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Referencia: ThunderBolts.info .
Autor: Stephen Smith, 2 de octubre 2012

Los rayos cósmicos son iones energéticos provenientes del espacio que llegan del vecindario local del Sol viajando a velocidades extremadamente altas. Alrededor del 90% de todos ellos son protones individuales o núcleos de hidrógeno, seguido por un 5% de helio, y el resto de todos los demás elementos de la tabla periódica.


El término "rayos cósmicos" es un nombre inapropiado y proviene de los primeros días de su descubrimiento. Los científicos usaban electroscopios, el primer aparato que fue diseñado para detectar la carga eléctrica de un objeto, y ellos se sorprendieron ante el hecho de que el aire de dentro de la cámara que alojaba el instrumento se ioniza sin importar lo bien que el dispositivo estuviese aislado del ambiente.

Al principio se suponía que era responsable la radiación de la tierra, y se diseñaron varios experimentos para confirmar esta teoría. En 1910, Theodor Wulf utilizó un electrómetro, una versión más avanzada del electroscopio, para medir la diferencia de radiación entre la parte superior e inferior de la Torre Eiffel. Una vez que su electrómetro detectó la radiación de tierra, pensó que debería disminuir a medida que ascendía. Para su sorpresa, dicha radiación fue aumentando en fuerza.

El laureado Nobel, Victor Hess, diseñaó un electroscopio que era resistente a los cambios de presión y temperatura, para poder tomarla en globo. Hess había determinado previamente que los niveles de radiación de tierra serían indetectables por encima de los 500 metros. El 17 de abril de 1912, se elevó a 5.300 metros en un globo de helio y descubrió que su electroscopio estaba descargado, confirmando que había una fuente de radiación ionizante procedente de arriba. Durante mucho tiempo se pensó que la fuente era de naturaleza electromagnética, de ahí el apelativo de "rayos".

Recientemente, los científicos que trabajan en el detector de neutrinos IceCube, en el Polo Sur, anunció que los "puntos calientes de rayos cósmicos" se han visto venir desde lugares específicos en el espacio. Puesto que los rayos cósmicos son "solamente conocidos" que ser generados por supernovas o por misteriosos estallidos de rayos Gamma, los puntos calientes están creando confusión: No existen tales fuentes lo suficientemente cerca como para crear iones de alta velocidad. Los rayos cósmicos están cargadas eléctricamente, por tanto, los campos magnéticos de más allá de cierta distancia deben escoger al azar su dirección de origen y evitar tales condiciones altamente localizadas.

En un Universo Eléctrico, los rayos cósmicos son acelerados por otro método: la doble capa. Las dobles capas fueron descritas en 1929 por el pionero del plasma y premio Nobel, Irving Langmuir. Se forman con el flujo de corriente eléctrica a través del plasma. Otro laureado Nobel, Hannes Alfvén, describió la doble capa como, "... una formación de plasma es el plasma (en el sentido físico de la palabra) se protege del medio ambiente. Esto es parecido a una pared celular en la que el plasma (en el sentido biológico de la palabra) se protege del medio ambiente ".

Cuando el plasma se mueve a través del polvo o del gas, la nube se convierte en un flujo de corrientes ionizadas y eléctricas. Las corrientes generan campos magnéticos que se auto-confinan en filamentos coherentes conocidos como corrientes de Birkeland. Las corrientes de Birkeland comprimen el plasma galáctico en finos filamentos que permanecen colimados a grandes distancias. Las observaciones astronómicas indican que el material de algunos chorros galácticos viajan a más de 30.000 años luz de distancia.

Las partículas cargadas que componen la espiral de corrientes a lo largo de los campos magnéticos, aparecen como vórtices eléctricos. Sorprendentemente, Félix Aharonian, del Instituto de Estudios Avanzados de Dublín, sugiere que, "... no puede haber un ‘tubo’ de líneas de campos magnéticos que se extiendan entre la fuente y nuestro sistema solar, canalizando los rayos cósmicos hacia nosotros". Estaba cerca de dar con la tecla, aunque él mismo pensaba que su teoría era "altamente especulativa".

El físico de plasma, Alex Dessler, escribió: "Cuando entré en el campo de la física espacial, en 1956, recuerdo que me quedé con lo que la gente creía, por ejemplo, que los campos eléctricos no podrían existir en el plasma altamente conductor del espacio. Tres años más tarde me sentí avergonzado por S. Chandrasekhar al investigar objetivamente en el trabajo de Alfvén. Mi grado de conmoción y sorpresa por los correctos hallazgos de Alfvén y la equivocación de sus críticos difícilmente podría describirlo. Comprendí que el mecanismo de aceleración de los rayos cósmicos era básicamente idéntico al famoso mecanismo sugerido por Fermi en 1949, que previamente había sido planteado por Alfvén."

Citado en Anthony L. Peratt, “Dean of the Plasma Dissidents“, Washington Times, supplement: The World and I (May 1988).


- Imagen: Observatorio de neutrinos IceCube en la Antártida. Crédito: NSF/B Gudbjartsson.
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