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» » » El consumo de carne ayudó a los humanos a extenderse por el mundo

El éxito evolutivo de la humanidad se basa en ser carnívoros. Cuando los primeros seres humanos comenzaron a comer carne proveniente de la caza, esta nueva dieta de más alta calidad significó que las mujeres pudieron destetar a sus hijos antes. Las mujeres podían dar a luz a más hijos durante su vida reproductiva, lo cual es una contribución posible a la propagación gradual de la población por el mundo.


Esta conexión entre el consumo de carne y un proceso más rápido al destete se demuestra en una investigación de la Universidad de Lund en Suecia, los investigadores compararon cerca de 70 especies de mamíferos y encontraron patrones claros.

Aprender a cazar fue un paso decisivo en la evolución humana. La caza necesitaba de la comunicación, la planificación y el uso de herramientas, todo lo cual exigía un cerebro más grande. Al mismo tiempo, el añadido de carne a la dieta hizo posible tal desarrollo.

"Esto era conocido desde hace mucho tiempo. Sin embargo, nadie había demostrado previamente, la fuerte conexión entre el consumo de carne y la duración de la lactancia materna, que es una pieza crucial del rompecabezas en este contexto. Comer carne permitió a los periodos de para amamantar y por ende, el tiempo entre nacimientos, se acortaran. Esto debió tener un impacto fundamental en la evolución humana", afirma Elia Psouni, de la Universidad de Lund.

Ella es psicóloga del desarrollo, y junto al neurofisiólogo Martín Garwicz (también de Lund), y el genetista evolutivo Axel Janke (actualmente en Frankfurt, y previamente en Lund), publicaron sus hallazgos en la revista PLoS ONE.

Lo natural entre las sociedades fértiles es una duración media de la lactancia materna de 2 años y 4 meses. Esto no es mucho en relación con el máximo de vida de nuestra especie, unos 120 años. Es incluso menor si se compara con nuestros parientes más cercanos: las chimpancés hembras amamantan a sus crías durante 4 ó 5 años, mientras que el máximo de vida de los chimpancés es de tan sólo 60 años.

Muchos investigadores han tratado de explicar el relativamente corto periodo de lactancia de los seres humanos, basándose en las teorías sociales y del comportamiento de los padres y en el tamaño de la familia. Sin embargo, el grupo de Lund ha demostrado que, los seres humanos no son, en realidad, tan diferentes de otros mamíferos respecto al momento del destete. Si se introduce el desarrollo del cerebro y la composición de la dieta en la ecuación, el momento de parar en que nuestra lactancia encaja precisamente con el patrón de otros mamíferos.

Este es el tipo de modelo matemático que Elia Psouni y sus colegas han construido. Introdujeron los datos de cerca de 70 especies de mamíferos de diversos tipos en el modelo, datos sobre el tamaño del cerebro y sobre la dieta. Las especies para las que al menos un 20 por ciento del contenido energético de su dieta provenía de la carne fueron clasificados como carnívoros.

El modelo muestra que los jóvenes de todas las especies dejan de mamar cuando sus cerebros han llegado a una etapa particular de desarrollo, desde la concepción hasta el momento en que se completa el tamaño del cerebro. Los carnívoros, debido a su dieta de más alta calidad, pudieron destetar antes que los herbívoros y los omnívoros.

El modelo también muestra que los humanos no se diferencian de otros carnívoros con respecto al momento del destete. Todas las especies carnívoras, desde pequeños animales como hurones y mapaches a los grandes, como panteras, orcas y los humanos, tienen un relativamente corto periodo de lactancia. La diferencia entre nosotros y los grandes simios, algo que ha desconcertado a los anteriores investigadores, parece depender únicamente del hecho de que como especie somos carnívoros, mientras que los gorilas, los orangutanes y los chimpancés son herbívoros u omnívoros.

Hace unos años, el grupo de Lund, publicó un estudio de reconocido prestigio, acerca de cuándo los jóvenes de diversos animales comienzan a caminar. También aquí, se descubrieron patrones similares entre las especies de mamíferos que se bifurcaban en una evolución de hace millones de años. Parece ser que, simplemente, el momento de empezar a caminar es una etapa particular en el desarrollo del cerebro,  independientemente de si tratamos a un erizo, un hurón o a un humano.

"Que los seres humanos parezcan tan similares a otros animales, es posible que pueda ser tomado como una provocación. En el fondo nos gusta pensar que la cultura nos hace diferentes como especie. Sin embargo, cuando se trata de la lactancia materna y del destete, no son necesarias explicaciones sociales o culturales, porque nuestra especie, igual que para el conjunto de todas las demás, es sólo una cuestión de simple biología. Los factores sociales y culturales, sin duda influyen en la variación entre seres humanos", señalaba Elia Psouni.

Ella se cuida de resaltar que sus resultados se refieren a la evolución humana. La investigación trata acerca de cómo el ser carnívoros pudo haber contribuido a la difusión de la especie humana en la tierra, y no se entromete en lo que debiera o no comerse hoy para tener una buena dieta.



- Referencia: AlphaGalileo.org, 19 de abril 2012
- Fuente: Universidad de Lund .
- Información bibliográfica: El artículo se titula "Impact of carnivory on human development and evolution revealed by a new unifying model of weaning in mammals". Se publica en la revista PLoS ONE emitida por la Public Library of Science, y se puede acceder en www.plosone.org.

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Editor del blog Pedro Donaire

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