Referencia: EurekAlert.org .
Contacto: Tom Zimmermann, 7 septiembre 2012
Estar pegado a un dedo día tras
día, esto
forma parte de la vida cotidiana para muchos diabéticos el control de
la glucosa en sangre. Especialmente para los pacientes con diabetes
Tipo-1, que
siempre tienen que mantener una estrecha vigilancia de sus niveles,
ya que sus cuerpos son incapaces de producir la insulina capaz de
descomponer la glucosa en la sangre.
Varias veces al día, tienen que
colocar una pequeña gota de sangre en una tira reactiva. Es la única
manera de determinar el valor de la glucosa en sangre, y así saber
la cantidad necesaria de insulina que inyectar. Y este pinchazo no
es sólo una agobiante carga, sino que también puede causar inflamación o
queratinización de la piel. Y para los pacientes sensibles al dolor,
el procedimiento es agónico.
La supeditación diaria al dedo puede convertirse pronto en una cosa del
pasado, gracias a un sistema de diagnóstico con tecnología incorporada Fraunhofer. La idea consiste en un biosensor ubicado en
el cuerpo del paciente. También es capaz de medir los niveles de
glucosa continuamente, utilizando los fluidos de tejidos distintos a la
sangre, como en el sudor o las lágrimas. El paciente puede
prescindir de los constantes pinchazos. En el pasado, los sensores
bioeléctricos inventados eran demasiado grandes, imprecisos y consumían
demasiada energía. Los investigadores del Instituto Fraunhofer de
Circuitos y Sistemas Microelectrónicos IMS, en Duisburg, han logrado recientemente
un gran avance, han conseguido desarrollar un biosensor nanométrico
que evita esos obstáculos.
Sistema de diagnóstico en miniatura
El principio de medición consiste en una reacción electroquímica que se
activa con la ayuda de una enzima. Dicha enzima, la glucosa oxidasa, convierte la
glucosa en peróxido de hidrógeno (H2O2) y otros productos químicos, cuya
concentración se puede medir con un potenciostato.
Esta medida se
utiliza para calcular el nivel de glucosa. La característica especial
de este biosensor, el chip, que mide sólo 0,5 x 2,0 mm., puede
ajustarse más que
el propio nanopotenciostato. De hecho, los investigadores de Fraunhofer
han ensamblado en uno todo el sistema de diagnóstico. "Incluso tiene un
convertidor analógico-digital integrado que convierte las
señales electroquímicas en datos digitales", explica Tom Zimmermann,
gerente de la unidad de negocio de IMS. El biosensor transmite los
datos a
través de una interfaz inalámbrica, por ejemplo a un receptor móvil. De
esta manera, el paciente puede mantenerse ojo avizor sobre el nivel de
su glucosa. "En el pasado, se solía necesitar una tarjeta de circuitos
del
tamaño de una media hoja de papel", recuerda Zimmermann. "Además debía
tener un dispositivo conductor. Ahora, estas cosas ya no son necesarios
con nuestro nuevo sensor."
Durabilidad del biosensor
El tamaño mínimo no es la única cosa que proporciona una ventaja
sustancial sobre los biosensores anteriores de este tipo. El
sensor consume mucha menos energía. Los sistemas anteriores
requerían aproximadamente unos 500 microamperios de cinco voltios; ahora requiere
menos de 100 microamperios. Eso incrementa la durabilidad del sistema,
permitiendo al paciente usar el sensor durante semanas, o incluso meses.
El uso de un sistema pasivo hace posible esta durabilidad. El
sensor es capaz de enviar y recibir paquetes de datos, pero también
puede ser alimentado a través de radiofrecuencia.
Este sensor de glucosa fue diseñado por investigadores de Noviosens,
una firma holandesa de tecnología médica. Y ya que puede ser fabricada
de forma rentable, es lo más adecuado para la producción en masa. Estos
dispositivos de medición no invasivos, que vigilan los niveles de
glucosa en sangre, pueden llegar a conformar la plataforma para un desarrollo futuro particularmente útil: El biochip podría
controlar una bomba implantada en miniatura que, basándose en el valor
de glucosa medida, indicara la cantidad precisa de insulina para
administrar. De esta manera, los pacientes con diabetes podrían decir
adiós a los incesantes pinchazos para siempre.
- Fuente:
Fraunhofer-Gesellschaft .
- Imagen: Con este biosensor de tamaño nanométrico, los pacientes
diabéticos pueden medir sus niveles de glucosa incluso en el fluido de las
lágrimas de sus ojos. Crédito: © Fraunhofer IMS .
.
lunes, 10 de septiembre de 2012
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada