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» » » La tradición y la ciencia

 La ciencia y la tradición popular se supone que son dominios estrictamente separados del conocimiento, pero en la práctica suelen fundirse una con otra.

La imagen de la derecha de más arriba, muestra los intentos por mapear todo el universo visible. Las galaxias tienden a acumularse en vastas capas y supercúmulos de galaxias que rodean enormes vacíos del universo dando una apariencia celular.


Desde la Ilustración, la gente ha hecho una distinción muy rígida entre las ideas sobre el cosmos, tal como fueron formuladas por los pensadores individuales, sobre una base racional, y las que se expresan colectivamente por pueblos enteros que, por lo general, hunden sus raíces en la memoria popular. A lo primero se ha denominado ciencia, teoría de la naturaleza o cosmología, y a lo segundo, cosmología tradicional o mitología. La diferencia teórica entre ambos paradigmas del cosmos, el científico y el tradicional, no se debe enfatizar demasiado.


Mientras que el primer paradigma, continuamente se reinventa a sí mismo en respuesta a los últimos avances, el segundo es conservador por naturaleza. El primero mira fundamentalmente hacia adelante en su evolución, el segundo mira hacia atrás, a su propia decadencia. Y mientras que el primero no tolera las inconsistencias lógicas, el segundo las admite con alegría.

Sin embargo, también es de suma importancia reconocer los conceptos que continúan permaneciendo en circulación entre el saber tradicional y la ciencia. Una colección de ideas acerca del cosmos, ya sean académicos o populares, que acreditan un solo denominador común, según el tema se va desarrollando. Con la posible excepción de la cosmovisión, en el mundo de habla hispana prospera especialmente una noción de que la cosmología es realmente un término más adecuado para cualquier conjunto de ideas sobre el mundo.

La cosmología moderna, tiene sus comienzos en las especulaciones proto-científicas de los filósofos griegos, que contrasta con la cosmología tradicional que pudo prevalecer entre la gente a través de todas las edades y culturas.

Si bien es cierto que, la brecha entre el conocimiento científico y la cosmología tradicional es grande y radical en teoría, no es menos cierto que en la práctica es considerablemente menor, por dos razones: Por un lado, las culturas perpetúan el saber de la tradición al incorporar siempre las observaciones prácticas de la naturaleza en sus cosmologías, modificando gradualmente lo último con el transcurso del tiempo. Así, mientras que algunos pueden hacer esto de manera inconsciente, en la creencia de seguir manteniéndose fiel a la transmisión de ideas, otros se enorgullecen que esa deliberada "modernización" o actualización del conocimiento transmitido por sus antepasados. En consecuencia, las cosmologías tradicionales no están compuestas solamente de "pura" tradición, sino que siempre abarca una mezcla de ideas heredadas y las recientes observaciones.

Igualmente sucede con las cosmologías científicas, ya que, por otra parte, incluso los pensadores más sinceros no dejan de ser sólo humanos, susceptibles a las mismas influencias psicológicas y sociológicas que controlan otros aspectos de la sociedad, como la política, el comercio y la religión. Ciencia y la investigación rutinaria no llegan a la altura de sus aspiraciones y dar cabida a contradicciones lógicas, por una variedad de razones.

Además, la intransigencia, la lealtad incondicional a las autoridades y los modos de razonamiento tendenciosos o de moda, como la creencia ciega en la derivación matemática sin restricciones, son los tres tipos de conducta que conforman la ‘tradición' y que más abundan en el mundo de los investigadores profesionales. Las nuevas ideas se resisten tanto como una buena acogida, y por razones equivocadas. En los casos por exceso, como la teoría del origen del cosmos del "Big Bang" o de la fiabilidad de los métodos de datación radiactiva, la tradición científica se ha vuelto tan arraigada que la comunidad académica actúa de una manera más propia de un político o un grupo religioso que uno científico.

El entremezclado de acrítica tradición y de ciencia es una combinación estupefaciente, incluso letal. Sin embargo, la marcada tendencia de la ciencia a desarrollar tradiciones inviolables y, en última instancia, degenerar en un edificio del ornamentados mitos con una frívola y elegante nomenclatura o unas matemáticas que bien podrían echar raíces en un proceso innato y evolutivo hacia la dependencia.

Tal vez el objetivo central de la ciencia, para exponer la estructura y el funcionamiento del mundo de una manera perfectamente racional e imparcial, va en contra de las inclinaciones neuro-psicológicas de la humanidad. El carácter "antinatural" de un proyecto, desde un punto de vista biológico, es precisamente la razón por lo que la ciencia pura es tan difícil de realizar.

El desafío que confrontamos ahora es volver a una mentalidad imaginativa, valiente y muy crítica, como fue iniciado durante la Ilustración. ¿Sería posible reducir la contaminación de la ciencia al mínimo de los factores socio-políticos como el prestigio, el sensacionalismo, el flujo de dinero, el miedo al ridículo, la inspiración religiosa o el volumen de producción, y así despojar a la ciencia de su manto capitalista y populista, y superar el síndrome paralizante del "Traje nuevo del Emperador"?

Entre los muchos beneficios que esto produciría, uno de ellos sería una mejor comprensión del pasado. Está claro que el verdadero origen de las cosmologías tradicionales del mundo, que llegan a ser miles, sólo es aproximado. Y dado que estas cosmologías están distanciadas de la cosmología científica, el mito debe ser extraído de la ciencia actual a fin de encontrar la ciencia del mito.

  • Referencia: Thunderbolts.info, 28 de diciembre 2011, por Rens van der Sluijs
  • Imagen: A la Izquierda, una cosmología tradicional basada en la mitología islandesa. Atribuido a Finn Magnusen (Eddalæren, 1824) por el obispo Percy de Bohn, en 1847, en edición de Mallet's Northern Antiquities. A la derecha, la cosmología científica. © Richard Powell
  • Fuente: Mythopedia .

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Editor del blog Pedro Donaire

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