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» » El muérdago es la vida de los bosques

Referencia: NewScientist.com .
Por Stephanie Pain, 31 de diciembre 2012

Tal vez deberíamos olvidarnos de la reputación de parásito asesino de árboles, y empezar a considerar al muérdago como el héroe anónimo de los bosques.

Para el ecologista australiano David Watson, el muérdago no es una plaga que absorbe la vida de los árboles. Ha pasado más de una década estudiando muérdagos en tres continentes, con la misión de renovar la reputación de estas raras plantas parásitas. Y lo que ha descubierto desafía todo lo que creías saber sobre este colgante botánico.

En primer lugar, olvídate del muérdago de tarjetas de Navidad, de besos arrebatados, druidas y de mitos antiguos: la Viscum album de Europa es sólo una de más de 1300 especies en todo el mundo. Los muérdagos se encuentran en todos los continentes excepto en la Antártida. La mayoría crece en las ramas de los árboles y forman grupos densos y verdes de los que salen en cascada tallos suculentos. Los muérdagos han evolucionado al menos cinco veces en diferentes grupos de plantas. Son hemiparásitas: fabrican sus propios carbohidratos mediante la fotosíntesis y adquieren el agua y los minerales a través del sistema vascular de su anfitrión con una especie de carnosa raíz a modo de "pie de fijación".

El muérdago puede ser un cultivo rentable para algunos en esta época del año, pero generalmente los forestales ven estos invasores aéreos como asesinos de árboles. "En la mayoría de sitios, los gestores forestales consideran al muérdago como una plaga destructiva que debe ser eliminada", señala Watson, que tiene su sede en la Universidad Charles Sturt en Albury, Nueva Gales del Sur. Su investigación desafía esta visión, y sugiere que estas plantas son abrumadoramente una fuerza para bien. Dondequiera que crecen, dan vida, agrega, "los muérdagos son la clave para un bosque rico y saludable. Son el motor que impulsa la diversidad desde el suelo hasta la cubierta del bosque."

En las últimas dos décadas, Watson y sus compañeros ecologistas, han registrado una lista cada vez más larga de actividades que giran en torno a los muérdagos. En todas partes, desde los bosques fríos del norte de Europa hasta las zonas tropicales de África, Asia y América, así como en los bosques semiáridos de parte de Australia, se repite un cuadro similar. Siempre pertrechados de agua, las hojas perennes de los muérdagos son fiables durante todo el año como fuente de alimento para muchos habitantes del bosque, proporcionando nutrientes repletos de hojas, néctar azucarado y frutos jugosos, ricos en grasas. Los cúmulos densos ofrecen escondites y lugares frescos para descansar, mientras que la maraña de robustos tallos ofrece rincones secretos a las pequeñas aves para anidar y en una plataforma sólida para los más grandes. Y toda esta actividad también atrae a los depredadores.

Todos estos hallazgos sugieren que los muérdagos traen beneficios para un bosque más extenso que compensa el daño menor que le hacen a los árboles individuales, afirma Watson. Los estudios han demostrado que el muérdago puede retardar el crecimiento de los árboles, pero es raro que los maten, y sólo cuando la carga de muérdago es anormalmente alta. "Incluso entonces, la muerte es generalmente causada por otros patógenos como escarabajos de la corteza o de hongos".

Ahora, Watson ha llevado a cabo el experimento definitivo para probar su enfoque. "La ironía es que para hacer esta investigación tenía que arrancar el muérdago de bosques enteros. Pero fue por una buena causa, y nuestro experimento demuestra lo valioso que es."

Watson, y su colega Matthew Herring, ayudados por equipos de voluntarios armados con podadoras y sierras de poda, despojaron 5500 matas de muérdago de 17 grandes áreas de bosque de eucalipto en el sureste de Nueva Gales del Sur. La especie predominante era el muérdago de caja, la Amyema miquelii, forma crecimientos colgantes que cuelgan hasta 5 metros. Al igual que otros muérdagos, son un hervidero de actividad, con visitantes que van desde aves bebedores de néctar hasta marsupiales que comen hojas y dormideros de zarigüeyas. Tres años más tarde, Watson y Herring comprobaron el efecto de la eliminación del muérdago en el grupo más visible y fácilmente controlable de animales del bosque: las aves. Los resultados, publicados a principios de este año, fueron impresionantes (Proceedings of the Royal Society B, vol 279, p 3853).

"El cambio era más grande y más rápido de lo que cabía suponer", dice Watson. "Con la eliminación del muérdago, se perdió más de un tercio de las aves del bosque". Es más, los pájaros que desaparecieron no eran siquiera los esperados. Los investigadores asumían que las especies más afectadas serían los usuarios obvios del muérdago. "Pero eso no fue lo que pasó. Las pérdidas abarcaban todos los ámbitos y los mayores declives se cebaron entre los insectívoros terrestres."

Watson ha sostenido durante mucho tiempo que el muérdago es un recurso clave, una planta con una influencia desproporcionada sobre el resto del ecosistema, y el actor clave en la promoción de la riqueza de especies. Su experimento de poda a gran escala confirma cuán importante es el muérdago en la promoción de la diversidad de los bosques, y no por las razones que cabría esperar.

Equipado con golosinas

La mayor contribución del muérdago es la de crear una riqueza de vida en el bosque tropical por una lluvia de hojas que caen al suelo, argumenta Watson. Las hojas de muérdago suelen ser dos veces más nutritivas que las de sus anfitriones y, a diferencia de los árboles, los muérdagos no retiran los nutrientes de las hojas antes de despojarse de ellas. "Esas hojas están llenas de golosinas", apunta Watson.

Esto hace que la hojarasca de debajo del árbol cargado con el muérdago sea más profunda y rica que la de otros lugares, fomentando la proliferación de microbios del suelo y acelerando el reciclaje de los nutrientes que alimentan el crecimiento de las plantas. Esta profunda hojarasca también alberga un mayor número y diversidad de invertebrados, que a su vez proporcionan alimento a animales más grandes, como las aves de bosque, las cuales desaparecieron con el experimento de Watson. Por si eso no fuera suficiente, la irregular naturaleza  de la hojarasca, tan rica y profunda, permite que muchas especies compartan el mismo bosque.

En los estudios de seguimiento de los sitios de eliminación del muérdago, Watson está encontrando un panorama similar para los insectos, arañas y otros animales del bosque. "El mensaje nos llega con fuerza y ​​claridad, y es que doquiera que se encuentre, el muérdago tiene tan profunda influencia en todos los habitantes del bosque que resulta necesario cuidar de ella", añade. "En lugar de una plaga que debe controlarse, los muérdagos debe considerarse los salvadores de nuestros bosques nativos."


El muérdago 

• En él hibernan puercoespines, martas y ardillas.

• Lagartos monitor africanos lo utilizan para camuflarse y emboscar a las aves.

• Las aves de 60 familias, que van desde los pequeños pájaros cantores hasta los pesos pesados de halcones y búhos, encuentran un hogar ideal.

• Polillas, colibríes y lémures se alimentan del néctar.

• Los mamíferos herbívoros, desde ciervos y rinocerontes a gorilas y zarigüeyas, comen sus nutritivas hojas.

• Los pechitos amazónicos son de los muchos animales que se alimentan de sus bayas ricas en grasas.

• Algunas aves se alimentan a diario en sus nidos con sus hojas frescas, que se cree tienen propiedades anti-bacterianas.


- Imagen 1) Muérdago. Imagen 2) Muérdago encima de un árbol. Ambas de Wikimedia Commons.
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