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» » » El valor de la creatividad y la imaginación

por Ingrid Wickelgren, 4 de enero 2013

Esto es un extracto del libro “Mastermind: How to Think Like Sherlock Holmes” (Mastermind: Cómo pensar como Sherlock Holmes)”, de Maria Konnikova.

"Me causa sorpresa que la gente no crea que haya imaginación en la ciencia", dijo una vez el físico ganador del Nobel, Richard Feynman. No sólo es un punto de vista claramente falso, sino que, además, "es un tipo muy interesante de imaginación, a diferencia de la del artista. La gran dificultad es tratar de imaginar algo que nunca has visto, que sea consistente en todos los detalles con lo que se conoce, que sea diferente de lo que haya sido pensado y, además, deba ser definido y no precisamente como una propuesta vaga."

La imaginación asume cosas de la observación y la experiencia y las recombina en algo nuevo.

En 1968, el salto de altura quedó como un deporte bien establecido. Se podía correr y saltar, y recorrer su camino hasta la barra de varias maneras. En los primeros días, probablemente se usaba el salto de tijeras, lanzabas tus piernas hacia arriba haciendo la tijera a medida que sobrepasabas la barra, pero durante los años sesenta, se estaba usando el straddle o rodillo del vientre, mirando hacia abajo y extendiéndose para sobrepasar la barra. Sea cual sea el estilo que se utilizara, todos terminaban mirando hacia delante cuando hacían el salto. Imaginarse tratando de saltar hacia atrás era, cuando menos, ridículo.

Dick Fosbury, sin embargo, pensó que no lo era tanto. A lo largo de su tiempo en la escuela secundaria, había estado desarrollando un estilo que miraba hacia atrás, y después, en la universidad, le llevó más alto de lo que nunca había logrado. Él no estaba seguro de por qué lo hizo así. No le importaba que nadie más estuviera haciéndolo. Él saltaba con la sensación de satisfacción. La gente bromeaba y se reía. El salto de Fosbury les parecía tan ridículo como sus ideas (y su inspiración  también sonaba un tanto ridícula. Cuando le preguntaron acerca de su enfoque, contestó a Sports Illustrated, "Yo ni siquiera pienso que es un salto de altura. Y eso es un pensamiento positivo. Simplemente dejo que suceda"). Sin duda, nadie esperaba que participara en el equipo olímpico de EE.UU. por no hablar de ganar los Juegos Olímpicos. Pero lo hizo, y ganó, y estableció los récords estadounidenses y olímpicos con su salto de 7 pies de 2,24 metros, a sólo 3,81 centímetros por debajo del récord mundial.

Con una técnica sin precedentes, conocida como el Fosbury Flop, Fosbury hizo lo que muchos otros atletas más tradicionales no habían logrado: él revolucionó, literalmente, todo el deporte del salto. Incluso después de su victoria, las expectativas eran que él seguiría siendo un pájaro solitario, saltando con su estilo esotérico, mientras que el resto del mundo miraba. Sin embargo, desde 1978 no ha habido récord mundial establecido por alguien que no haya utilizado el estilo floper; y en 1980, trece de los dieciséis finalistas olímpicos fueron flopeando (dejándose caer) al otro lado de la barra. A día de hoy, el flop sigue siendo el estilo dominante en el salto de altura. El straddle se ve viejo e incómodo en comparación. ¿Por qué no se le había ocurrido sustituirlo a nadie antes?

Fosbury ni siquiera era un saltador especialmente talentoso. Toda la cuestión residía en su enfoque. La imaginación nos permite ver cosas de otra manera, ya sea que un hombre aparentemente muerto esté realmente vivo o que una manera de saltar, vuelto de espaldas, sea la mejor forma de saltar adelante.

