Ads-728

Ads-728

Psicología

Astrofísica

Genética

Neurociencia

» » Las empresas ineficientes son las que quieren limitar la competencia

Referencia: Phys.org, 14 junio 2013
por Stephen King, The Conversation.

Australia. Si hay una revisión "exhaustiva" de las leyes de la competencia después de las próximas elecciones, debería ser dirigida por un grupo de sexagenarios. Sí, por personas de al menos sesenta años.

¿Por qué? Porque seguro que recuerdan el mal negocio que había antes de nuestras leyes actuales de la competencia, y saber que nuestras leyes sobre la competencia actuales tratan sobre todo de la protección de los consumidores, y no de la protección de las empresas ineficientes.

Antes de la introducción de las primeras leyes de competencia efectiva en el año 1974, las empresas australianas eran anti-competencia y contra el consumidor. Como señala al respecto Vijaya Nagarajan, de la Universidad Macquarie, en su próximo libro sobre la ley de la competencia australiana (ANUepress), en la década de 1950:

"Los cárteles eran una las características de la vida australiana, las prácticas colusorias eran comunes y la industria australiana estaba siempre muy concentrada".

De igual manera: "Normalmente, estas prácticas restrictivas no se consideraban como inadecuadas, y solían llamarse ‘comercio ordenado’ ..."

Ahora bien, ¿por qué existían estos límites a la competencia y por qué se cambió la ley para eliminarlos?

Partiendo de la segunda cuestión, las leyes cambiaron porque la competencia ayuda a los consumidores y a que crezca la economía.

La competencia protege a los consumidores de los precios altos y de productos de baja calidad. Se protege a los consumidores de las empresas que de otro modo podrían tratar a sus clientes con menosprecio porque estos no tendrían otros sitos a dónde acudir.

La competencia ayuda a crear una economía dinámica y en crecimiento. Impulsa la innovación. Esto crea incentivos para que las empresas ofrezcan mejores productos a precios más bajos. A buscar las piezas más innovadoras de nuestra economía y que a menudo se comprueba que son también los más competitivos.

La competencia, sin embargo, no ayuda a esas empresas perezosas o con mala gestión a la hora de aumentar sus beneficios. La competencia es la maldición de toda persona de negocios que quiere una vida fácil.

En pocas palabras, la competencia es el enemigo de los competidores mediocres. Si existe una fuerte competencia, entonces cada negocio tiene que mantenerse atento. Tiene que pensar en cómo mejorar sus ofertas a los consumidores todos los días. Tiene que pensar en lo que quieren los consumidores y en lo que les está ofreciendo.

Si los consumidores quieren precios más bajos, adelante.

Si los consumidores quieren mayor calidad, adelante.

Si los consumidores quieren productos éticos, adelante.

La competencia pone la responsabilidad en los consumidores. Y si un negocio no puede dar ese servicio a los consumidores, entonces lo hará su rival. El rival ganará y el negocio fallido desaparecerá.

En los negocios, la competencia es corta, desagradable y brutal. No es de extrañar que las empresas mediocres odien la competencia y quieran limitarla. A estas empresas les resulta mutuamente beneficioso poder evitar la competencia entre los operadores y aumentar las barreras para impedir la entrada de nuevos competidores.

Es por ello que necesitamos leyes de competencia eficaces, para proteger a los consumidores y a la economía de esas empresas mediocres que prefieren connivencia (la colusión) a la innovación.

Cualquier revisión de las leyes de la competencia requiere mantener el enfoque en el consumidor. Sin embargo, en gran parte del reciente debate sobre la política de la competencia en Australia se está olvidando al consumidor. Más bien, la atención se está centrando en los competidores, o por lo menos, en las empresas que están encontrando las cosas muy difíciles. Éstas pueden ser empresas multinacionales como la Ford, o pequeños negocios como el videoclub local. A estas maltrechas empresas les gusta el lucro sin competencia. El beneficio puede venir del dinero pagado por los contribuyentes (p. ej., en la industria del automóvil), por obtener productos baratos a costa de otros (p. ej., la industria química quiere un sistema de ‘reserva de gas'), o restringiendo la capacidad para competir de las empresas más eficientes (p. ej., limitando la cuota de mercado en los supermercados).

Cada una de estas intervenciones reducen la competencia y perjudica a los consumidores . Sin embargo, los grupos de presión (lobby) están impulsando éstas y otras propuestas contrarias a la competencia. Si consiguen llevar dichas propuestas a la legislación, entonces obtendrán un beneficio económico significativo, en detrimento de los clientes.

Este año es el vigésimo aniversario de investigación del comité  Hilmer en la National Competition Policy. Dicha revisión revolucionó nuestras leyes sobre la competencia y fue el pistoletazo de salida para la economía australiana. En lugar de ser una república bananera, Australia ha estado disfrutando de dos décadas de crecimiento sostenido por esta reforma de la competencia.

Sería trágico que, cumpliendo este vigésimo aniversario, la revisión exhaustiva de las leyes de competencia se raptada por los intereses creados de aquellos que quieren limitar la competencia. Esto no haría más que conducir a Australia una vez más por el camino de la república bananera. Por desgracia, el debate político actual sugiere que este riesgo es real.


- Fuente: The Conversation .
- Artículo original: Why (inefficient) businesses want to limit competition.
.

«
Next
Entrada más reciente
»
Previous
Entrada antigua
Editor del blog Pedro Donaire

Filosofía

Educación

Deporte

Tecnología

Materiales