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sábado, 23 de febrero de 2013

Premios Nobel de Física y segundas oportunidades


Por Ashutosh Jogalekar | 21 de febrero 2013

Hace unos días atrás escribí un artículo hablando sobre los químicos que hicieron un trabajo importante después de recibir un Premio Nobel. Los ejemplos son pocos, pero notables, y lograr algo importante en el trabajo científico es bastante difícil, así que hacer más de uno sin duda debería ser reconocido. Un comentarista apuntó que es probable que haya más casos de este tipo en la física, así que decidí averiguarlo. Miré la lista de todos los premios Nobel de Física desde 1900 y encontré interesantes ejemplos y tendencias.

Podemos a empezar con los dos físicos mejor considerados del siglo XX en cuanto a sus logros científicos e influencia filosófica, Albert Einstein y Niels Bohr. Einstein recibió el Premio Nobel en 1921 después de haber hecho el trabajo por el que pasaría a la historia, y eso incluye los cinco trabajos pioneros publicados en el "annus mirabilis" de 1905, su colaboración en las estadísticas de Bose-Einstein junto a Satyendranath Bose y su trabajo sobre los fundamentos del láser. Después de 1921, Einstein no consiguió nada de estatura similar, pero se volvió a hacerse famoso por una persistente controversia, su batalla con Niels Bohr acerca de la interpretación de la teoría cuántica, la cual comenzó en la conferencia de Solvay, en 1927, y continuó hasta el final de su vida. Esto condujo al célebre artículo sobre la paradoja EPR en 1935, que sentó las bases para todas las futuras discusiones acerca del extraño fenómeno conocido como entrelazamiento cuántico.

El mismo Bohr estaba en la cúspide de su fama cuando recibió el premio en 1922. Ya era famoso por su modelo atómico de 1913, pero aún no se conocía como el gran maestro de la física (tal vez el más grande del siglo), una guía no sólo por el desarrollo filosófico de la teoría cuántica, sino de la carrera de uno de los los físicos teóricos más importante del siglo, entre otros, como Heisenberg, Gamow, Pauli y Wheeler. Aparte de sus réplicas a las objeciones de Einstein a la mecánica cuántica, que Bohr publicó en los años 30, contribuyó a otra idea de enorme importancia, tanto para la física como los asuntos mundiales. En 1939, mientras andaba a trompicones sobre la nieve de la Universidad de Princeton, en el Instituto de Estudios Avanzados, Bohr se percató de que el uranio-235 era responsable de la fisión nuclear. Esto allanó el camino hacia la separación del U-235 de su hermano más pesado el U-238, llevando directamente a la bomba atómica. En la misma línea, Bohr colaboró ​​con su joven protegido, John Wheeler, para formular el así llamado modelo de fisión de la gota líquida, que asemejaba el núcleo a una gota de agua, disparando un neutrón apropiadamente energético en un montaje y ver como se tambaleaba y finalmente se desintegraba. Otto Hahn, que posteriormente fue el señalado descubridor de la fisión nuclear, y ganó el Premio Nobel por ello, junto con Fritz Strassman, Lisa Meitner y Otto Frisch, aunque Bohr también merecía una parte de este premio.


Y ya que estamos hablando de los Premios Nobel, qué mejor que uno que dio lugar a otro segundo Premio Nobel. Como todos saben, este logro singular pertenece a John Bardeen, que sigue siendo la única persona en ganar dos premios Nobel de física, uno por la invención del transistor y otro por la teoría de la superconductividad. Y de igual manera que su homólogo en la química, Fred Sanger, que también ganó dos premios en la misma disciplina, Bardeen puede ser el físico más modesto del siglo XX. Asimismo, a lo largo de líneas similares, Marie Curie ganó otro premio en química después de su obra pionera sobre la radiactividad con Pierre Curie.

Vamos a considerar otros similares, también notables. Cuando Hans Bethe ganó el premio por su explicación de las reacciones de fusión que alimentan el sol, el comité del Nobel le dijo que tenían problemas para decidir cuál de sus logros deberían recompensar. Tal vez ningún otro físico del siglo XX haya contribuido a la física tan persistentemente durante tanto tiempo. La magnitud del cuerpo de trabajo de Bethe es enorme y él continuó trabajando productivamente hasta bien entrados los años noventa. Después de hacer varias contribuciones importantes a la física nuclear, la cuántica y la física del estado sólido en la década de 1930 sirvió como jefe de la división teórica en Los Alamos durante la guerra; Bethe supo abrir la puerta a la joya de la corona de la electrodinámica cuántica, haciendo el primer cálculo decisivo del efecto Lamb, que estaba desafiando las mentes de los mejores físicos. Este trabajo culminó con el Premio Nobel que fue otorgado a Feynman, Schwinger y Tomonaga en 1965. Más tarde, Bethe proporcionó una solución importante para el rompecabezas solar de neutrinos, en el que los neutrinos cambian de un tipo a otro en su viaje hacia la tierra desde el sol. No hay duda de que Bethe fue un ejemplo supremo de una segunda oportunidad.

