Qué comen los parásitos, es la clave para el diseño de nuevos fármacos

Un equipo dirigido por el profesor Malcolm McConville, del Instituto Bio21 de la Universidad de Melbourne, ha desarrollado un nuevo método de análisis que es posible utilizar para detectar muchos parásitos y bacterias infecciosas. La técnica ha revelado que las vías metabólicas son esenciales para la supervivencia del parásito, hasta llegar a unos átomos en particular que utilizan como fuente de alimento.
"Esto es un avance muy significativo en este campo, porque cuanto más sapamos acerca de estos agentes peligrosos patógenos y de cómo viven, mejor podremos luchar contra ellos con nuevos fármacos eficaces," indicaba el Profesor McConville.

"Los actuales medicamentos antiparasitarios tienen enormes efectos secundarios, ya que no se dirigen a las vías metabólicas específicas de los patógenos. Ahora tenemos una mayor comprensión de la Leishmania y podemos desarrollar fármacos específicos con efectos secundarios mínimos."

El equipo estudió el metabolismo de este parásito mediante el etiquetado de los átomos de carbono de su fuente de alimento (la glucosa o azúcar), y con equipos de última generación, como la resonancia magnética nuclear (RMN), se pudo seguir la utilización de dichos átomos en el metabolismo del parásito. Los resultados revelan qué rutas metabólicas son esenciales para la supervivencia de la Leishmania, y por tanto, desarrollar los fármacos adecuados para bloquear y eliminar el parásito.

El parásito Leishmania fue utilizado para desarrollar una técnica de su complejo ciclo de vida, pero su capacidad para infectar a muchos animales hace que el tratamiento sea muy difícil y limita la eficacia de una vacuna.

La Leishmania causa una serie de infecciones en los humanos, desde enfermedades de la piel a las infecciones de órganos, que pueden ser fatales. El parásito vive dentro de pequeños mosquitos que pican a un animal o humano para obtener su sangre, la cual necesitan para producir sus huevos, y en este acto transmiten ea parásito Leishmania.

Este nuevo estudio se publica en el último número de la revista internacional Journal of Biological Chemistry.

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