente de lo que hacemos con otros adultos: hablar, pasarlo bien y conocerte; y terminas por relacionarte con gente que te cae bien. Ése es parte del beneficio del unschooling: tener una familia que te gusta y que se ama. Claro que tampoco hay ninguna garantía; no sé si simplemente he tenido suerte. Todos mis hijos se han convertido en personas que me gustan."


  Entrevista de Laura Mascaró a David Friedman

En su ruta europea de conferencias, David Friedman ha llegado a Madrid coincidiendo con la publicación en español de su libro La maquinaria de la libertad de la mano de la Editorial Innisfree. Economista, físico, aficionado a la poesía y a la recreación medieval, liberal anarcocapitalista, ateo y profesor de Derecho de la Universidad de Santa Clara, el hijo de Rose y Milton Friedman educó a sus hijos Becca y Bill en casa, a diferencia de Patri que fue escolarizado. Tuvo la amabilidad de conceder esta entrevista a la Plataforma por la Libertad Educativa, que fue ampliada después, de forma informal y privada, por su esposa Betty.

Le sugiero que charlemos un poco sobre homeschooling y comienza matizando:

David Friedman: Nosotros somos unschoolers; el homeschooling y el unschooling son cosas muy diferentes, porque la mayoría de los homeschoolers, al menos en América, tratan de imitar a las escuelas.

Laura Mascaró: Cierto, pero en España ambos son ilegales así que, de momento, estamos todos en el mismo barco.

DF: Y las escuelas privadas ¿son legales?

LM: En teoría, sí; pero es muy difícil, en la práctica, crear una escuela que no esté controlada por el Estado.

DF: Nuestros hijos fueron a una pequeña escuela privada durante algunos años. Era una escuela basada en los principios del unschooling, en la misma línea que la Sudbury Valley School de Massachussets.

LM: ¿Y no les fue bien?

DF: Había dos principios básicos: uno de ellos es la libertad y el otro es la democracia, y yo estoy a favor de la libertad, pero la democracia genera algunos problemas. En teoría no había clases obligatorias, pero si no te convertías en un experto en política a pequeña escala, tenías una seria desventaja. Hubo algunos problemas y decidimos sacar a los niños. Pero la parte del unschooling, de la educación en libertad, sí funcionó para nosotros, así que continuamos con eso, pero en casa.
LM: Cuénteme cómo fue su propia educación, cómo le criaron y si eso tuvo alguna influencia en su decisión de hacer unschooling con sus hijos.

DF: Yo fui a una muy buena escuela privada en Chicago, la misma a la que fueron las hijas de Obama; la mayor parte del tiempo me aburría. Mi esposa fue a una escuela pública y la mayor parte del tiempo se aburría. Así que probablemente los dos podríamos haber hecho algo mejor con nuestro tiempo. Mirando atrás puedo decir que una gran parte de mi educación sucedió fuera de la escuela, durante los tres meses de vacaciones estivales que solíamos pasar en nuestra casa de New Hampshire; solía leer uno o dos libros al día, cosas como las novelas de Agatha Christie, no grandes obras literarias, pero eso me dio mucha experiencia lingüística, aprendí cómo leer y cómo escribir, así que fue algo positivo.

Cuando mi hija Rebecca quiso entrar a la universidad, una de las universidades que la admitió y le ofreció una beca dijo que una de las cosas que les había impresionado fue la lista de los 400 libros que había leído y que les entregó, y estoy seguro de que yo también había leído más de 400 libros cuando llegué a la universidad. Una gran parte de mi educación consistió en debatir con mi padre; también debatía con un buen amigo sobre política cuando se suponía que teníamos que estar estudiando teorías. Sé mucha poesía, me gusta mucho, la leo y la escribo. Mi familia pasó un año en Inglaterra y la casa que alquilamos tenía las obras completas de Kipling y de Tennyson, que me encantaron. Di algunos cursos de poesía en la escuela pero no fue ni mucho menos tan interesante. Mucho de lo que hago y de lo que sé lo aprendí fuera de la escuela. También doy clases de derecho y economía pero nunca los estudié formalmente para conseguir un título, sin embargo fui capaz de aprender ambas disciplinas por otros medios. Así que, en cierto sentido, el unschooling es la historia de mi vida a pesar de haber atendido escuelas oficiales.

