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» » La "reserva natural" de bacterias del ombligo humano

El ombligo humano, al parecer podría ser designado como reserva natural de bacterias. Ya está la primera ronda de resultados de ADN del Belly Button Biodiversity project, y en las 95 muestras que hasta ahora han sido analizadas han aparecido en total la friolera de más de 1.400 cepas bacterianas. En 662 casos, los microbios no pudieron ser clasificados por familia", lo que sugiere que son nuevos para la ciencia", declaró el líder del equipo, Jiri Hulcr, de North Carolina State University en Raleigh.

El proyecto fue concebido como un ejercicio de entretenimiento en ciencias de la comunicación, pero está haciendo una contribución importante a la comprensión de la diversidad microbiana. Desde New Scientist escribió en abril sobre esta iniciativa, donde se recogieron muestras de bacterias del ombligo de unos voluntarios con un hisopo e identificarlos, para que puedan ser leídos por secuenciación del gen ARN ribosómico 16S, utilizado ampliamente en los estudios de las relaciones de evolución bacteriana.

Mi propia muestra estaba entre el 10 por ciento de personas de la primera ronda, cuyas reacciones para amplificar el ADN fueron fallidas, así que la siguiente entrega de una comparación de los biomas de mi ombligo con la de mi compañero y escritor científico Carl Zimmer, tendrá que esperar a otro día. Sin embargo, Zimmer ya se ha divertido con los resultados, encontrando, entre otras cosas, que en su ombligo reside la bacteria Georgenia, ya conocida en los suelos asiáticos.

Resultados como éste reflejan nuestra ignorancia de la diversidad microbiana, a los que Hulcr sugiere: los habitantes de nuestro ombligo parecen extraños porque los biólogos no han estudiado con suficiente profundidad para documentar la diversidad la vida microbiana en variados hábitats. Él compara las reacciones a la primera ronda de resultados del ombligo con el asombro de los primeros exploradores europeos al ver la gran diversidad de África, que hoy parece banal. "Ahora estamos esperando que en cualquier momento nos aparezcan los rinocerontes o los elefantes", ironiza Hulcr.

Además, la identificación de bacterias supone una gran dificultad. El equipo de Noah Fierer, de la Universidad de Colorado, Boulder, las clasificó en "unidades taxonómicas operacionales", teniendo los genes del ARN ribosómico 16S secuenciados con una diferencia de un 3 por ciento o menos. Para dar una idea, si aplicamos esta norma a los mamíferos, explica Hulcr, agrupamos a los perros y los gatos. Esto significa que, por ejemplo, un emparejamiento entre una cepa del ombligo y el de una especie conocida de las profundidades del océano, puede representar en realidad dos microbios separados por varios millones de años de evolución divergente.


Aunque el número total de cepas registradas era grande, los resultados hasta ahora indican que, un pequeño grupo de unas 40 especies, describen en torno al 80 por ciento de las poblaciones bacterianas de nuestro ombligo. "Es tentador pensar en la abundancia de especies del bioma de buenas bacterias y en las que son raras o las transeúntes, que luchan por afianzarse, a veces a costa nuestra", comenta Rob Dunn, autor de La vida salvaje de nuestros cuerpos, y jefe de laboratorio donde trabaja Hulcr.

Parece que esto confirma la teoría de la necesidad de estudiar una nueva frontera científica: 'la ecología del ombligo'.

  • Referencia: NewScientist.com, Peter Aldhous, 30 de junio 2011
  • Imagen: 1) Ombligo, de Wikipedia. 2) Levi van Veluw/Rex, en Newscientist.com .

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Editor del blog Pedro Donaire

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