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» » » Trastorno bipolar: La conexión mente-cuerpo sugiere nuevas direcciones de tratamiento

Un nuevo estudio del control motor por psicólogos de la Universidad de Indiana, sugiere que los problemas de control postural pueden ser una característica central del trastorno bipolar, no sólo un síntoma al azar, además de ofrecer una perspectiva tanto de las áreas del cerebro afectadas por el trastorno psiquiátrico, como de posibles nuevos objetivos de tratamiento.

Las personas con trastornos psiquiátricos del ánimo como el trastorno bipolar o esquizofrenia, y con trastornos neurológicos como el de Huntington o la enfermedad de Parkinson, suelen experimentar problemas con el equilibrio, control postural y otras cuestiones de control motor, pero la investigación sobre estas conexiones es escasa.

Si los problemas con el control postural (mantener el equilibrio mientras uno mismo se mantiene vertical), son un componente esencial del trastorno bipolar, como el estudio indica, los investigadores dicen que es posible que las alteraciones motoras puedan aparecer antes que otros síntomas, indicando el riesgo de padecer el trastorno.

Se plantea una cuestión, si las terapias que mejoran los síntomas motores pueden también ayudar a los trastornos del ánimo, señalaba Amanda R. Bolbecker, autora principal del estudio "Control postural en el trastorno bipolar: área de aumento de la influencia y disminución de la complejidad dinámica", publicado la semana pasada en la librería pública de Science, ONE.

"Dada toda una serie de trastornos psicológicos, se han intentado muy distintos tratamientos psiquiátricos y terapias, con efectos marginales a largo plazo. Los investigadores están empezando a mirar nuevos objetivos", comentó Bolbecker, científica e investigadora del Departamento de Psicología y Ciencias cerebrales del Colegio de Artes y las Ciencias de IU. "Nuestro estudio sugiere que esas áreas cerebrales que tradicionalmente se cree que son responsables de la conducta motora pueden representar dianas terapéuticas para el trastorno bipolar".

Por mucho que queramos, los humanos no pueden permanecer completamente inmóviles.

"Se hacen pequeños ajustes de caderas y tobillos en base a lo que nuestros ojos, músculos, ligamentos, tendones y los canales semicirculares nos dictan", explicaba S. Lee Hong, profesor adjunto del Departamento de Kinesiología en la escuela de Salud, Educación Física y Recreación de la IU, y coautor del estudio. "La mejor de estas fuentes sensoriales es que están integradas, los vaivenes algo menos."

El estudio comienza con el entendimiento de esas áreas del cerebro que son fundamentales para el control motor, principalmente el cerebelo, los ganglios basales y el tronco cerebral, que también ayudan en la regulación del ánimo y son áreas en las que a menudo se encuentran alteraciones en personas con trastorno bipolar. El dominio postural, una medida del grado de los interminables ajustes que hace la gente en un intento por estar quieto, es considerado un indicador sensible del control motor que, probablemente, se vea afectado por estas anomalías.

En el estudio, los participantes que tenían trastorno bipolar mostraban más oscilación postural, sobre todo cuando sus ojos estaban cerrados, que los participantes del estudio que no tenían trastornos psicológicos. Estos problemas, que implicaban la propiocepción de los participantes del estudio (la habilidad para procesar la información sensorial no visual relacionada con el equilibrio), no se vieron afectados por el estado de ánimo o la gravedad de su trastorno.

"Parece que las personas con trastorno bipolar procesan la información sensorial de manera diferente, y esto se hace visible en su incapacidad de adaptar sus patrones de movimiento a diferentes condiciones, como los ojos abiertos frente a los ojos cerrados y los pies juntos frente a los pies separados", señaló Kong, cuya investigación se centra en cómo los humanos controlan el movimiento. "En condiciones distintas, la gente utiliza la información de sus sentidos de otra forma, a fin de poder mantener su equilibrio."

El trastorno bipolar, antes conocido como enfermedad maníaco-depresiva, es un trastorno psiquiátrico severo, caracterizado por extremos cambios de humor y cambios inusuales de energía de una persona y de su capacidad para funcionar.

En el estudio participaron 16 personas (siete mujeres) con trastorno bipolar y 16 más (nueve mujeres) que no tenían trastornos psiquiátricos. Cada uno de ellos estaba descalzo y lo más quieto posible en una parte equipada llamada plataforma de fuerza, que mide diversos aspectos de la oscilación postural, ya que estaban con los ojos abiertos y los pies juntos, con ojos abiertos y pies separados a la anchura de los hombros, con los ojos cerrados y los pies juntos y con los ojos cerrados y los pies separados. Las mediciones de cada pose mantenidas durante 2 minutos incluyen factores tales como el área cubierta por la influencia circular de una persona, la rapidez con que giraba y los grados que la oscilación le movía hacia delante o hacia atrás o de un lado a otro.

He aquí más hallazgos del estudio:

- Este estudio es único, dicen los investigadores, porque no sugiere un "déficit motor global", donde las personas con trastorno bipolar tengan problemas de movimiento a su alrededor. En cambio, sugiere un problema adaptativo específico al cambio de entrada sensorial, cuando las personas cierran los ojos, confían en diferentes fuentes de información sensorial, tales como la propiocepción y el sistema vestibular.

- Los participantes del estudio con trastorno bipolar muestran una disminución importante del control postural cuando cierran sus ojos, independientemente de la posición de sus pies.

- Una diferencia significativa, entre los grupos de estudio, fue la del control postural de lado a lado, que es un factor medido por las caderas. Los participantes con trastorno bipolar tienen menos control. Esta diferencia no se observó en el control de delante hacia atrás, que se mantiene con ajustes de tobillo. Es posible, que los participantes con trastorno bipolar no tuvieran totalmente desarrollado el control de la postura con la cadera, lo cual es consistente con los factores de desarrollo que contribuyen al trastorno bipolar.

Las investigaciones que impliquen el control motor, el estado de ánimo y los trastornos psiquiátricos se complican, por el hecho de que, el tratamiento primario para estos trastornos es la medicación, que puede tener graves efectos secundarios, como problemas de control motor. Una limitación del estudio de Hong y Bolbecker es que no pudieron excluir los efectos de los diversos tipos y combinaciones de medicamentos que tomaron sus participantes con trastorno bipolar.

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Editor del blog Pedro Donaire

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