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» » » Revelado el misterio de los infrasonidos de los elefantes

Referencia: EurekAlert.org ,
Contacto: Dr. Christian Herbst, 3 de agosto 2012

Los elefantes pueden comunicarse mediante sonidos de muy baja frecuencia, con tonos por debajo del rango audible del oído humano. Estos sonidos de baja frecuencia, denominados "infrasonidos", puede recorrer varios kilómetros y proporcionar a los elefantes un canal "privado" de comunicación, que juega un papel importante en la compleja vida social de los elefantes. Sus frecuencias son tan bajas como las notas más graves de un órgano de tubos.

A pesar de que estos sonidos han sido estudiados desde hace muchos años, no ha quedado muy claro cómo emiten los elefantes tales infrasonidos. Una posibilidad, mantenida por algunos científicos, es que los elefantes tensen y relajen los músculos de la laringe (o "caja de voz") por cada pulso de sonido. Este mecanismo, similar al ronroneo de los gatos, puede producir sonidos tan bajos de tono como los esperados, sin embargo, los sonidos producidos generalmente no son muy poderosos.

Otra posibilidad es que produzcan los infrasonidos de forma semejante a la emisión del habla o el canto humano, y dado que la laringe del elefante es tan grande, resulten extremadamente bajos en su frecuencia. El canturreo humano se produce por las vibraciones de las cuerdas vocales, que vibran a su vez por una corriente de aire de los pulmones, y no requieren la una actividad muscular periódica. En esta hipótesis, los infrasonidos de los elefantes son el resultado, simplemente, de unas largas cuerdas vocales percusionando juntas en un índice muy bajo, sin necesidad de ningún tensado periódico de los músculos de la laringe.

Para averiguarlo, los investigadores de la Universidad de Viena, dirigido por el científico Christian Herbst y la experta en en comunicación de elefantes Angela Stoeger, extirparon la laringe de un elefante (que murió por causas naturales), y la metieron en el laboratorio del Departamento de Biología Cognitiva (dirigido por Tecumseh Fitch). Hicieron soplar un flujo controlado de aire caliente y húmedo a través de la laringe (sustituyendo a los pulmones de elefantes), y colocaron manualmente las cuerdas vocales en la posición de "voz", de esta manera los científicos conseguieron que las cuerdas vocales vibrasen de forma periódica y en una baja frecuencia coincidente con los infrasonidos en todos sus detalles.

Dado que no puede haber un tensado y relajación periódica de los músculos vocales sin conexión con el cerebro del elefante, las vibraciones de baja frecuencia de la laringe extirpada demuestran claramente que el mecanismo de "ronroneo" resulta necesario para explicar los infrasonidos. Por lo tanto, los elefantes "cantan" con los mismos principios físicos que lo hacemos nosotros, pero su inmensa laringe produce una notas muy bajas.

Como idea adicional, los científicos fueron capaces de conseguir una muy clara visión de algunos tipos de vibración fascinantes, los llamados "fenómenos no lineales". Cuando un bebé llora o grita un cantante de heavy metal, las cuerdas vocales vibran de manera irregular, lo cual puede ser muy irritante para nuestros oídos. Los elefantes jóvenes también gritan y rugen, y el mecanismo que utilizan es también idéntico al observado en los humanos.

Esta investigación demuestra que los principios físicos que subyacen a la voz humana se extienden en un rango notable, desde las vocalizaciones increíblemente altas de los murciélagos (demasiado altas para que nosotros podamos escucharlas), hasta los inaudibles infrasonidos de los elefantes. Todavía queda por determinar cómo los animales más grandes, p. ej. las ballenas, producen sus sonidos de más baja frecuencia.


- Imagen: Dra. Angela Stoeger, crédito Department of Cognitive Biology, University of Vienna
- Publicación en Science: How low can you go – Physical Production Mechanism of Elephant Infrasonic Vocalisation: Christian T. Herbst, Angela S. Stoeger, Roland Frey, Jörg Lohscheller, Ingo R. Titze, Michaela Gumpenberger, W. Tecumseh Fitch (Science 2012). DOI: 10.1126/science.1219712.
- Contactos científicos: Dr. Christian Herbst, Dr. Angela Stoeger y Alexandra Frey
Department of Cognitive Biology, University of Vienna .
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