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» » Lo que descubren los rayos X en una pintura del siglo XIX

Vuelve a repetirse un viejo cliché de la pintura, esta vez, de hace 200 años. Un nuevo análisis de una pintura del siglo XIX, revela que el artista primero pintó una llamativa rubia con cintas moradas en su pelo, antes de plasmar definitivamente sobre el lienzo a una sosegada morena sin adornos.



Matthias Alfeld, que presentó su descubrimiento el 29 de marzo en la reunión de la Sociedad Química Americana, decía que, no es raro que un pintor se arrepienta y altere la versión original de una pintura, es una práctica conocida como pentimenti . Este caso en particular de "arrepentimiento del artista" se reveló gracias a una técnica conocida como escáner de fluorescencia de rayos macro-X en DESY, el laboratorio de aceleración alemán en Hamburgo. El haz de rayos X, estimula los elementos químicos de la pintura haciendo que emitan fluorescencias, y esto revela los pigmentos ocultos sin dañar la obra de arte.

El análisis reveló que, la pintura conocida como "Paulina con vestido blanco" [Pauline in a white dress] surgió después de algunos cambios sustanciales. La presencia de cobalto indicaba que el pigmento azul fue utilizado en las cintas violeta del pelo de la mujer, y el mercurio se deja entrever en el pigmento de color rojo anaranjado del bermellón. La presencia y distribución de antimonio, el cual se asocia con el pigmento amarillo de Nápoles, y el plomo, que indica la pintura blanca, sugieren que la mujer tenía inicialmente rizos rubios que caían sueltos sobre los hombros, lo que supone un fuerte contraste con el ordenado pelo castaño que se hace visible en el cuadro.

"Esto sugiere que el artista se arrepintió e la hizo más modesta", añadió Alfeld, de la Universidad de Amberes en Bélgica.

Este retrato se atribuye al pintor romántico alemán Philipp Otto Runge, y se presume que es de su esposa Paulina. Pero esta autoría es cuestionada por muchos estudiosos. Ha sido el mismo propietario del cuadro quien ha solicitado el análisis de rayos X, con la esperanza de poder confirmar una vez por todas la identidad del artista.

Los resultados no hacen más que profundizar en el misterio, confirmando que el anónimo artista se recreaba con la rubia, aunque después fue mejorándola.

  • Referencia: WiredScience.com, By Rachel Ehrenberg, 1 de abril 2011
  • Imágenes: Matthias Alfeld/University of Antwerp

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Editor del blog Pedro Donaire

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