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El músculo cardíaco dañado no se puede regenerar. En lugar de las células musculares dañadas crece el tejido de la cicatriz. Los científicos del Instituto Max Planck en Bad Nauheim, están tratando de restablecer la función cardíaca completa con la ayuda de tejido cardíaco artificial. Y han tenido éxito montando las células músculares cardíacas encima de un andamiaje tridimensional, creado con la seda producida por un gusano de seda tropical.

De todos los órganos del cuerpo, el corazón humano es, probablemente, el más preparado en cuanto a rendimiento y eficiencia se refiere. Década tras década, sigue bombeando sangre por todo nuestro cuerpo. Sin embargo, esta optimización de rendimiento tiene un precio muy alto: en el curso de la evolución, casi todos de los mecanismos de regeneración del propio cuerpo están desactivados en el corazón. La consecuencia directa de esto, es que un ataque al corazón es un evento muy grave para cualquier paciente, las células cardiacas muertas se pierden para siempre. Y el resultado es un deterioro permanente en el capacidad de bombeo del corazón y en la calidad de vida del paciente.

En el intento por desarrollar un tratamiento para reparar el tejido cardíaco, los científicos están llevando a cabo el objetivo de reemplazar los tejidos en el laboratorio, algo que podría ser utilizado como parches de repuesto en la reparación del músculo cardíaco dañado. La reconstrucción de una estructura tridimensional plantea todo un desafío. Ya han sido realizados experimentos con diferentes materiales que podrían proporcionar una especie de andamiaje para montar las células del músculo cardíaco.

Pero, "ya sea de origen natural o artificial, todas las fibras analizadas tenían serias desventajas", dice Felix Engel, jefe de Grupo de Investigación del corazón y pulmón en el Instituto Max Planck, en Bad Nauheim. "Resultan demasiado frágiles, son atacados por el sistema inmune o no permiten que las células musculares del corazón se adhieran correctamente a las fibras". Sin embargo, los científicos han encontrado una posible solución en Kharagpur, India.

En la universidad, se están produciendo discos del tamaño de una moneda desde el capullo del gusano de seda tasar (Antheraea mylitta). Según indica Chinmoy Patra, un científico indio que ahora trabaja en el laboratorio Engel, la fibra producida por el gusano de seda tasar muestra varias ventajas sobre las otras sustancias que se han ido probando. "La superficie cuenta con estructuras proteínicas que facilitan la adhesión de las células del músculo cardíaco. También es más gruesa que las otras fibras de seda". Esta es la causa por lo que las células musculares crecen bien en ella y pueden formar una estructura de tejido tridimensional. "La comunicación entre las células estaba intacta y latía de forma sincrónica durante un período de 20 días, igual que los músculos del corazón real."

A pesar de tan prometedores resultados, la aplicación clínica de la fibra no se encuentra actualmente disponible. "A diferencia de nuestro estudio, que se llevó a cabo utilizando células de rata, el problema de obtener suficientes células cardíacas humanas, como material de partida, aún no ha sido resuelto", dice en Engel. Se cree que las propias células madre del paciente podrían ser utilizadas como material de partida para evitar que se desencadene una reacción inmune. Sin embargo, el cómo se convierten las células madre en células del músculo cardíaco todavía sigue siendo un misterio.

  • Referencia: InstitutoMaxPlanck.de, 27 de enero 2012, MH/BA
  • Imagen: Unos discos costados del capullo larval del gusano de seda tasar proporciona una base para las células musculares del corazón. Estos discos tienen un tamaño aproximado que una moneda de centavo de dólar. © MPI for Heart and Lung Research

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Editor del blog Pedro Donaire

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