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» » » El olor de un carnívoro

La química de la orina alerta a las presas de que un depredador anda por las cercanías.

Siendo un animal pequeño, es útil saber si hay alguien alrededor que desearía tenerte como almuerzo. Stephen Liberles, de la Harvard Medical School en Cambridge, Massachusetts, y sus colegas, han analizado las muestras de orina de distintos habitantes de un zoológico, entre ellos, leones y osos, y descubrieron cómo los roedores pueden utilizar su olfato para detectar precisamente eso.

En una investigación, publicada hoy en Proceedings of the National Academy of Science, el equipo identificó un producto químico hallado en altas concentraciones en la orina de los carnívoros, que hacía que los ratones y las ratas corrieran a esconderse [1].

Se han identificado los químicos que permiten a una presa reconocer a sus depredadores conocidos. Pero este es el primer ejemplo de una pista genérica que permite a un animal poder detectar cualquier depredador potencial, con independencia de que ambas especies entraran en contacto alguna vez.

Los investigadores empezaron a analizar un enigmático grupo de receptores olfativos, descubierto en 2001, llamados receptores de señales asociadas de aminas (TAAR) [2]. Los descubrieron, con cierta variabilidad, en  la mayoría de los vertebrados. Los ratones, por ejemplo, tienen 15, las ratas 17 y los humanos tan sólo 6. Muy poco se sabe acerca de con qué químicos se combinan.

Liberles y sus colegas, encontraron que un miembro de la familia de receptores, TAAR4, se activa fuertemente por la orina de lince, que se vende por Internet y es utilizada por los jardineros para mantener a los roedores y conejos de distancia. Se las ingeniaron para extraer la molécula responsable que activa el receptor, la feniletilamina-2.

Después, se preguntaron si esta molécula era específica del lince. Aunque la orina de otros animales no siempre se pueden comprar con la misma facilidad. "Además, los productos comerciales pueden estar contaminados, y lo que nosotros queríamos era estar seguros de que estábamos estudiando sustancias naturales", comentaba David Ferrero, estudiante graduado del laboratorio de Liberles y primer autor del estudio.

Así que los investigadores recogieron muestras de orina de una serie de fuentes, incluyendo los parques zoológicos de Nueva Inglaterra y Dakota del Sur. La colección abarcaba 38 especies de depredadores, como leones, leopardos de las nieves y servales, y a herbívoros como vacas, jirafas y cebras. También testearon con humanos, gatos y diversos roedores.

La operación no fue trivial. La jirafa tuvo que ser entrenada para orinar en una taza, y Ferrero tuvo un mal encuentro con un jaguar que saltó contra los barrotes cuando se acercaba a la jaula.

Los carnívoros tienen la mayor concentración de feniletilamina-2 en la orina, con los más altos niveles del león, tigre y serval. Los niveles en orina de los herbívoros eran 3.000 veces menores. Esta química puede ser un subproducto de la digestión de las proteínas de la carne, aunque esta idea aún está por confirmar.

Liberles y su equipo comprobaron, por partida doble, el papel de la feniletilamina-2, colocando unas gotas de orina en la suya o en la del león en una jaula. Entonces, los ratones y las ratas se mantuvieron alejados de esa parte de la jaula. Pero cuando utilizaron una enzima para eliminar la substancia química de la orina del león, las gotas no causaron ninguna reacción en los ratones.

"El papel de los receptores TAAR sigue siendo un poco misterioso", señala Anna Menini, fisióloga de la Escuela Internacional para Estudios Avanzados en Trieste, Italia, y el presidenta electa de la European Chemoreception Research Organization en París. “He aquí la primera prueba convincente de que se podría controlar el comportamiento instintivo."

Y añade que el estudio cuestiona el dogma oficial de los estudios olfativos: que los receptores olfativos que provocan respuestas instintivas se encuentran sólo en el órgano vomeronasal, una parte del sistema olfativo que han perdido los seres humanos. TAAR se hallan en el epitelio olfativo, un tejido especializado en parte superior de la cavidad nasal, que los seres humanos también tienen, aunque sin el gen activo para el TAAR4 en sí mismo.

Los investigadores todavía están tras la pista para demostrar que el TAAR4 controla directamente el comportamiento del animal: un ratón en el que se ha eliminado este receptor no sentiría miedo ante la orina de un carnívoro. Liberles dice que está trabajando en esto, así como estudiando qué circuitos cerebrales se activan debido a este receptor.

"Esa es la caja negra de la neurociencia", dice. "Sabemos mucho sobre la percepción y podemos observar el comportamiento, pero necesitamos saber de los circuitos cerebrales que sirvan de puente entre ambos. El TAAR4 ofrece una manera de hacer eso." 

  • Referencia: Nature.com, por Nicola Nosengo, 20 junio 2011
  • Citas: (1). Ferrero, D. M. et al. Proc. Natl. Acad. Sci. USA advance online publication doi:10.1073/pnas.1103317108 (2011). (2). Borowsky, B. et al. Proc. Natl. Acad. Sci. USA 98, 8966-8971 (2001). | Artículo .
  • Imagen: Anipedia.net .

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