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» » » 4 individuos capturados en el "pozo de la muerte" pueden iluminar nuestros antepasados ​​humanos

El hallazgo del esqueleto parcial de un antiguo ancestro humano es el descubrimiento más raro de la evolución humana. Así les pareció a los paleoantropólogos, cuando unos investigadores de Sudáfrica anunciaron que habían encontrado al menos cuatro individuos de una especie nueva de humanos primitivos, el Australopithecus sediba. Los descubridores dicen que este homínido muestra rasgos sorprendentemente modernos, y su especie, incluso puede ser el antepasado de nuestro propio género. "Realmente hemos encontrado algo muy extraño e inesperado", dijo Lee Berger, jefe del equipo, de la Universidad de Witwatersrand en Johannesburgo, Sudáfrica. Pero otros paleoantropólogos están a la espera de un análisis más detallado de los fósiles que aún no están publicados, antes de consensuar sobre su identidad o ubicarlo en el árbol genealógico humano.

Los cuatro sujetos homínidos murieron, al parecer, cuando cayeron en una "trampa mortal" en una cueva en Malapa, Sudáfrica, hace unos dos millones de años, según los nuevos datos indicados por Berger, en su discurso en la reunión anual de la Asociación Americana de Antropología Física (AAPA, por sus siglas en inglés). Además de los esqueletos articulados parciales de un joven y una mujer mayor, descubiertos el último año en Science, el equipo informó también de los huesos de un bebé de al menos 18 meses y de otro adulto. Esto significa que podremos echar una buena mirada al desarrollo, desde la infancia hasta la vejez, del A. sediba. "Esto va a ser un registro muy destacable", apuntó Berger. "¡Y todavía no hemos encontrado todo!"

En las charlas de la AAPA y de la reunión anual de la Sociedad de Paleoantropología, Berger y los miembros de su equipo bosquejaron un retrato rápido del A. sediba, que vivió justo en esa misteriosa época después de la aparición de nuestro género Homo, hace entre 2 a 3 millones de años. Y los investigadores se preguntan cuál de las varias especies de Australopithecus fue la que dio origen a los primeros miembros de nuestro género, donde la especie A. afarensis, Lucy, parece el principal candidato.

Este hallazgo de huesos bien preservados incluye las clavículas, homóplatos y costillas, así como un cráneo completo, manos, pies y dos pelvis. Los investigadores los llamaron australopitecinos, una extinta familia humana que vivió hará de 1 a 4 millones de años en África, debido a tenían un pequeño cerebro, del tamaño de un mono, y su estructura corporal era parecida, señalaba Darryl de Ruiter miembro del equipo de Texas A&M University en College Station. Tenían, por ejemplo, los brazos largos, un tórax primitivo y el talón como el de un mono.

Pero estos fósiles muestran, a su vez, algunos rasgos sorprendentemente modernos, que normalmente sólo se encuentran en los miembros de nuestro propio género, indicó Berger. Dos pelvis, en particular, tenían gran cabida y muy alargadas, de manera muy similar al Homo. En su charla sobre los fósiles, Berger enumeró una lista de otros rasgos que eran modernos, incluidos los dientes más pequeños, dedos cortos y un pulgar alargado.

En una charla por separado, en la Sociedad de Paleoantropología, Kristian Carlson, de la Universidad de Indiana, Bloomington, describió el endocraneo (la impresión dejada en el interior del cráneo por el cerebro). Dijo que la superficie externa del cerebro sugiere que el cerebro anterior, la parte más alta del cerebro, que se extiende desde la frente hasta la base del cráneo, podría estar organizada de una forma moderna. Si esto es así, el cerebro y la pelvis del A. sediba habría empezado a evolucionar hacia formas más modernas antes que el cerebro se expandiera, en contra la opinión de que el cerebro, ya expansionado, fue lo que llevó a la remodelación de la pelvis para acomodar a unos bebés con cerebros más grandes.

Estos individuos, no pudieron ser los ancestros del Homo porque los miembros de nuestro género ya vivían en aquella época en que estos homínidos cayeron en el pozo de Malapa. Sin embargo, apunta Berger, podrían ser los últimos miembros de la especie australopitecino que dio lugar al primitivo Homo, o algún pariente cercano que podría arrojar luz sobre ese crucial antepasado.

Otros investigadores, que examinaron los moldes de estos fósiles en la reunión, estuvieron de acuerdo en que, a primera vista, los fósiles representan una inusual mezcla de rasgos primitivos y modernos. No obstante, la mayoría piensa que es necesario e importante, comparar directamente los A. sediba con otros fósiles de primitivos Homo y Australopithecus, y con más detalle, antes de colocarlos en nuestro árbol genealógico. "La pelvis tiene un aspecto más moderno", señala el paleoantropólogo Christopher Ruff, de la Johns Hopkins University en Baltimore, Maryland. "Pero eso no significa que sea exactamente como la de un humano moderno o que diera lugar a los primeros Homo".

Incluso en el caso que el A. sediba sea un callejón sin salida evolutivo, explica Guillermo Kimbel, de la Arizona State University en Tempe, "eso aún nos ayudaría a esclarecer la evolución de los primeros Homo, porque nada sabemos sobre ese período de tiempo que oscila de 1/2 a 3/4 de millón de años antes del A. sediba."

  • Referencia: ScienceNow.org
  • Imagen: Una mezcla sorprendente. El cráneo y los huesos del A. sediba tenían una inusual mezcla de rasgos primitivos y modernos. Crédito: L. Berger et al., Science

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Editor del blog Pedro Donaire

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