Ads-728

Ads-728

Psicología

Astrofísica

Genética

Neurociencia

» » Buscando el hielo de hace un millón de años

Una carrera de varios equipos internacionales para recuperar la primera muestra de hace un millón de años desde las profundidades del hielo de la Antártida. Esto podría ayudarnos a entender el impulso hacia cambios importantes en el clima de la Tierra.

Cada 100.000 años más o menos, la Tierra se sumerge en una edad de hielo, aunque no siempre fue así. Hasta hace alrededor de 1 millón de años, nuestro planeta danzaba a un ritmo más rápido, donde los ciclos de edades de hielo ocurrían cada 40.000 años. Nadie sabe por qué el ritmo se ha hecho más lento.

En la actualidad, se cree que los cambios entre las edades de hielo y las fases de calentamiento interglaciares son influenciados por tres cambios cíclicos de movimiento de la Tierra. El bamboleo del eje de la Tierra, o "precesión", en un ciclo de 26.000 años, que cambia la inclinación media en un ciclo de 41.000 años, y hace que se desplace su órbita de ser casi circular a más elíptica, en un ciclo de 100.000 años.

Estos cambios alteran la intensidad de la luz solar que llega a la Tierra en las altas latitudes, y de esta manera afecta a la extensión de la glaciación. Lo desconcertante acerca de estos cambios que ocurrieron hace un millón de años, es que no había ninguna evidencia de cambio para que cualquiera de estos ciclos sucediera.

"Es nuestro particular dolor de cabeza", dice Tas van Ommen, en la División Antártica Australiana de Hobart, Tasmania. Pero los climatólogos están dispuestos a encontrar una explicación. "Si no entendemos estos cambios, no podemos pretender comprender por qué tenemos el clima que hoy tenemos", señaló Eric Wolff, del Antarctic Survey británico en Cambridge, Reino Unido.

Una posible explicación es que hubo un lento declive en la concentración de dióxido de carbono en la atmósfera, que comenzó hace alrededor de 3 millones de años. Esto pudo haber debilitado el efecto invernadero y enfriar tanto la Tierra que, la inclinación hacia el sol cada 41 mil años ya no proporcionaría el calor suficiente para derretir los glaciares que se formaron entre medio. La confirmación de esta idea requiere un registro directo de la antigua atmósfera, y esto se puede recuperar mediante el análisis del aire que quedó atrapado en pequeñas burbujas en el hielo, como se forman los copos nieve cuando caen a la Tierra.

En 2005, el Consorcio Europeo de Núcleos Helados en la Antártida (EPICA) perforó un núcleo de hielo en el Domo C, en la meseta este antártica, que extiende nuestro registro de la antigua atmósfera a unos 800.000 años atrás (Quaternary Science Reviews, DOI: 10.1016/j.quascirev.2010.10 0.002). Esto es un frustrante y corto período de transición crucial, así que para extraer un núcleo mayor, el consorcio de EPICA debe regresar al sitio de perforación.

Se han unido en esta carrera otros tres equipos: uno de la División Antártica Australiana, un contingente de EE.UU., y uno de la Administración china del Ártico y la Antártida. Aunque los grupos colaboran, no cabe duda que cada uno quiere ganar el premio.

"China está allí, en el Domo A", al este de la Antártida, dice van Ommen. Los australianos también están a punto en el sitio de perforación: van Ommen acaba de regresar de un sondeo de la cuenca Aurora al este de la Antártida, donde se piensa que está la parte más gruesa de hielo de la Antártida.

A pesar de haber empezado antes, los chinos pueden haber tenido problemas en su recorrido. El mes pasado, Robin Bell, del Lamont Doherty Earth Observatory en Palisades, Nueva York, y sus colegas, descubrieron que las capas de hielo en el Domo A están formándose de abajo hacia arriba. Esto significaría que el antiguo hielo pudo haberse derretido y ser sustituido por los nuevos (Science, DOI: 10.1126/science.1200109).

Problemas similares pueden entorpecer el trabajo en otros sitios potenciales de perforación, señala van Ommen; pero Wolff sigue siendo optimista ante la perspectiva de encontrar esa base del hielo de hace un millón de años. Sólo últimamente se han llegado a perforar núcleos muy profundos, y tres de ellos contienen hielo de más de 160.000 años de antigüedad. "Sería sorprendente que recogiéramos el hielo más antiguo disponible", apunta Wolff.

El camino más rápido hacia abajo

El uso de métodos convencionales de perforación, constará de tres temporadas de verano en los más remotos confines de la Antártida, con la esperanza de los equipos de encontrar ese hielo de un millón de años a unos 3.000 metros de profundidad. Las nuevas tecnologías podrína acelerar la tarea.

El montaje del taladro es normalmente de unas pocas decenas de metros de largo, y obviamente, sólo puede contener un núcleo de hielo de la misma longitud. Estos núcleos deben ser perforados pieza por pieza, y traerlos a la superficie junto con el taladro. Por cada pieza, unos tubos huecos y rígidos conectan el conjunto de perforación con la instalación de perforación de la superficie, que debe montarse cuando el taladro se baja y desmontado de nuevo cuando regresa.

Para evitar todo esto, se usan unos tubos flexibles en lugar de rígidos, permitiendo perforar un agujero 3.000 metros de profundidad en sólo seis días. El tubo enrollado de perforación, que fue desarrollado para la industria del petróleo, es también lo suficientemente flexible como para permitir timonear el taladro hacia los lados a gran profundidad, abriendo la posibilidad de tomar múltiples núcleos profundos de un solo agujero (Memoirs of National Institute of Polar Research , special issue 56, p 5).

Referencia: NewScientist.com, por Wendy Zukerman, 29 de abril 2011
Imagen: David Boyer/NGS .

«
Next
Entrada más reciente
»
Previous
Entrada antigua
Editor del blog Pedro Donaire

Filosofía

Educación

Deporte

Tecnología

Materiales