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» » Tetrahymena thermophila, un animal con siete sexos

Hay un montón de hombres y mujeres en el mundo, pero la proporción de personas deseables, que vivan cerca y estén dispuestas a tener sexo con uno puede ser excesivamente pequeña. La mayoría de nosotros hacemos que esta búsqueda sea aún más difícil, ya que descartamos a la mitad de la población, antes incluso de empezar a buscar.


A primera vista parece que un simple organismo unicelular, la Tetrahymena thermophila, ha superado este problema de manera espectacular. No tiene dos, sino siete sexos, y cada uno de ellos puede aparearse con cualquiera de los otros, hay que reconocer que eso abre el campo considerablemente. Por desgracia, todos se parecen. Es más, no son igualmente comunes los distintos sexos, gracias a una peculiar manera de determinar el sexo de cada individuo.

 Sexo difuso

La Tetrahymena thermophila es unicelular y está cubierta con una capa de pelos, llamados cilios. Los cilios se mueven de atrás adelante, alimentándose a través del agua. Sus siete sexos son denominados de forma más bien prosaica, I, II, III, IV, V, VI y VII . Una individuo de determinado sexo puede aparearse con cualquier otro individuo excepto consigo mismo, lo que nos da unas 21 posibles orientaciones.

En la mayoría de los animales, el sexo es algo meridianamente simple. Un humano con dos cromosomas X es mujer, y otro, con un cromosoma X y otro Y es un hombre. Otras especies utilizan diferentes sistemas, pero todos ellos son claros cuando se trata de la determinación del sexo y el apareamiento.

Esto no es así para la Tetrahymena. Su sexo está controlado por un gen llamado mat, pero sería simplificar mucho decir que tan sólo es un gen que codifica el sexo. En su lugar, cada alelo del gen establece una serie de probabilidades. Por ejemplo, un individuo nacido con el alelo mat2 tiene cero posibilidades de ser del tipo I, 0,15 posibilidades de ser  del tipo II, 0,09 posibilidades de ser del tipo III, y así sucesivamente.

Hay al menos 14 de estos alelos, cada uno con un conjunto diferente de probabilidades. Se dividen en dos grandes grupos, denominados A y B: Los alelos que producen a cada sexo, excepto el IV y el VII, en tanto que los alelos B que producen todo, excepto el I.

Sexo complicado

Como si esto fuera poco, el sexo en sí mismo es diferente para este animal. La mayoría de las células tienen un núcleo único que contiene todo su ADN, pero la Tetrahymena tiene dos: un gran macronúcleo y un pequeño micronúcleo .El macronúcleo controla las funciones cotidianas de la célula, mientras que el micronúcleo se las entiende con su complicada vida sexual. Al apareamiento lo llamamos conjugación, y consiste en el intercambio de genes desde los micronúcleos. Este baile de micronúcleos genera entonces, un nuevo recombinado de macro y micronúcleo.

Con todos estos mecanismos, no es una sorpresa que las poblaciones de Tetrahymena suelan ser un poco raras. A diferencia de muchos animales, los sexos no son equitativamente comunes. Según Rebecca Zufall y sus colegas, de la Universidad de Houston en Texas, en esta especie todo es raro, hasta la difusa forma en que elige su sexo.

Construyeron los investigadores, unos modelos matemáticos de poblaciones de animales con diferentes tipos de determinación del sexo. Mientras las poblaciones no superaban los 1.000 individuos, la determinación del sexo siempre llevaba a una proporción de sexos difusa. Esto se confirmaba, incluso cuando los diferentes alelos se complementaban entre sí, uno de ellos impulsaba los sexos I, II y III, por ejemplo, mientras que el otro impulsaba los IV, V, VI y VII.

Su modelo también mostró que los alelos admitían varios sexos de alelos sin competencia, porque se manejaron mejor con los bruscos cambios de la proporción de sexos que causaba muertes masivas o cosas similares. Zufall señala que, probablemente, existan más animales de los que sospechamos, con una determinación del sexo difusa.

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Editor del blog Pedro Donaire

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