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» » » La gramática del trino de las aves

¿Somos los humanos la única especie con la suficiente inteligencia para elaborar un lenguaje? La mayoría de nosotros pensamos que sí. Pese a que muchos animales tienen sus propias formas de comunicación, no tienen esa profundidad o versatilidad que se escucha en la voz humana. Somos capaces de expresar casi cualquier cosa que imaginemos pronunciando los sonidos en un orden particular. El lenguaje humano tiene una flexibilidad y una complejidad universalmente compartidas por todas las culturas y, a su vez, contribuye a la variación y la riqueza que encontramos entre las culturas humanas.

Pero, la pregunta persiste, ¿son las reglas gramaticales únicas en el lenguaje humano? Quizá no, según un estudio reciente, donde se demuestra que los pájaros cantores también pueden comunicarse mediante una sofisticada gramática, una característica ausente en nuestros parientes animales más cercanos, los primates no humanos.

Kentaro Abe y Dai Watanabe, de la Universidad de Kyoto, han realizado una serie de experimentos para determinar si los pinzones bengalíes esperan las notas de sus tonadas para seguir un cierto orden. Para probar esta posibilidad, Abe y Watanabe se aprovecharon de una respuesta conductual llamada habituación, donde los animales se quedan 'fuera de situación' cuando están expuestos al mismo estímulo una y otra vez.

En cada experimento, las aves eran presentadas con las mismas canciones hasta que se familiarizaban con la melodía. Luego, los investigadores creaban nuevas canciones barajando las notas. Pero no todas las canciones nuevas llamaban la atención de las aves, sino que los pinzones aumentaban sus llamadas de respuesta, solamente, a las canciones cuyas notas tenían un orden particular, lo que sugiere que las aves utilizan normas comunes para la formación de la sintaxis de una canción. Cuando los investigadores crearon canciones nuevas con una aún más complicada gramática artificial, por ejemplo, canciones que mimetizaban una característica específica hallada en el lenguaje japonés, las aves siguían respondiendo únicamente a las canciones que siguían sus reglas.

Debido a que las aves respondían con fuerza a las melodías, ordenadas con cierta estructura, aunque dicha estructura estuviese construida de forma artificial, el equipo de investigación determinó que los pinzones eran capaces de aprender de forma espontánea una nueva gramática, aunque esta capacidad parecía ser muy dependiente de su contexto social.

Cuando aislaron las crías de aves de los otros pájaros, podían aún aprender las reglas de la gramática artificial, sin embargo, no respondían a las canciones con la sintaxis modificada, es decir, a las canciones del pinzón bengalí normal con las notas intercambiadas. Sin embargo, después de ser reintroducidos con los otros pájaros, les llevó tan sólo dos semanas aprender a responder a las canciones intercambiadas, lo que indica que, las aves necesitan escuchar canciones de otros pájaros para poder absorber las reglas precisas de la gramática del pinzón bengalí.

Se sabe desde hace tiempo que el canto de los pájaros guarda similitudes con el lenguaje humano, aunque la capacidad de transmitir diferentes bits de información, simplemente con la reorganización del orden de palabras, se pensaba que era exclusivamente humana.

Este estudio ha revelado que los pinzones bengalíes pueden aprender gramática y, además, que sus habilidades gramaticales implican una parte específica de la región cerebral, diferente de otras que están involucradas en el canto. Esto es similar a lo que los neurocientíficos entienden sobre el procesamiento del lenguaje humano.

Si el trino de los pájaros puede ser más o menos semejante a las cadenas de palabras humanas, y si el cerebro de los pájaros procesa canciones de una forma similar a cómo lo hace el cerebro humano con el lenguaje, la investigación futura podría hacer frente a si estos animales poseen otras habilidades cognitivas que se consideraban características singulares de la inteligencia humana.

La próxima vez que escuche un pájaro trinando fuera de su ventana, podría pensárselo dos veces acerca de lo que está pasando dentro de su pequeño cerebro.

  • Referencia: ScientificAmerican.com, por Danielle Perszyk | 28 de octubre 2011
  • Imagen de BS Thurner Hof y Kclama en Wikimedia Commons.
  • Autora: Danielle Perszyk es investigadora de neurociencia social, en el Yale Child Study Center, donde estudia el autismo usando métodos electrofisiológicos.

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Editor del blog Pedro Donaire

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