LM: Usted dice que hay dos teorías acerca de lo que son los niños: una dice que son como animales  de compañía que pueden hablar y la otra, que usted prefiere, es que son personas pequeñas que no saben mucho. Pero una cosa que sí saben es cómo aprender y, a pesar de ello, los adultos normalmente no les dejamos.

DF: Sí, voy a contarte una anécdota. Cuando nuestros hijos eran pequeños les compramos un par de gameboys con las que solían jugar a un juego de Pokemon. Por esa época escuché un programa en la radio donde hablaban sobre los padres que compraban juguetes lujosos a los niños con los que sólo juegan durante media hora y luego los ignoran. Nuestros hijos jugaban más de 40 horas al mes con sus consolas, tal vez incluso 40 horas a la semana, no lo sé. En cierto sentido fue una pérdida de tiempo, porque no se trata de un mundo real, pero lo que estaban aprendiendo era cómo involucrarse en ese mundo imaginario y desenvolverse en él.

LM: No es un mundo real pero lo que aprenden sí es real.

DF: Exactamente, desarrollan habilidades reales, y de ningún modo habrían dedicado esa cantidad de tiempo y energía a la escuela, aparte de que no habría sido tan divertido. Pienso que en general a los niños les gusta aprender. Una de las quejas de mi hija sobre la universidad fue que le hacían escribir ensayos que sólo iba a leer una persona, el profesor, y sólo para calificarlos no porque tuviera algún interés en lo que había escrito, y ella quería hacer cosas que fueran reales. Luego hubo un mes en el que cada uno podía hacer su propio proyecto, con la aprobación de uno de sus profesores, y ella eligió traducir un libro de cocina del siglo XV, que puede encontrarse online. Lo hizo porque eso era real. Ella juega mucho al World of Warcraft y escribe mucho sobre eso; escribe historias a partir de lo que sucede en el juego.

Hace un año y medio más o menos descubrí que su hermano, mi hijo Bill, había escrito una novela. Yo ni siquiera sabía que lo estaba haciendo, me la mandó cuando ya estaba terminada y realmente creo que es publicable, aunque no hemos intentado publicarlo porque quiere revisarlo para mejorarlo.

LM: Lo mismo le pasó a Christopher Paolini, que se pasó dos años enteros sin hacer otra cosa que escribir.

DF: Sí; Bill escribió esta novela y después empezó la secuela, pero era demasiado corto para ser publicado y decidió reescribir la primera. Puede que le salga bien o puede que no, lo que está claro es que cuando trabajan en sus propios proyectos les dedican mucho tiempo, energía y esfuerzo. El otro gran interés de mi hijo son los juegos de mesa. Ha inventado unos cuantos, algunos de los cuales sospecho que son lo suficientemente buenos como para ser comercializados; mi queja es que en vez de pulirlos y terminarlos empieza a diseñar uno nuevo, aunque no debería quejarme porque así es como la gente trabaja en el mundo real; así es como yo mismo trabajo: tengo un cajón lleno de borradores de artículos de economía que nunca he terminado porque tal vez he perdido el interés y he cambiado de tema.

LM: Algunas personas piensan que no todo el mundo puede educar en casa, que no todos los motivos son válidos. Hay, por ejemplo, un debate abierto cada vez que sucede un tiroteo en un colegio y la gente saca a sus hijos; hay quien considera que ése no es un motivo válido para tomar la decisión de hacer homeschooling. ¿Cuál es su opinión al respecto? ¿Son todos los motivos igualmente válidos?

DF: Pienso que ése no es un motivo muy bueno porque ése es un hecho muy poco habitual, pero hay muchos motivos excelentes para sacar a los niños de la escuela. Probablemente sea cierto que no es un método adecuado para todo el mundo, porque cada niño es diferente. Por ejemplo para los niños a los que les resulta importe relacionarse habitualmente con otros niños la escuela puede ser buena, aunque eso igualmente puedes conseguirlo siendo homeschooler. Por otro lado, uno de los problemas de la escuela es que segrega a los niños por edades, así que interactúan sólo entre ellos.

LM: Y eso no es socializar.

