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» » El terror y la fascinación por el miedo

Una de las pocas excepciones al viejo dicho de "todo el mundo tiene miedo de algo", es una mujer de 44 años de edad, conocida por los psicólogos como la paciente SM. Ella sufre de un raro caso de daño cerebral en esa región del cerebro con forma de almendra llamada amígdala, que, según el documento publicado en la revista Current Biology, la hace incapaz de experimentar el miedo.

Durante tres meses los investigadores hicieron todo lo posible para asustar a SM. "Hemos probado con estímulos comunes para la sociedad occidental", dice Justin Feinstein, un estudiante graduado de la Universidad de Iowa, que trabajó en el estudio. Le mostraron películas de terror, la acompañaron a través de casas embrujadas y expusieron a todo tipo de situaciones que cualquier otra persona normal consideraría espantosa. Rebuscaron en su pasado, rememorando esos momentos en que había sido retenida a punta de cuchillo y pistola y donde casi muere en una disputa doméstica. Ni una sola vez, en ninguna de estas situaciones, se encuentraron pruebas de que SM sintiera miedo, ni en su informe ni al ser observada.

Ellos se encuentran En cambio, encontraron que, las situaciones que aterrorizan a la mayoría de las personas evocan en ella una intensa sensación de fascinación. En un momento del estudio, se llevaron a SM a una tienda de mascotas, para ver cómo se comportaría en torno a las serpientes, un animal que previamente ella había dicho que odiaba. Cuando vio a las serpientes, se sintió inmediatamente atraída por ellas. Incluso un recogió una y comenzó a jugar con su lengua. Cuando se le pidió que explicara su comportamiento, ella dijo que estaba abrumada por la curiosidad.

Estos hallazgos sugieren que nuestra respuesta emocional ante el peligro consiste en elementos de miedo y fascinación. Cuando nos encontramos en situaciones potencialmente peligrosas, explica Feinstein, "la amígdala nos ayuda a navegar por la delgada frontera entre la aproximación y la evitación." Si la amígdala está funcionando correctamente, estas emociones trabajan juntas para sacarnos del apuro, lo que nos permite disfrutar de la ocasional película de terror. Cuando está dañada, sin embargo, nuestra respuesta, de hecho, puede trabajar en contra de nuestra supervivencia, nos atraen las mismas cosas que debíeramos evitar. Como concluyen los investigadores, "se pierde el valor evolutivo del miedo."

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Editor del blog Pedro Donaire

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