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» » » ¿Han sido malinterpretados los ecos del Big Bang?

Referencia: DiscoveyNews.com ,
Autor: Ray Villard, 15 de junio 2012

Ver para creer, a excepción de cuando usted no cree lo que está viendo. A eso llega el radio-astrónomo veterano, Gerrit Verschuur, de la Universidad de Memphis, que tiene una teoría un tanto escandalosa, por poco ortodoxa, que, ciertamente, pone boca abajo la cosmología moderna.

Él propone que al menos parte de la fina estructura que conforma toda la trama del cielo del fondo cósmico de microondas (CMB) del universo, es realmente la huella de nuestro vecindario interestelar local. No tiene nada que ver con la forma en que se veía el universo 380.000 años después del Big Bang, sino a cómo eran las nubes cercanas de hidrógeno frío unos cuantos cientos de años atrás.

La idea es tan increíble que no es de extrañar que los cosmólogos hayan ignorado el trabajo que ha publicado en los últimos años.

"La ciencia se supone que te acerca a la emoción de hacer nuevos descubrimientos. Sin embargo, este descubrimiento es terrorífico", comentó él mismo a los periodistas en la reciente reunión de la American Astronomical Society in Anchorage, Alaska.

Los mapas de radio de Verschuur, del hidrógeno que rodea a nuestro vecindario estelar local, a unos pocos cientos de años-luz, parecen tener un extraño encaje en la estructura moteada del fondo cósmico de microondas, a unos 13,7 mil millones de años luz de distancia.

El Wilkinson Microwave Anisotropy Probe (WMAP) de la NASA, hizo un mapa del CMB con exquisito detalle en el año 2003. Los datos muestran leves fluctuaciones de temperatura en los inicios del universo, que se ha creído que son las semillas de formación de las galaxias. Es un hito de la observación que se considera como un "modelo" para la posterior evolución del universo.

Verschuur se dió prisa en aplaudir al equipo de WMAP por su "brillante experimento" para intentar resolver la estructura del universo primigenio, codificado en la antigua radiación de microondas. Sin embargo, sugiere que el equipo falló al deducir todos los fenómenos de radio que aparecían en primer plano, lo que pudo haber contaminado los datos.
En un hallazgo del momento, Verschuur descubrió que el contorno de sus mapas de radio del hidrógeno frío del espacio interestelar, parecían encajar con el falso color del patrón moteado del fondo de microondas (ver imagen superior). Era como encajar una pieza de un puzle.

Los picos en primer plano de las emisiones de radio aparecian superpuestos a los picos de la región más cálida del CMB, o ligeramente desplazados.

En 2007 y 2010, Verschuur publicó una lista de más de 100 aparentes encajes entre el patrón de la CMB y su patrón del hidrógeno interestelar.

Verschuur ha ido desestimando esto como si de extrañas coincidencias se tratase, hasta que se dio cuenta de que las pequeñas nubes interestelares de hidrógeno colisionaban y empujaban a los electrones para generar una alta frecuencia de emisiones de radio.

Al igual que otras fuentes de primer plano, esto también se superponía en el CMB. Debido a que el equipo de WMAP no consideró o no quiso saber nada acerca de esta contribución sobre este fenómeno, tampoco probaron a deducirlo como hicieron con muchos otros "contaminantes" electromagnéticos en su reducción de datos, aduce Verschuur.

Si la teoría de Verschuur es correcta, las consecuencias serían el ver ondas sísmicas a través de la comunidad cosmológica. Esto implica que al menos parte de la pequeña escala estructural del mapa del CMB no existe.

No obstante; el análisis detallado del diámetro angular de las manchas del CMB producen un poderoso espectro que encaja exactamente con las predicciones teóricas. Un primer pico del espectro muestra un universo geométricamente plano. El siguiente pico determina la densidad de la materia ordinaria. El tercer pico proporciona información sobre la densidad de materia oscura. Todo encaja perfectamente.

Verschuur descarta esta interpretación, diciendo que los astrónomos se ponen a analizar los datos y se detienen cuando "sólo encuentran lo que buscan”.

Los cosmólogos también dicen que la afirmación de Verschuur necesita de un análisis estadístico detallado, algo igualmente desdeñoso para Verschuur: "Los astrónomos que estudian la estructura interestelar no utilizan las estadísticas para mostrar asociaciones entre las diferentes formas de materia, sólo se guían por los datos que aparecen."

Los astrofísicos Kate Land y Anze Slosar realizaron un análisis del estudio de Verschuur que se publicó el 10 de diciembre 2007, en la edición de The Astrophysical Journal. En conexión por correo electrónico, ellos concluyeron que la correlación de Verschuur, de las emisiones de radio de hidrógeno primitivo y los datos del WMAP no era más que pura coincidencia.

"Es obvio que, con frecuencia, uno puede pensar que se ven correlaciones entre los patrones", decía Land. "Y que eso le impida ver realmente las anti-correlaciones. Así que los dos mapas (del cielo) que solamente fluctúan al azar pueden parecer correlacionados."

Esta no sería la primera vez que las fluctuaciones aleatorias del CMB han llevado a los investigadores a declarar que han visto ciertos patrones, sólo que sus pretensiones son refutadas a renglón siguiente por descubrirse defectuosas.

Las observaciones de la misión Planck de la Agencia Espacial Europea, que ahora está midiendo la CMB, se compromete a proporcionar una descripción más detallada que WMAP de todo el cielo. Asumiendo el conjunto de datos entre ambas misiones según un cierto nivel, esto descartaría las aseveraciones de Verschuur como una mera sobreinterpretación de sus observaciones de radio, de acuerdo con la refutación de Land en 2007.

Sin embargo, si Verschuur está en lo correcto, los cosmólogos de WMAP quizá no hayan visto el bosque debido a los árboles.


Crédito de las imágenes: NASA, G. Verschuur

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