DF: Y en cierto sentido todos se convierten en competidores directos porque un niño de catorce años no tiene que demostrar que es más fuerte que uno de seis, pero sí debe demostrar que es más fuerte que otro de su misma edad. Cuando yo tenía catorce años probablemente debería haber ido a clase con chicos de dieciocho o veinte años y haber jugado con niños de diez o doce, porque era intelectualmente precoz pero mis habilidades sociales no eran tan avanzadas. Eso lo puedes hacer si no estás condicionado por el marco escolar, así que la mayoría de la gente no puede hacerlo. Quiero decir, que hay muchas cosas que están mal en la escuela pero, aún así, sigue siendo una opción válida para algunos niños. Hay padres cuyos horarios laborales no les permiten hacerse cargo personalmente de la educación de sus hijos, hay padres que tienen poca paciencia con los niños, etc. Pienso que hay muchos motivos por los que unos padres pueden no querer hacer homeschooling y muchos menos unschooling.

LM: Por supuesto, pero ¿todo el que quiere, puede?

DF: Sí, claro, cualquiera que quiera hacerlo debería poder. Además, en general, los padres siempre van a preocuparse más por sus hijos que cualquier profesor.

LM: Probablemente ése sea el principal motivo por el que el homeschooling funciona.

DF: Por lo que yo sé, ningún profesor en los Estados Unidos ha pedido jamás que le rebajen el sueldo para que sus alumnos puedan tener más recursos, pero los padres lo hacen todo el tiempo.

LM: En España el homeschooling no es legal y algunas familias han sido obligadas a escolarizar por orden judicial. Algunas familias se están yendo del país, incluso. Existe el debate sobre si deberíamos quedarnos aquí luchando por lo que consideramos es nuestro derecho o si deberíamos limitarnos a cuidar de nuestros hijos donde sea que nos permitan hacerlo en libertad. ¿Puede darnos algún consejo?

DF: Pienso que lo principal es cuidar de los hijos, que es fantástico que algunas personas estén dispuestas a tratar de cambiar las cosas pero no tenéis ninguna obligación de hacerlo. Salvar al mundo no es vuestro trabajo. Si os gusta la política y pensáis que tenéis alguna posibilidad de cambiar la ley está muy bien que os dediquéis a ello, pero si no pensáis que podáis cambiar la ley, entonces sólo os quedan dos opciones: vivir debajo del radar o marchar a otro país.

LM: Muchas de las personas que educan en casa en España han pasado antes por el sistema escolar y han tenido algún tipo de problema: bullying, fracaso escolar, diagnósticos y medicación que van en aumento, etc. Estas familias tienen muy claro que no quieren que sus hijos vuelvan a pasar por esas experiencias, ni siquiera aunque lo ordene un juez.

DF: ¿Sería fácil para la gente de aquí mudarse a otro país de habla hispana?

LM: Ciertamente el idioma es una ventaja, pero esos países están muy lejos así que no es fácil para todos. Hay gente mudándose a Portugal, por ejemplo.

DF: Bueno, Portugal está muy cerca; si permite el homeschooling y la inmigración y a vosotros no os resulta muy complicado aprender portugués, puede ser una buena opción. Es buena idea votar con los pies.

LM: Sí, aunque tampoco es un lugar ideal precisamente porque el homeschooling está regulado y hay unos requisitos, como el cumplimiento del currículum oficial y la evaluación, pero eso es mejor que tener un juicio y una sentencia condenatoria.

DF: Nosotros tenemos suerte porque California prácticamente ha desregulado el homeschooling; no sé exactamente cómo fue el proceso, pero tal como ha quedado ahora puedes registrar tu casa como escuela privada. Se supone que tienes que llevar un expediente pero normalmente no lo comprueban. Hace algunos años alguien en la administración educativa consideró que no debía permitirse, pero ya había demasiadas familias haciéndolo así que a nivel político no les convenía cambiar el estado de las cosas. De todos modos, mis hijos ya están en la universidad, así que no me afecta directamente. Tal vez si Cataluña finalmente se independiza tendréis una oportunidad allí.

LM: En realidad su ley autonómica ya prevé la escolarización no presencial, pero aún está por desarrollar, así que no sólo no está vigente sino que no sabemos cuáles serán los requisitos que van a exigir.

DF: Continúo pensando que Sudamérica es una buena opción para los españoles, porque excepto Brasil todos los demás países permiten la educación en casa. Chile es un lugar a considerar, por ejemplo.

LM: Odio preguntarle esto pero debo hacerlo: [impostando la voz] ¿están sus hijos adecuadamente socializados?

