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» » A vueltas con el orgasmo vaginal

Este es un debate que ha estado funcionando al menos desde la época de Sigmund Freud: ¿Pueden las mujeres llegar al clímax con la sola la estimulación vaginal? Y ¿hay alguna diferencia entre los llamados orgasmos de clítoris y de vagina?

Actualmente, una nueva serie de ensayos presentan evidencias de que los orgasmos vaginales y los clitoridianos son, de hecho, fenómenos separados, que activan áreas diferentes del cerebro, y que tal vez revelen claves diferenciales psicológicas entre las mujeres.

"Tenemos muchísimas pruebas respecto a tales diferencias entre los dos principales orgasmos, el de clítoris y el de vagina activa", señaló Emmanuele Jannini, profesora de endocrinología de la Universidad de Aquila, en Italia. Jannini ha organizado y contribuido a una serie de ensayos, publicados el 28 de marzo en la revista Journal of Sexual Medicine.

La evidencia de los orgasmos

Podría decirse que desentrañar el misterio de si existen orgasmos vaginales debería ser algo muy simple: Bastaría con preguntar a las mujeres si los tienen. Pero en la práctica, resulta un tanto difícil desentrañar la estimulación sexual exacta que lleva al orgasmo.

La ginecóloga francesa, Odile Buisson, sostiene en el Journal of Sexual Medicine, por ejemplo, que la pared frontal de la vagina está inextricablemente vinculada con partes internas del clítoris, o sea, que estimular la vagina sin activar el clítoris puede ser casi imposible. Así pues, según eso los orgasmos "vaginales" podrían ser orgasmos de clítoris con otro nombre.

En otra investigación, sin embargo, tienden a sugerir dos tipos distintos de orgasmo femenino. Barry Komisaruk de la Universidad de Rutgers ha llevado a cabo múltiples estudios en los que las mujeres se masturban, mientras sus cerebros eran escaneados con resonancia magnética funcional (fMRI). Los resultados muestran qué áreas sensoriales del cerebro se activan en respuesta a la estimulación.

"Si la estimulación vaginal está simplemente funcionando vía estimulación del clítoris, entonces la estimulación vaginal y la estimulación del clítoris deberían activar el mismo lugar exacto de la corteza sensorial", indicaba Komisaruk; "pero no lo hacen."

De hecho, en los informes de Komisaruk, las áreas del cerebro para la estimulación del clítoris se junta con la cérvix y la vagina, y solapándose ligeramente, como en un "racimo de uvas".

Y luego existen otras evidencias de múltiples tipos de orgasmos: las mujeres informan de que los orgasmos vaginales y clítoridianos se sienten de forma distinta. Las mujeres con una lesión medular, que interrumpe todas las comunicaciones entre el clítoris y el cerebro todavía pueden tener orgasmos bajo estimulación vaginal. Algunas suertudas señoras, incluso pueden "pensarse" a sí mismas logrando un orgasmo sin estimulación alguna (también hay informes de mujeres obteniendo un orgasmo con duros ejercicios abdominales en el gimnasio).

"El orgasmo en las mujeres está en el cerebro, se siente en muchas regiones del cuerpo, y puede ser estimulado de muchas regiones corporales, así como desde la sola imaginación", así escribía la profesora emérita Beverly Whipple, de la Universidad de Rutgers, una de los descubridoras del también polémico "punto G", un área de la pared frontal de la vagina que puede ser particularmente sensible a la estimulación sexual.


El significado de un orgasmo

Si el origen del orgasmo es objeto de controversia, no se queda atrás el propósito de este reflejo. La investigación de Whipple ha sugerido que la sensibilidad del punto G tiene una función de bloqueo del dolor durante el parto, cuando la cabeza del bebé va estirando las paredes de la vagina, puede ser ventajoso tener un poco de alivio. Sus estudios han encontrado que cuando se aplica presión en el punto G, el umbral de dolor de una mujer se dispara hasta el 47 por ciento. En otras palabras, se necesita mucho más dolor antes de que la mujer diga "¡auch!".

