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» » ¿Puede un árbol experimentar conscientemente el mundo?

En la película "Avatar", los humanos explotan las minas de una exuberante luna habitada por extraterrestres de piel azul, los Na'vi, que viven en armonía con la naturaleza. Las fuerzas militares humanas destruyen su hábitat pese a las objeciones que puedan afectar a la red biológica que conecta sus organismos. En vísperas de la gran batalla, Jake, el protagonista, se comunica a través de una conexión neuronal con el Árbol de las Almas, que intercede en nombre de los Na'vi.


La película sugiere que no entiendemos la naturaleza consciente de la vida que nos rodea.

A pesar de que vi tres veces la película, todavía me estremezco cada vez que alguien me dice que una planta tiene conciencia. Como biólogo, puedo aceptar que la conciencia existe en los gatos, perros y otros animales con cerebros sofisticados. Los estudios demuestran que los perros tienen un nivel de inteligencia, y de conciencia, equiparable a un niño humano de dos o tres años. De hecho, en 1981, el psicólogo de Harvard, B.F. Skinner, publicó un artículo en Science donde demostraba que incluso las palomas eran capaces de determinados aspectos de autoconciencia. Pero, ¿una planta o un árbol? Considerar esa posibilidad parecía absurdo, hasta el otro día.

Mi cocina está anexada a un invernadero, una especie de mini-bosque tropical con palmeras y helechos. Mientras desayunaba, miraba uno de mis premiados especímenes, un árbol Queen Sago. Durante los últimos meses la había estado observando, viendo crecer las hojas nuevas, y cómo, desde el solsticio de invierno, dichas hojas se iban reposicionando conforme el sol cambiaba su posición en el cielo. Durante ese tiempo, también la vi responder a una lesión en su tronco, enviando raíces aereas para buscar un nuevo suelo donde arraigar de nuevo. Era una forma inteligente de vida, pero obviamente no es una conciencia a la manera biológica que solemos conocerla.

Entonces recordé el episodio de "Star Trek" llamado "En un abrir y cerrar de ojos" [Wink of an Eye]. En este episodio, el Capitán Kirk decide bajar a un planeta y encuentra una ciudad hermosa pero vacía. El único rastro de vida es el misterioso zumbido de unos insectos invisibles. Cuando regresa a la nave, la tripulación sigue oyendo el mismo zumbido extraño. De repente, Kirk avisa que los movimientos de la tripulación se están ralentizando hasta pararse, como si estuvieran manipulando el tiempo. Pero aparece una hermosa mujer que le explica a Kirk que la tripulación del puente no se ha estado ralentizando, más bien al contrario, se ha ido acelerando, a medida que se ajustaba con la existencia física "hiper-acelerada" de los Scalosians. De vuelta al tiempo real, Spock y el Dr. McCoy averiguan que el extraño zumbido se trataba de las hiper-aceleradas conversaciones de estos alienígenas que existían al margen de la física normal.

Pensamos en el tiempo —y por lo tanto en su conciencia—, en términos humanos. En mi mente, fácilmente podía imaginar la aceleración del comportamiento de la planta, tal como hace un botánico con los intervalos de tiempo de una fotografía. La plumífera criatura que había en mi invernadero, respondía al medio ambiente igual que un invertebrado primitivo. Pero había algo más que eso. Solemos pensar que el tiempo es un objeto, una matriz invisible que va pasando independientemente de si hay algún objeto o vida. Según el biocentrismo esto no es así. El tiempo no es un objeto o cosa, sino un concepto bio-lógico, con el que una forma de vida se relaciona con la realidad física. Sólo existe en relación con el observador.

Consideremos nuestra propia conciencia. Sin nuestros ojos, oídos u otros órganos sensitivos, todavía seríamos capaces de experimentar la conciencia, bien es cierto que de una forma radicalmente distinta. Incluso sin pensamientos, aún seguiríamos siendo conscientes, aunque la imagen de una persona o un árbol no significaría nada. De hecho, no seríamos capaces de distinguir entre sí los objetos, más bien sería una experiencia visual del mundo parecida a la de un caleidoscopio de cambiantes colores.

Como nosotros, las plantas poseen receptores, los microtúbulos y unos sofisticados sistemas intercelulares que, probablemente, facilitan un grado de conciencia espacio-temporal. En lugar de generar un patrón de colores, las partículas de luz que rebota en una planta producen un patrón de moléculas energéticas, azúcar, en la clorofila de sus tallos y hojas. La luz que estimula las reacciones químicas de la hoja provocan una reacción de señales en cadena por todo el organismo, a través del conjunto vascular.

Los neurobiólogos han descubierto que las plantas también tienen rudimentarias redes neuronales y la capacidad de percepciones primarias. De hecho, la planta drosera atrapa a una mosca con una precisión increíble, mucho mejor que cualquiera de nosotros con un matamoscas. Algunas plantas también saben cuando las hormigas se acercan a ellas para robar el néctar, y tienen mecanismos para cerrarse cuando se acercan. Científicos de la Universidad de Cornell, descubrieron que cuando un gusano empieza a comerse artemisa (Artemisia tridentata), la planta herida enviará una explosión aromatizante advirtiendo a las plantas circundantes, en un caso de estudio, el tabaco silvestre (Nicotiana attenuata), resuelve este problema a su manera. Estas plantas, lanzan al aire sus defensas químicas que atraen a los bichos depredadores (geocoris) de estos gusanos. André Kessler, autor principal de la llamada "prioridad de la respuesta de defensa", decía que, "esto podría ser un mecanismo importante en la comunicación planta-planta."

As I sat in the kitchen that day, the early-morning sun slanted down through the skylights, throwing the entire room into gleaming brightness.
Cuando me senté en la cocina ese día, el sol de la mañana se inclinaba a través de los tragaluces, llenando toda la habitación con su reluciente brillo. El árbol Queen Sago y yo estábamos "felices" de que el sol había salido de nuevo.

  • - Referencia: HuffingtonPost.com, 1 abril 2011, por Robert Lanza
  • - Sitio web de Robert Lanza .
  • - Más artículos de Robert Lanza en The Huffington Post .
  • - Libro de Biocentrismo, de Robert Lanza y Bob Berman: "Biocentrism: How Life and Consciousness Are the Keys to Understanding the True Nature of the Universe" (Biocentrismo: Cómo la vida y la conciencia son la clave para entender la verdadera naturaleza del universo), publicado por BenBella Books in mayo de 2009.
Otros artículos en este blog de Robert Lanza sobre el biocentrismo:

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Editor del blog Pedro Donaire

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