Ads-728

Ads-728

Psicología

Astrofísica

Genética

Neurociencia

» » » » Lo que la ciencia quiere saber


Muchas veces, una montaña impenetrable de hechos pueden oscurecer las preguntas más obvias y profundas.   
La mayoría de los estudiosos coinciden en que Isaac Newton, al formular las leyes de la gravedad y de la fuerza, y con la invención del cálculo a finales de 1600, probablemente sabía toda la ciencia que había que saber en aquel momento. En los siguientes 350 años se estima que han sido publicados unos 50 millones de documentos de investigación e innumerables libros de ciencias naturales y matemáticas. Seguramente, cualquier buen estudiante moderno de escuela secundaria, posee ahora más conocimientos científicos que el mismo Newton, aunque la ciencia para muchas personas parece ser una montaña impenetrable de hechos.

La forma de hacer frente por parte de los científicos a esta montaña es procurando un conocimiento cada vez más especializado, pero con un éxito más bien limitado. Como biólogo, yo no esperaría superar las dos primeras frases de un documento de física. Incluso los trabajos de inmunología o biología celular me dejan perplejo, de igual manera que algunos documentos en mi propio campo, la neurobiología. Todos los días mi experiencia parece volverse muy estrecha. Por eso los científicos han tenido que recurrir a otra estrategia para enfrentarse a esa montaña de información: en gran parte, ignorarla.

Esto no debería sorprerdernos. Por supuesto, usted tiene que saber mucho para ser científico, pero saber mucho no es lo que hace a un científico. Lo que hace a un científico es la ignorancia. Esto puede sonar ridículo, pero para los científicos, los hechos son sólo un punto de partida. Como declaraba con cierta sorna, el dramaturgo George Bernard Shaw, en el brindis de una cena a Albert Einstein. “en la ciencia, cada nuevo descubrimiento plantea 10 nuevas preguntas”.

Según este cálculo, la ignorancia siempre crece más rápido que el conocimiento. Científicos y legos están de acuerdo por igual, en que por todo lo que hemos llegado a conocer, hay mucho más que no sabemos. Más importante aún, todos los días hay muchas más cosas que desconocemos que las que sabemos. El resultado esencial del conocimiento científico es el de generar nuevas y mejores formas de ser ignorante: no es el tipo de ignorancia que se asocia con una falta de curiosidad o de educación, sino más bien una ignorancia cultivada y de alta calidad. Esto nos lleva a la fuente de lo que hacen los científicos: hacer distinciones entre calidades de ignorancia. Ellos lo hacen en grandes propuestas y en las reuniones. Como decía James Clerk Maxwell, probablemente el físico más grande entre Newton y Einstein, "la ignorancia completamente consciente ... es el preludio a cada avance real del conocimiento."

   Esta perspectiva sobre la ciencia, que trata más de las preguntas que de las respuestas, debería venir como una especie de alivio. La ciencia se vuelve menos amenazante y mucho más amigable y, de hecho, divertida. La ciencia se convierte en una serie de elegantes puzzles, de un misterio dentro de otro, y ¿a quién no le gustan los rmisterios? Las preguntas son también más accesibles y, a menudo, más interesantes que las respuestas, las respuestas suelen ser la parte final del proceso, mientras que las preguntas abordan el meollo del asunto. No puedo aprovechar mucho más la inmunología a pesar de que tengo un buen doctorado, pero lo maravilloso de esto es que la mayoría de los inmunólogos tampoco lo hacen. No obstante, entiendo de las preguntas que impulsan la inmunología. Y aunque no sea mi pretensión entender mucho acerca de la física cuántica, puedo apreciar cómo surgen las preguntas en este campo y por qué son tan fundamentales. Enfatizar la ignorancia es un todo incluyente, hace que cada cual se sienta de modo equiparable ante la infinitud del espacio y se sienta igual en tamaño.

En los últimos tiempos, la ciencia ha ido desde el asiento trasero de la mentalidad pública, a lo que yo llamo la visión acumulativa de la ciencia, que es un montón de datos tan grande que esperamos poco a poco ir conquistándolos. Pero si los científicos hablaran de las preguntas en lugar de sacar sus aburridos ojos de las órbitas ante lo que se sale de su jerga técnica, y si los medios de comunicación informaran no sólo sobre los nuevos descubrimientos, sino de las preguntas que respondieron y los nuevos misterios que éstas crearon, y si los educadores pararan ese tráfico de datos, que ya está disponible en la Wikipedia, entonces podríamos encontrar a un público, comprometido una vez más con esta gran aventura que ha estado sucediendo durante las últimas 15 generaciones.

Así que si te encuentras con un científico, no le preguntes lo que sabe, pregúntale mejor qué quiere saber. Eso dará lugar a una conversación mucho más interesante entre ambos.


- Referencia: ScientificAmerican.com, 28 de marzo 2012, por Stuart Firestein

,

,

«
Next
Entrada más reciente
»
Previous
Entrada antigua
Editor del blog Pedro Donaire

Filosofía

Educación

Deporte

Tecnología

Materiales