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» » Un cerebro preocupado en tareas produce compuestos analgésicos


Exploraciones de la columna vertebral revelan el mecanismo por el cual un pensamiento intenso puede bloquear los receptores del dolor en el sistema nervioso.

Pensar en otra cosa suele ser un método tradicional para hacer frente al dolor. De hecho, los psicólogos han demostrado repetidamente que lo que se piensa puede regular el dolor que uno experimenta. Pero lo que ya no está tan claro es qué papel juega exactamente dentro del cuerpo. En un estudio publicado hoy en la revista Current Biology, los neurocientíficos han encontrado que la distracción hace algo más que simplemente desviar tu mente, lo que en realidad hace es obstruir las señales de dolor para que no lleguen al sistema nervioso central.


"Este estudio conecta dos importantes campos de la investigación del dolor", indica el autor principal Christian Sprenger, médico y neurólogo del Centro Médico de la Universidad de Hamburgo-Eppendorf, en Alemania. "Hay muchos estudios que describen los procesos de sensibilización de la médula espinal. Y por otro lado, es bien sabido que ciertos factores psicológicos son buenos predictores de la aparición del dolor."

Sprenger y sus colegas dijeron a 20 voluntarios masculinos, que iban a participar en un experimento que estudia la concentración y la memoria. Cada sujeto, mientras se sometía a una resonancia magnética funcional (fMRI) para mapear la actividad neuronal, se utilizaba una pantalla de ordenador para una prueba de memoria llamada "test n-back". En esta prueba, los sujetos deben recordar ya sea una o dos letras específicas del final de una serie. Como se confirmó al principio, era más difícil recordar letras del 2-back que del 1-back. Los investigadores dieron a los voluntarios ya sea el test 1 o el 2-back, para poder estudiar el sistema nervioso bajo dos niveles de carga cognitiva.

Al tiempo que se hacía el test, cada sujeto recibió una sensación de ardor en el antebrazo, cortesía de un elemento de calefacción que alcanza poco más de 47º C, lo bastante caliente para herir, pero no lo suficiente para dañar la piel. Después de completar la prueba y una sesión de estímulo de calor, cada uno valoró la sensación de dolor en una escala de 0 (ningún dolor) a 100 (insoportable). De promedio, la cantidad de calor debería haber producido un nivel de dolor de aproximadamente 60. En línea con estudios anteriores, las personas que hicieron el test 2-back describieron menos dolor que aquellos que hicieron el 1-back.

Sin embargo, el efecto no sólo estaba en sus cabezas. El fMRI reveló diferencias en cada grupo que tenían lugar en sus médulas espinales. Para aquellos desafortunados sujetos del 1-back, las señales de dolor llegaron con éxito a lo largo de las fibras nerviosas hasta la médula espinal, creando la experiencia de dolor. Sin embargo, para los sujetos preocupados del test más difícil, los receptores de dolor quedaron bloqueados. Los investigadores concluyeron que el cerebro envía algún tipo de señal al resto del cuerpo, permitiendo que el sistema nervioso ignore la mayor parte del dolor y puedan centrarse en la tarea.

Intrigados, los investigadores decidieron repetir la prueba, pero añadiendo una variable adicional. Algunas individuos recibieron una inyección de solución salina inofensiva, otros recibieron naloxona, un fármaco que bloquea la acción de los opioides. Los que recibieron la solución salina mostraron el mismo patrón de antes, como los sujetos que hicieron 1-back con la naloxona. Pero los sujetos que hicieron el 2-back con naloxona, sin embargo, los efectos de alivio del dolor de un cerebro distraído disminuyeron en un 40%. El hallazgo sugiere que, para concentrarse, el cerebro no sólo desvia la atención de la agonía, sino que a su vez desencadena la liberación de compuestos opioides.

"Creo que esto es realmente novedoso", reconoce Tor D. Wager, psicólogo y neurocientífico de la Universidad de Colorado, en Boulder. "No está claro si la atención trabaja en una etapa final o modifica un nivel más alto, o incluso, pueda interferir con la memoria del dolor". Wager, que también estudia las interacciones de la memoria de trabajo y el dolor, explica que el estudio de Sprenger, prácticamente no tiene precedentes en su forma de mirar la médula espinal.

Sprenger y sus colegas, cuyo trabajo anterior examinaba el efecto placebo, otro misterio de la relación cuerpo-cerebro, cree que la distracción es uno de los muchos casos cognitivos en los que el cerebro modula el dolor . Él añade que su investigación es un primer paso. Gran parte del proceso dolor-respuesta, observado en este estudio, sigue siendo desconocido: la tecnología actual de imagen por resonancia magnética funcional puede centrarse en el cerebro o en la médula espinal, pero no ambos a la vez, y si uno mira bien los detalles —con igual precisión que interactúa la naloxona con el sistema nervioso y los opioides—, resultan invisibles.

El estudio, sin embargo, proporciona un mecanismo candidato para la inhibición de la respuesta al dolor del cerebro, un mecanismo que puede ser medido y estudiado, llevando eventualmente a aplicaciones clínicas tales como terapias. Entre tanto, la próxima vez que tenga un dolor de muelas, en vez de pedir ‘paracetamol’, considere un rompecabezas.


- Referencia: ScientificAmerican.com, 17 mayo de 2012, por Daisy Yuhas
- Imagen: fMRI de la espinal dorsal. Los puntos amarillos reflejan el flujo de la sangre en la espina. Crédito: Sprenger, et al. Current Biology

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Editor del blog Pedro Donaire

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