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» » » ¿Podría el lenguaje humano haber evolucionado a partir del canto de los pájaros?

Referencia: MIT.edu .
por Peter Dizikes, 21 febrero 2013

"Los sonidos emitidos por las aves ofrecen en varios aspectos la analogía más cercana con el lenguaje", escribió Charles Darwin en "The Descent of Man" (1871), mientras estudiaba cómo los seres humanos aprendieron a hablar. El idioma, especuló, pudo haber tenido su origen en el canto, lo que "pudo haber dado lugar a palabras que expresaran diversas emociones complejas".

Ahora, los investigadores del MIT, junto con un investigador de la Universidad de Tokio, afirman que Darwin se hallaba en el camino correcto. A su juicio, sugieren que el lenguaje humano es un injerto de dos formas de comunicación que se encuentran en el resto del reino animal: en primer lugar, las canciones elaboradas por las aves, y segundo, los más utilitarios tipos de expresión portadores de información observados en la diversidad de otros animales.

"Fue combinación accidental lo que provocó el lenguaje humano", dice Shigeru Miyagawa, profesor de lingüística del MIT, en la facultad de Lingüística y Filosofía, y co-autor de un nuevo estudio publicado en la revista Frontiers in Psychology .

La idea se basa en la conclusión de Miyagawa, tal como detalló en un trabajo anterior, que hay dos "capas" en todo lenguaje humano: una capa de "expresión", que comprende la organización cambiante de frases, y una capa de "léxico", que se refiere a la contenido central de una oración. Su conclusión, a su vez, se basa en trabajos anteriores de lingüistas como Noam Chomsky, Kenneth Hale y Samuel Jay Keyser.

Basándose en un análisis de la comunicación animal, y utilizando el marco de Miyagawa, los autores dicen que el canto de los pájaros se parece mucho a la capa de expresión de las oraciones humanas, mientras que la agitación nerviosa de la comunicación de las abejas, o los mensajes cortos y audibles de los primates, son más parecidos a la capa de léxico. En algún momento, entre 50.000 y 80.000 años, los humanos pudieron fusionar estos dos tipos de expresión en una única forma sofisticada de lenguaje.

"Había dos sistemas preexistentes", apunta Miyagawa, "como manzanas y naranjas que acabaron pasando a ser un conjunto."

Este tipo de adaptaciones de estructuras existentes son comunes en la historia natural, señala Robert Berwick, co-autor del artículo, y profesor de lingüística computacional en el Laboratorio del MIT para Sistemas de Información y Decisión, en la facultad de Ingeniería Eléctrica y Ciencias Informáticas.

"Cuando evoluciona algo nuevo, a menudo se construye a partir de piezas viejas", indica Berwick. "Vemos repetirse esto una y otra vez en la evolución. Las viejas estructuras pueden cambiar un poco y adquieren radicalmente nuevas funciones. "

Un nuevo capítulo en el cancionero

El nuevo estudio, “The Emergence of Hierarchical Structure in Human Language”, ha sido co-escrito por Miyagawa, Berwick y Kazuo Okanoya, biopsicólogo en la Universidad de Tokio, experto en comunicación animal.

Para considerar la diferencia entre la capa de expresión y la capa léxica, se toma una simple frase: "Todd vio un cóndor". Es fácil crear variaciones de esto, como "¿Cuándo vio Todd un cóndor?" Esta reordenación de elementos se coloca en la capa de expresión y nos permite añadir complejidad y hacer preguntas. Pero la capa léxica continúa inalterada, ya que contiene los mismos elementos básicos: el sujeto, "Todd", el verbo "ver", y el objeto "cóndor".

Pero el cancionero carece de una estructura léxica, en su lugar, los pájaros cantan melodías aprendidas en lo Berwick llama, la estructura "holística"; la canción entera tiene un significado, ya sea sobre el apareamiento, el territorio u otras cosas. El pinzón bengalí, como señalan los autores, puede cantar partes de melodías anteriores, y eso permite una mayor variación y comunicación de más cosas, un ruiseñor puede ser capaz de recitar de 100 a 200 melodías diferentes.

