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» » Las metas son esenciales

Referencia: Max-Planck-Gesellschaft.de, 31 de octubre 2012, BF/HR

En muchas áreas de nuestra vida cotidiana, tener objetivos es la norma. Aunque no todos ellos son eficaces, eso es algo que cualquiera que haya visto como se desmoronan  sus decisiones tras pasar un mes desde Año Nuevo lo puede confirmar. "Desde la literatura sobre la motivación y los objetivos sabemos que las metas deben ser concretas, medibles, aceptables, realistas y limitadas en el tiempo", subraya el economista Sebastián Goerg, del Instituto Max Planck para Investigación sobre Bienes Colectivos en Bonn, comentando sobre la claves del éxito.

Para aclarar la relación entre las metas del trabajo, los incentivos monetarios y el rendimiento de los trabajadores, él y su colega, Sebastián Kube, enviaron de prueba a unos sujetos a buscar libros en una biblioteca. Ellos descubrieron que una combinación de unas auto-elegidas y de incentivos monetarios tuvieron un impacto particularmente motivador en el desempeño del trabajo.

Como parte de la reorganización de la biblioteca, a los participantes en el experimento se les pidió pasar un día buscando en los estantes uno libros en particular. Teniendo en cuenta la configuración del experimento de campo, Goerg explicó que, "queríamos que las condiciones fueran lo más naturales posibles, lo que significa que los participantes no eran conscientes de que estaban siendo observados". Goerg y Kube dividieron a sus sujetos de prueba en varios grupos, cuyo pago estaba en función de los resultados.

En el grupo de referencia, los participantes recibieron un salario básico más otros 10 céntimos de euro por encontrarlo. Los miembros del segundo grupo recibieron la misma remuneración, pero como era una especie de meta auto-elegida se les pidió que antes empezaran por pronosticar cuántos libros encontrarían. "Si hallaban menos libros, no habría consecuencia monetaria alguna", según explicaban los investigadores en su artículo recientemente publicado. Las consecuencias monetarias se aplicaban al tercer grupo. A ellos también se les pidió pronosticar su rendimiento por adelantado, y serían recompensados ​​con un bono si lograban esa meta auto-elegida. Había otros dos grupos en el experimento que debían encontrar un número determinado de libros. El primer grupo tenía que encontrar 100 libros, y el segundo sólo la mitad como mucho.

El estudio demostró que las metas de trabajo y los tipos de remuneración tenían un efecto significativo en el rendimiento y la motivación. Con un promedio de 116 libros encontrados por persona, la actuación del grupo que eligió sus propias metas era sensiblemente más alta que la del grupo de referencia pagado por pieza encontrada. No menos interesante fue la observación de Goerg, de que los participantes tendían a sobreestimar su productividad si no tenía consecuencias negativas al no alcanzar las metas auto-elegidas. Incluso cuando se dieron cuenta de que nunca lograrían sus metas, ellos seguían trabajando mucho más duro que los que no tienen meta. "Después de todo, ellos sabían que seguirían recibiendo dinero por cada libro que encontraran", señalaba el investigador.

Sin embargo, en cuanto a los del bono, la gente se portaba evidentemente de modo más realista en cuanto a la estimación de su rendimiento en el trabajo: en esta parte del experimento, el 64 por ciento de los sujetos lograron sus metas, en comparación con sólo la mitad de aquellos a los que no se ofreció ningún incentivo monetario. Cuando las metas no eran auto-elegidas, pero sí prescritas por los demás, esto tenía un efecto negativo en el rendimiento, a pesar de que estos participantes tenían un mayor número de libros por encontrar que el grupo de referencia sin ninguna meta.

Por lo tanto, las metas prescritas también aumentaron el rendimiento. No obstante, es mejor dejar que cada empleado formule su propia meta. "Los objetivos para grupos enteros de personas son problemáticos, debido a las diferencias en la productividad individual, y pueden ser contraproducentes", advierte el economista. "Determinadas metas podrían motivar a unos, pero desalentar a otros." La razón de esto, como el experimento demostró, es que algunas personas consiguen algunas metas con facilidad mientras que otros lo encuentran un trabajo extremadamente duro.

Los hallazgos del estudio están en línea con anteriores estudios psicológicos relacionados con la eficacia de los objetivos. Asimismo, se confirma la importancia de los objetivos para tener éxito; sin embargo, el estudio también demuestra lo ventajoso que puede resultar para los empleados el poder elegir sus propias metas personales, y determina el potencial del bono económico y el grado de dificultad. "La combinación de objetivos de rendimiento auto-elegidos y de incentivos financieros tiene un efecto especialmente motivador en el rendimiento del trabajo", concluyen Goerg y Kube.
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Editor del blog Pedro Donaire

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