DF: [sonríe] Ésa es una pregunta interesante. Están adecuadamente socializados en nuestra sociedad. Diría que están mejor adaptados a la sociedad adulta que la mayoría de los jóvenes, que están adaptados a la sociedad adolescente. Cuando mi hija llegó a la universidad lo pasó mal en parte porque ella era ajena a la cultura adolescente americana. Tenía amigos adultos pero no tenía muchos amigos de su misma edad. Ahora tiene una compañera de piso de su edad con la que se lleva muy bien, así que las cosas han mejorado, pero sí tuvo alguna dificultad para adaptarse. Pero en cierto modo a mi me pasó lo mismo, a pesar de haber sido escolarizado. La cultura a la que yo pertenecía, y que me gustaba más, era mi propia familia así que la gente de la escuela me parecía algo extraña. Creo que sucede lo mismo con mis hijos. Bill, que también está en la universidad, nos llama prácticamente a diario. Con los móviles es muy fácil, en cuanto tiene cinco minutos nos llama para charlar. Me gusta ver que para mis hijos es importante sentirse parte de la familia, además, a mi me gusta más nuestra cultura familiar que la cultura americana, así que el hecho de estar socializados a nuestra familia no es un problema pero sí puede resultar un inconveniente cuando los hijos marchan a la universidad. Mi hija está terminando el último curso de especialización de italiano y mi hijo está terminando historia. En parte le gusta porque su hobby consiste en diseñar juegos de mesa  y suele basarlos en hechos históricos reales. Su nuevo proyecto de juego se llama “La era de los cuatro emperadores” que está basado en la historia de Roma y en las luchas por la sucesión.

LM: Si pudiera dar un sólo consejo a los padres que quieren educar en casa pero que tienen dudas, que no saben si serán capaces o que no saben muy bien cómo empezar, ¿cuál sería?

DF: Que no tienen que saberlo todo. ¡Hay muchos libros! Mi hijo, por ejemplo, aprendió teoría de la probabilidad pero no se la enseñé yo, aunque podría haberlo hecho. Lo que pasó fue que, por su afición a los juegos, sintió curiosidad por las probabilidades de resultados al tirar los dados, así que buscó libros y aprendió. De pequeño, además, había aprendido a leer solo y tanto él como su hermana pronto descubrieron que habiendo aprendido a leer podían aprender casi cualquier cosa sin ayuda de nadie. Casi todo lo que se enseña en la escuela primaria son cosas que los adultos ya saben, en niveles superiores hay cosas que no todos los adultos saben, pero siempre puedes buscar la información por tu cuenta. Básicamente la tarea de los padres no consiste en enseñar cosas a sus hijos sino en ayudarles a aprender, indicarles cuáles son las direcciones posibles, decirles “¿has probado esto?, ¿has buscado en internet?, ¿has ido a la biblioteca?”. Como el unschooling no exige que el padre asuma el rol de profesor, uno no tiene que dedicar horas y horas diarias a enseñar. Lo importante es interactuar mucho con los hijos. Nosotros solíamos dedicar media hora a cada niño a la hora de acostarles. Les leíamos, les cantábamos, les recitábamos poemas, hablábamos con ellos sobre lo que quisieran; también las cenas en familia las pasábamos hablando. En realidad no es muy diferente de lo que hacemos con otros adultos: hablar, pasarlo bien y conocerte; y terminas por relacionarte con gente que te cae bien. Ése es parte del beneficio del unschooling: tener una familia que te gusta y que se ama. Claro que tampoco hay ninguna garantía; no sé si simplemente he tenido suerte. Todos mis hijos se han convertido en personas que me gustan; son diferentes entre sí y en algunas cosas se parecen a mí y en otras a su madre.

LM: No creo que sea simple suerte, ¡algo habrá hecho bien!

DF: No lo sé, pero tenía un temor. La posibilidad de defectos de nacimiento da miedo, claro, pero lo que más miedo da es la idea de tener hijos a los que no les gustas o que no te gustan. Por desgracia, eso a veces pasa, así que no sé si he tenido suerte, o si es cuestión de genética. Tampoco tenemos una muestra suficiente para investigarlo. Si tuviera cien hijos tal vez podríamos comparar. Pero desde luego los que tengo son gente maravillosa.

LM: Le agradezco profundamente que nos haya atendido, profesor.

DF: Gracias. Os deseo lo mejor con vuestros hijos y, si queréis cambiar la ley, ¡buena suerte!

- Imagen: David Friedman, de sitio web y blog.
- Imagen: Laura Mascaró, sitio web y G+ .
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