Por el contrario, otros tipos de animales tienen modos de expresión más escueto, sin la misma capacidad melódica. Las abejas se comunican visualmente, usando una precisa agitación nerviosa, para indicar las fuentes de alimentos a sus compañeras; otros primates pueden hacer una gran variedad de sonidos, entre ellas las advertencias sobre depredadores, además de otros mensajes.

En los humanos, de acuerdo con Miyagawa, Berwick y Okanoya, fructifica la combinación de estos sistemas. Podemos comunicar la información esencial, como las abejas o primates, pero, al igual que las aves, también tenemos una capacidad melódica y de recombinación de las partes de nuestro lenguaje pronunciado. Por esta razón, nuestros vocabularios finitos pueden generar una cadena aparentemente infinita de palabras. De hecho, los investigadores sugieren que los humanos tenían la habilidad de cantar, tal como Darwin conjeturó, y más tarde se las arreglaron para integrar determinados elementos léxicos en esas canciones.

"No es un paso demasiado largo para conseguir unir la capacidad de construir estos patrones complejos, en vez de una canción, con palabras", según Berwick.

Como se indica en el estudio, algunos de estos "notables paralelismos" entre la adquisición del lenguaje de aves y humanos se incluye la etapa vital en que cada uno recoge lo mejor del lenguaje, y la parte del cerebro usada para el lenguaje. Otra similitud, apunta Berwick, se refiere a la visión del célebre Morris Halle, profesor emérito de lingüística del MIT, que observó que "todas las lenguas humanas tienen un número finito de patrones de estrés, un cierto número de patrones de ritmo. Bueno, en el canto de los pájaros, también existe este número limitado de patrones de ritmo."

Pájaros, abejas y delfines

Norbert Hornstein, un profesor de lingüística de la Universidad de Maryland, dice que este trabajo ha sido "muy buena acogido" entre los lingüistas, y "tal vez pueda ser el documento estándar para la comparación del lenguaje de los pájaros cantores en los siguientes cinco años".

Hornstein añade que le gustaría ver otra comparación de la producción cantos de pájaros y de sonidos del lenguaje humano, así como más investigación neurocientífica, tanto para las aves como en humanos, a fin de ver cómo los cerebros están estructurados para formar sonidos.

Los investigadores reconocen que serían deseables más estudios empíricos sobre el tema.

"Es tan sólo una hipótesis", dice Berwick. "Pero es una manera de poner de manifiesto lo que Darwin decía muy vagamente, porque ahora sabemos más sobre el lenguaje."

Miyagawa, por su parte, afirma que es una idea viable, en parte, porque podría estar sujeto a un mayor escrutinio, conforme los patrones de comunicación de otras especies sean examinados con más detalle. "Si esto es correcto, entonces, el lenguaje humano tiene un precursor natural en la evolución, que podemos comprobar realmente en la actualidad", añadiendo que las abejas, aves y otros primates todos podrían ser fuentes de más investigación.

La investigación del MIT, basada en la lingüística, se ha caracterizado  ampliamente por la búsqueda de los aspectos universales en todos los lenguajes humanos. Con este trabajo, Miyagawa, Berwick y Okanoya esperan estimular a otros a pensar en la universalidad del lenguaje en términos evolutivos. No se trata sólo de una construcción cultural al azar, dicen, sino que está basado, al menos parcialmente, en la capacidad que los humanos comparten con otras especies. Al mismo tiempo, señala Miyagawa, el lenguaje humano es único, en el que dos sistemas independientes de la naturaleza, combinados por nuestra especie, nos permite generar ilimitadas posibilidades lingüísticas, aunque dentro de un sistema restringido.

"El lenguaje humano no es libre, está basado en reglas", señala Miyagawa. "Si estamos en lo cierto, el lenguaje humano tiene una muy fuerte restricción sobre lo que se puede y no se puede hacer, en base a sus antecedentes en la naturaleza".


Imagen: recreación de pájaros cantores .
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