Mantener la distancia

Una de las formas más importantes de facilitar el pensamiento imaginativo es mediante el distanciamiento. En "The Adventure of the Bruce-Partington Plans", uno de los casos tardíos de la relación Holmes-Watson, donde Watson observaba:


Una de las más notables características de Sherlock Holmes era su poder de lanzar su cerebro al margen de la acción y enfocar todos sus pensamientos en las cosas más ligeras, aunque supiera que no iba a reportarle ninguna ventaja. Recuerdo que durante todo un memorable día se perdió en una monografía que había empezado sobre la Polyphonic Motets de Lassus. Por mi parte, no era capaz de ese poder de desapego, y ese día, en consecuencia, me pareció interminable.

Obligar a tu mente a volver atrás es harto difícil de hacer. Parece contra-intuitivo cuando has llegado bastante lejos en un problema que quieres resolver. Pero, en realidad, la característica no es tan notable, ya sea para Holmes o para cualquier individuo que sea un pensador profundo. Lo que le parecía notable a Watson (aun admitiendo carecer de dicha habilidad) y le resultaba tan difícil de explicar, era por qué él tan a menudo fallaba cuando Holmes tenía éxito.

El psicólogo Yaacov Trope argumenta que la distancia psicológica puede ser uno de los pasos más importantes que puedes asumir para mejorar el pensamiento y la toma de decisiones. Se puede ver de muchas formas: temporal, o distancia en el tiempo (futuro y al pasado), espacial, o distancia en el espacio (físicamente cerca o lejos de algo); social, o distancia entre las personas (como lo ve otro), y el hipotético, o distancia de la realidad (cómo podrían haber sucedido las cosas). Pero cualquiera que sea la forma, todas estas distancias tienen algo en común: todos ellas requieren trascienden el momento inmediato en tu mente. Todos ellas requieren un paso atrás.

Trope postula que cuanto más nos distanciamos, más general y abstracta se vuelve nuestra interpretación y nuestra perspectiva, y cuando desde nuestra propia perspectiva más nos distanciamos, más amplia será la imagen que estamos considerando. Por el contrario, a medida que nos acercamos, nuestros pensamientos se vuelven más concretos, más específicos, más prácticos, y lo más cercano es nuestro punto de vista egocéntrico, con un imagen aún más pequeña y limitada que lo que confrontamos. Nuestro nivel de influencia conceptual va desde cómo evaluar una situación hasta cómo, en última instancia, decidimos interactuar con ello. En pocas palabras, afecta a nuestras decisiones y nuestra capacidad para resolver problemas.

En esencia, la distancia psicológica cumple con algo muy importante: emplea el sistema Holmes. Fuerza a una reflexión silenciosa. El distanciamiento se demuestra que mejora el rendimiento cognitivo, desde la resolución del problema real a la capacidad de ejercer el autocontrol. Los niños que utilizan técnicas psicológicas de distanciamiento, p. ej., la visualización de malvaviscos como nubes hinchadas, son más capaces de demorar la gratificación y esperar a una recompensa mayor más adelante. Los adultos que se les dice que vuelvan atrás e imaginen una situación desde una perspectiva más general, adoptan mejores juicios y evaluaciones, y poseen una más óptima autoevaluación y una menor reactividad emocional. Las personas que emplean el distanciamiento en las típicas situaciones de resolución de problemas salen por delante de sus homólogos más inmersos en los problemas. Y aquellos que tienen una visión distanciada de las cuestiones políticas, tienden a crear evaluaciones más capaces de resistir el paso del tiempo.


- El artículo es un extracto de “Mastermind: How to Think Like Sherlock Holmes”. Reproducido de acuerdo con Viking, de Penguin Group (EE.UU.) Inc., Copyright © 2013 por Maria Konnikova.
- Imagen 1) Libro “Mastermind: How to Think Like Sherlock Holmes”.
- Imagen 2) Sherlock Holmes y Doctor Watson. Publicado en "The Adventure of Silver Blaze", apareció en The Strand Magazine en Deciembre de 1892, con el nombre de "Holmes gave me a sketch of the events". Autor, Sidney Paget (1860-1908). Wikimedia.
- Imagen 3) Maria Konnikova. Cortesía de Margaret Singer y Max Freeman.
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