Otro ejemplo destacado fue Enrico Fermi, quizás el físico más versátil del siglo XX, experto por igual tanto en la teoría como el experimento. Después de ganar un premio en 1938 por sus investigaciones sobre las reacciones inducidas por neutrones, Fermi fue la clave detrás de la construcción del primer reactor nuclear del mundo. El mismo que diseñó el primer reactor nuclear y que también formuló las estadísticas de Fermi-Dirac y la teoría de la desintegración beta. Existe un gran número de conceptos, leyes y teorías (por no hablar de escuelas, edificios y laboratorios) que llevan su nombre y conforman un fiel testimonio de su mente. Y logró todo esto antes de que su vida se viera truncada a la edad de 53 años.

Y hablando de diversidad, tampoco tiene discusión de las segundas oportunidades parecen ignorar a Philip Anderson. Este hombre pasó toda su carrera en Bell Labs antes de trasladarse a Princeton. El alcance de la influencia de Anderson en la física se vuelve evidente cuando consideramos a la mayoría de la gente que habla hoy acerca de sus ideas de no ganadoras de Premio Nobel. Estas incluyen una de las primeras descripciones del mecanismo de Higgs (Anderson sigue siendo considerado por algunos como posible candidato al Nobel de Higgs) y el lanzamiento de la primera salva en la "guerra de reduccionismo", que vino a cuento tras su artículo en Science, en 1972, titulado “More is Different”, que desde entonces se ha convertido en un clásico de la crítica del reduccionismo. Ahora, a sus ochenta años, Anderson continúa escribiendo artículos y ha escrito un libro que muestra muy bien su amplia gama de intereses y su estilo incisivo, mordaz y humorístico.

Hay otros candidatos interesantes que aparecen en la lista. Luis Alvarez fue un físico experimental excepcional, que hizo importantes contribuciones a la física de partículas y la nuclear. Pero después de su Premio Nobel, en 1968, contribuyó a un conjunto de campos muy diferentes, como la ciencia planetaria y la biología evolutiva. En 1980, junto con su hijo Walter, Alvarez escribió un artículo seminal proponiendo a un asteroide gigante como causa de la extinción de los dinosaurios. Este descubrimiento de la "límite K/T" cambió radicalmente nuestra comprensión de la historia de la Tierra, y es también, uno de los ejemplos más ilustrativos de colaboración entre padre e hijo.

Hay unos cuantos científicos más por considerar, incluyendo a Murray Gell-Mann, Steven Weinberg, Werner Heisenberg, Charles Townes y Patrick Blackett, que continuaron haciendo contribuciones importantes. Vale la pena reseñar que esta lista se centra en los logros después de ganar el premio, una lista de solo "trayectorias" incluiría a muchos más científicos, entre ellas a Lev Landau, Subrahmanyan Chandrasekhar y Max Born. También es importante centrarse en las actividades de no investigación de que no están relacionadas con la ciencia. Una lista de estos logros abarcaría la enseñanza (Feynman, Fermi, Bohr, Born), la narrativa (Blackett, Feynman, Bridgman, Weinberg), la ciencia y la política (Bethe, Compton, Millikan, Rabi) y la administración (Bragg, Thomson, de Gennes, Rubia). La genuina investigación no es la única cosa en la que sobresalen los grandes científicos.


- Autor: Ashutosh (Ash) Jogalekar es un químico interesado en la historia y la filosofía de la ciencia.
- Imagen 1: Luis y Walter Alvarez en Italia en 1981 (Photo: LBNL). Wikipedia.
- Imagen 2: Tercer Congreso de Solvay (1921). De pie de izquierda a derecha: William Lawrence Bragg, Wander Johannes de Haas, Charles Glover Barkla, Karl Manne Siegbahn, Léon Brillouin. Sentados de izquierda a derecha: Albert Abraham Michelson, Martin Knudsen, Jean Perrin, Brillouin, Paul Langevin, Ernest Solvay, Owen Willans Richardson, Hendrik Antoon Lorentz, Joseph Larmor, Ernest Rutherford, Heike Kamerlingh Onnes, Robert Andrews Millikan, Pieter Zeeman, Marie Curie, Maurice de Broglie.
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