Si la estimulación del punto G es agradable, Whipple y sus colegas hallaron que, el umbral del dolor se incrementa en un 84 por ciento, en comparación con ningún estímulo, y durante el orgasmo, ese umbral llega a la friolera del 107 por ciento.

Aún más provocativo, otra investigación vincula los orgasmos sólo vaginales con la salud física y mental. La investigación es correlacional, por lo que no está del todo claro si las mujeres sanas son proclives a los orgasmos vaginales, ya sea que de alguna forma promuevan la salud, o que haya factores desconocidos que vinculen ambas cosas.

Por ejemplo, un estudio descubrió que las mujeres que tienen orgasmos vaginales tienen una frecuencia cardiaca en reposo  menor que las que no lo tienen. En otra investigación que las mujeres con orgasmo sin estimulación del clítoris era menos probable que utilizaran, de media, ciertos mecanismos psicológicos mal adaptados, dijo Stuart Brody, psicólogo de la Universidad de West Scotland, que ha llevado a cabo esta investigación. Entre estos mecanismos están los de somatización (síntomas psicológicos que se manifiestan como síntomas físicos), el desplazamiento (desplazamiento de una emoción acerca de una persona u objeto, por otra más aceptable), y el aislamiento de afectos (desconexión emocional de las experiencias).

"El deterioro del orgasmo vaginal está asociado específicamente con una variedad de otros trastornos psicológicos", señalaba Brody. Los resultados no pretenden ser un juicio de valor sobre las mujeres que no experimentan orgasmos vaginales, añadió, sin embargo, dado que algunas investigaciones sugieren enseñar a las mujeres que los orgasmos se originan sólo con el clítoris redunda en un menor número orgasmos vaginales, a lo que Brody afirma que, este tipo de consejos sexuales contra lo vaginal podrían ser considerados como una "mala praxis".

Rompiendo mitos

"Los datos de Brody son fuertes", dijo Komisaruk de Rutgers, a pesar de que es una figura polémica en este campo, debido a sus rotundas interpretaciones de los beneficios de los orgasmos vaginales.

Sin embargo, uno de los mitos sobre el orgasmo sobre el que están de acuerdo todos los investigadores que debe ser descartado, es el de que la vagina es insensible. Esta idea empezó a expandirse debido al pionero sexólogo Alfred Kinsey, que informó que las mujeres no respondían a la sensación de una brizna de algodón frotado a lo largo de sus paredes vaginales.

No obstante, los propios datos de Kinsey mostraban que más del 90 por ciento de las mujeres sentían la presión que se aplica sobre las paredes vaginales, decía Komisaruk. De alguna manera, este hecho se quedó en el camino, y Kinsey y su empresa esparcieron la idea errónea de que la vagina y el cuello uterino no sentían nada en absoluto.

Nuevos estudios por fMRI, y una más sofisticada comprensión de la anatomía, están descubriendo lo que Jannini llama la “muy complicada maquinaria de la mujer". Sin embargo, advirtió Jannini, las mujeres que no tienen orgasmos vaginales no deben sentirse inferiores.

"Una mujer debe tener el mejor entendimiento de su cuerpo, quién es, la estructura de su cuerpo, las posibilidades que su cuerpo le ofrece..., pero no debe andar buscando el orgasmo del punto G en algo parecido a una carrera, un juego, o como un deber", dijo Jannini. "Buscar el orgasmo vaginal como una necesidad o como un deber, es la mejor manera de perder la felicidad del sexo".


- Referencia: LiveScience.com, 9 abril 2012, por Stephanie Pappas
- Título original: "Does the Vaginal Orgasm Exist? Experts Debate"
- Imagen crédito: YuriyZhuravov, Shutterstock

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Editor del blog Pedro Donaire

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