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» » » » » Los problemas del mercurio

Referencia: Nature.com .
por Jane Qiu, 9 January 2013

Los gobiernos están a punto de aprobar un primer instrumento jurídicamente vinculante, un tratado global para hacer frente a la contaminación de mercurio. Su objetivo es limpiar el legado de siglos de emisiones sin trabas de este metal tóxico, y para limitar la contaminación futura de fuentes tan diversas como las plantas de energía de carbón y la minería de oro.

Los delegados de 128 países esperan reunirse la próxima semana en Ginebra, Suiza, para una quinta y última ronda de negociaciones sobre el tratado. Todos coinciden en que es necesario actuar con urgencia para reducir las emisiones de mercurio, ya que plantea riesgos para el medio ambiente y la salud humana. Pero el consenso sobre la forma de lograrlo no es tan fácil. Los mayores emisores actuales, en Asia, quieren saber por qué deben asumir la carga de la limpieza, cuando gran parte de la contaminación por mercurio en el mundo se debe al crecimiento del pasado económico de los países desarrollados, un argumento que es paralelo a uno de los principales obstáculos para un acuerdo sobre los gases de efecto invernadero a nivel internacional.

Sin embargo, con el mercurio a la deriva libremente a través del aire, el suelo, los ríos y los océanos, es crucial cerrar las negociaciones para "un tratado global que pueda aplicarse en todos los países", señala Fernando Lugris, presidente del Comité Intergubernamental de Negociación de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), que coordina el tratado.

Según la versión preliminar del Informe del Mercurio Mundial de 2013 del PNUMA, alrededor de 6.500 toneladas de mercurio se emitieron al aire en 2010. Aproximadamente el 30% provenía de las actividades humanas, y otro 15% de fuentes naturales, como los volcanes y la erosión. El resto era de la re-emisión de los suelos, agua y la vegetación que liberan el mercurio al medio ambiente desde hace décadas. "Una vez emitido al aire, es como un genio escapado de la botella", apunta David Streets, científico ambiental del Argonne National Laboratory de Illinois. "Se necesitan décadas o incluso siglos para que pueda repararse."

El informe del PNUMA señala que las concentraciones de mercurio por encima de los 100 metros de los océanos se han duplicado en el último siglo, los principales predadores marinos del Océano Ártico contienen hasta 12 veces más mercurio que en la época preindustrial, y los mariscos contaminados son un fuente importante para la exposición humana. La Organización Mundial de la Salud (OMS) clasifica el mercurio como una de los diez principales sustancias químicas de mayor preocupación para la salud pública, puede dañar el cerebro y es particularmente peligroso para los fetos.

Streets estima que, la actividad humana ha lanzado un total de alrededor de 350.000 toneladas de mercurio, aproximadamente el 40% de las emisiones que se han producido antes de 1850 (ver imagen de abajo). Gran parte del resto provenía de las minas de plata y oro del siglo XIX, cuando el mercurio se utilizaba para extraer los metales preciosos. Sin embargo, las emisiones han aumentado en las últimas décadas, impulsadas por la pequeña minería o la artesanal del oro en África y latinoamérica, además de por la rápida industrialización de Asia (D. G. Streets et al. Environ. Sci. Technol. 45, 10485–10491; 2011). China es actualmente el más grande emisor, aportando el 30% de las emisiones antropogénicas.

D. G. Streets et al. Environ. SCI. Technol. 45, 10485–10491 (2011)/UNEP.
La limpieza de los procesos industriales, por ejemplo, por captura de mercurio, que se libera a partir de la quema de carbón, implica una tecnología muy costosa. En las negociaciones, "la mayor controversia es sobre quién debe pagar", explica Ludovic Bernaudat, experto en mercurio en la Organización de las Naciones Unidas para el Desarrollo Industrial en Viena. "Hay muchísima tensión en estos momentos."

Antes de la última ronda de negociaciones, en junio de 2012, los debates tuvieron el objetivo de llegar a un acuerdo para que todos los países limitasen las emisiones de mercurio; pero las naciones en desarrollo, como China y la India, teniendo solamente a China como emisor, insistieron en que esto sería injusto, a menos que las naciones desarrolladas ayudaran con los gastos y las tecnologías. Las medidas comunes para controlar la contaminación del aire tienen el potencial de reducir las emisiones de mercurio de las plantas de carbón en un 36%, “pero para llegar más lejos cabría la necesidad de controles específicos de las tecnologías que pueden eliminar las emisiones de mercurio en un 90%, que sólo están disponibles en los países desarrollados", enfatiza Wang Shuxiao, un científico de medio ambiente de la Universidad Tsinghua en Beijing, que forma parte de la delegación china.

No es probable que los países desarrollados se comprometan a financiar la transferencia de esas tecnologías. Los negociadores pueden establecer un acuerdo que obligue a los países a marcarse objetivos nacionales para llevar a cabo mejores medidas de control del mercurio, y reforzarlo con programas de vigilancia. El PNUMA prevé que estas medidas podrían reducir las emisiones en las regiones industriales en un 25% para 2020, comparado con un incremento de hasta un 25% en un escenario como el actual.

El tratado también busca limitar las emisiones de la minería artesanal del oro, que en gran parte no está regulada. Los mineros encharcan el triturado en mercurio para formar una amalgama que deja atrás las impurezas, al calentar la amalgama se libera el oro, pero el mercurio escapa al aire. "La mayoría de ellos no son conscientes de los peligros para la salud del vapor de mercurio y nadie lleva máscara", comenta Nicola Pirrone, director del Instituto de Investigación de la Contaminación Atmosférica de Roma. El tratado, probablemente recomiende que los países registren y controlen la minería, y alentará tecnologías que capten el vapor de mercurio, o que usen chorros de agua o aire para separar el oro de los minerales (véase Nature 486, 306–307; 2012).

A finales de febrero, en el Foro Medioambiental Mundial en Nairobi, el Consejo de Gobierno del PNUMA debatirá el proyecto de tratado que surja de la reunión de la próxima semana. El PNUMA espera que los países ratifiquen este tratado a finales de este año. Incluso si el tratado no estableciera límites obligatorios, "debería crear el impulso suficiente para un compromiso por parte de los países en hacer esfuerzos serios para abordar el problema", señala John Munthe, investigador de política medioambiental en el Instituto de Investigación Ambiental de Suecia, en Estocolmo. "Hay un montón de cosas no tan difíciles de hacer que podrían marcar una gran diferencia en la reducción de las emisiones de mercurio a nivel mundial."


- Imagen 1: Pequeña minería del oro, es una creciente fuente de emisiones tóxicas de mercurio. Sven Torfinn/Panos Pictures.
- Fuente: Nature 493, 144–145 (10 January 2013) doi:10.1038/493144a.
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